«En las viñetas he descubierto un lenguaje tremendo para expresarme»

Ana Belén López García. / vicente vicéns / agm
Ana Belén López García. / vicente vicéns / agm

Ana Belén López García presenta su primer libro de viñetas, 'La vida es ahora... después'

MINERVA PIÑERO

De una situación caótica, cuesta bajo y sin frenos, como describe Ana Belén López (Murcia, 1975) el pasado en el que se encontraba, nació su primera viñeta. «Y me sentí mucho mejor, como si estuviera más en calma», asegura la delineante. En trazos simples, en blanco y negro, las ilustraciones de 'La vida es ahora... después' (Raspabook, 2018), su primer libro de viñetas, son simples y directas. El peso de sus dibujos, en los que presenta escenas triviales, descansa en el texto que las acompaña. La artista confía despertar en sus lectores el sentido del humor, dar paso a la reflexión y «abrir las puertas hacia uno mismo».

-¿Qué significa 'La vida es ahora... después', el título de su obra?

-Es una frase que me encanta, y no como un lema, sino como algo que llevo dentro. El presente es maravilloso y creo que la vida solo sucede aquí, ahora mismo, mientras hablamos. Pero claro, cuando lo estás pasando muy mal, cuando estás en una circunstancia que te duele, trágica o dramática, evidentemente es bueno confiar que el presente pasará y que vendrá un después mejor. Yo, de hecho, lo estaba pasando bastante mal cuando las viñetas empezaron a surgir. Me pareció que ese título era el acertado.

-Comenta, además, que las conversaciones de sus dibujos son entre humanos y humanoides.

-Sí. Todos somos un poco humanoides cuando nos convertimos en pilotos automáticos, cuando la rutina es la que lleva la rienda de nuestras vidas, en lugar de nosotros. También lo son quienes se han olvidado cómo sentir, quienes están desconectados de las emociones, las personas que no se paran a pensar y a reflexionar. Vamos todos con mucha prisa, sin un momento para pararnos. Parecemos más unos robots que seres humanos.

-¿Cuántas viñetas conforman su libro?

-Unas 215. La mitad van acompañadas con texto y el 60% de ellas también llevan 'hashtags'. Los textos son simples, directos, resumidos. Reflejan situaciones muy triviales y cotidianas, relaciones con otros seres humanos y con nosotros mismos. Van a la esencia de lo que somos y de cómo nos relacionamos.

-¿Qué temas aborda?

-La mayoría hablan del amor y del desamor, dos conceptos que para mí van en el mismo saco. Otras viñetas tocan el tema de la amistad, la muerte, las relaciones entre padres e hijos... Hace poco, me preguntaron que por qué no abordaba, por ejemplo, la política. Prefiero representar los temas que me habitan.

-¿Experiencias que usted ha vivido?

-Bueno, no es que surjan siempre a partir de mi propia experiencia, pero sí que busco en mi interior emociones, sensaciones, pensamientos.

-¿A qué público se dirige?

-A un rango de edad bastante amplio. Creo que es un libro que le puede llamar la atención tanto a un niño como a un abuelo, que cualquier persona puede echarle un vistazo. Si te lo lees ahora, por ejemplo, puede que te sientas identificado con un monigote. Dentro de unos meses, quizás te veas más como el monigote de al lado.

-¿Qué significa su pseudónimo, 'Dommcobb'?

-Tiene que ver con una historia personal. Después de darle muchas vueltas, decidí mantener su significado en secreto. Cuando empecé a subir las viñetas a la Red, tampoco quería identificarme con mi nombre real. Está un poco relacionado con eso.

-¿Se imaginó alguna vez con este libro de viñetas en sus manos?

-¡Nunca! Aquí, la primera sorprendida soy yo. Siempre he escrito muchos textos más moñas, como suelo decir, y he hecho dibujos artísticos, pero nunca había aunado las dos cosas en un trazo tan sencillo. He descubierto un lenguaje tremendo para poder expresarme. La primera viñeta la dibujé en julio de 2016, fruto del desamor. Después, empecé a hacer más en cuadernos y libros, pero no me esperaba nada de esto.

-¿Y el Tío Pencho, qué le parece?

-Es esencia murciana. Sus viñetas, sencillas y rurales, son fundamentales para entender parte de la historia de nuestra Región, están muy relacionadas con la memoria de lo que somos como pueblo, con la realidad de la que partimos. Las mías, quizás, se relacionan más con las personas, independientemente de donde procedan.

 

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