«Los vinos clásicos han fracasado por querer buscar la perfección»

Juan Pedro García Martínez con su libro en las manos. / vicente vicéns / AGM
Juan Pedro García Martínez con su libro en las manos. / vicente vicéns / AGM

Juan Pedro García Martínez es antropólogo e historiador del vino

José Luis Piñero
JOSÉ LUIS PIÑERO

Juan Pedro García Martínez (Murcia, 1973) es antropólogo e historiador del vino. Ha desarrollado su actividad de investigación en torno al sector vitivinícola de la comarca de Bullas, de la que son fruto los libros 'Historia de la Denominación de Origen Protegida Vinos de Bullas' (2019) y 'Bullas: 100 años de cooperativismo vinícola' (2016) y diversos artículos publicados en revistas. Es responsable del blog vinosmalditos.com desde el año 2011.

-¿Qué muestra el libro?

-El libro habla de la producción de vinos de calidad en el Noroeste murciano a lo largo de la historia. Tras el final de la reconquista y la desaparición de la frontera granadina, esta comarca se convirtió en la gran bodega del Reino de Murcia. Desde antiguo algunos vinos del Noroeste gozaban de gran prestigio, especialmente los de Moratalla. Pero es a mediados del siglo XIX cuando prolifera la figura de los bodegueros ilustrados en los pueblos del Noroeste.

-¿Qué le llevó a escribir este libro?

-Yo inicié ya hace ocho años mi labor de investigación sobre la historia y la cultura del vino en el Noroeste murciano. Hace un año me propusieron, desde el Museo del Vino y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bullas (D. O. Bullas), participar en los actos de celebración del 25 aniversario a fin de comisariar una exposición conmemorativa e impartir una charla sobre la historia de la denominación. Además de aceptar la propuesta les ofrecí la posibilidad de publicar un libro sobre la historia de la denominación de origen.

-La DO Bullas ha cumplido 25 años, ¿cree que se consolida y progresa?

-Es indudable que durante estos 25 años se ha alcanzado un consenso en la comarca acerca de que el vino y el viñedo son un medio para el progreso económico y social. Fruto de ello fue la apertura del Museo del Vino de Bullas o la Escuela del Vino de Cehegín. También la puesta en marcha de la Ruta del Vino en la comarca, que ha servido para impulsar el enoturismo en el Noroeste. Contar con una marca de calidad ha permitido a los bodegueros realizar nuevas inversiones y abandonar la producción de vinos ordinarios.

-¿Qué destaca de estos 25 años de historia de la D. O. Bullas?

-Sin duda alguna estos 25 años de la D. O. Bullas han supuesto el renacer de los vinos ilustrados en el Noroeste murciano. Prueba indudable de ello es el reconocimiento de la crítica y de los certámenes internacionales que acumulan los vinos de la comarca.

-¿Hay una nueva generación comprometida con la D. O., del viñedo auténtico, del paisaje y la supervivencia de los pueblos del interior de la Región?

-Fenómenos como la globalización, la postmodernidad o la crisis económica han supuesto un nuevo reto generacional. Frente a la homogenidad o la precariedad, hay un movimiento social que apuesta por la diversidad, la calidad de vida o la construcción de la propia identidad. El vino es un producto cultural y por ello no permanece ajeno a estas sinergias. La toma de conciencia por la salvaguarda de los viñedos del Noroeste y de sus paisajes, por sus variedades de uva autóctonas, por una forma de producir vinos -y también de vivir- más lenta y con menor intervención, son sin duda fruto de todo ello. La puesta en valor de los pueblos del Noroeste es sinónimo de una calidad de vida ligada al entorno natural.

-¿Es el momento para los vinos de comarcas pequeñas como Bullas?

-En este siglo XXI se ha producido una devaluación de la división clásica de los vinos entre joven, crianza, reserva y gran reserva. Asistimos a una renovación radical de las formas tradicionales de consumo, tras extenderse la idea de que los vinos clásicos fracasaron en su intento de lograr el vino perfecto. Es más, se ha asumido que eso es imposible de conseguir. Ante tal escenario aparece un mundo del vino en el que se han puesto en valor los vinos de autor, los vinos artesanales, naturales o biodinámicos propios de una cultura popular, la negativa a aceptar la autoridad de los críticos o de la prensa especializada, así como la desconfianza hacia los grandes vinos. Es sin duda el momento para el pluralismo y la diversidad que aportan las pequeñas comarcas vitícolas como la D. O. Bullas.

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Bullas, Vino