«La vida me mordió con trece años y el flamenco me salvó»

Rocío Hellín Sánchez, escritora

MINERVA PIÑERO Murcia

Flamenca de cuna y zalamera por vocación. Así es Rocío Hellín (Murcia, 1984), directa, alegre, clara en sus palabras. «Me aficioné al flamenco sin tener elección», cuenta. Con 13 años, la música fue la herramienta que le acercó a su padre. Una historia que narra en 'Flamencólica', su primer libro de relatos cortos. En sus páginas, vierte opiniones, recuerdos, ironías y anécdotas. Publica su verdad. Escribe, además, en www.flamencolica.com, el 'blog' que comenzó hace ocho años.

-¿Cuál es su mensaje?

-Que se está olvidando una parte fundamental de la cultura flamenca: la figura del aficionado. La gente tiene que saber que los jóvenes también tenemos un compromiso con el flamenco. Creo que necesitamos que esta música sea más visible y más asequible.

-¿Echa de menos el flamenco de raíz?

-A veces, sí. Hay que recordar a los grandes maestros, como son Guadiana, José de la Tomasa y Luis El Zambo, quien representa el flamenco de Jerez. Creo que deberíamos tenerlos más presentes, ya que parece que se nos están olvidando. Aunque también soy consciente de que hay jóvenes que han salido para conservar y para cultivar la raíz, como María Terremoto, Lela Soto e Israel Fernández.

-¿Qué anécdotas recoge en su obra?

-Recojo los tópicos, por ejemplo. Algunas personas, cuando saben que escuchas flamenco, te piden que bailes una sevillana, o te comentan que a ellas también les gusta el flamenco, que les encanta Camela... Incluyo situaciones que alguna vez me han dejado un poco descolocada. Anécdotas que me resultan graciosas, que me tomo con humor.

-¿También incluye relatos más crudos?

-Sí. De hecho, en el primero cuento la historia de mi padre. Hablo de cómo me aficioné al flamenco con él, después de que sufriera un infarto cuando tenía cincuenta años. Era camionero y se jubiló. La vida me mordió cuando yo tenía trece años y el flamenco me salvó. Cuento historias personales, pero también otras relacionadas con la música.

-¿Como cuál?

-Como un viaje a Marruecos que hice para cubrir un concierto de Paco de Lucía, con un medio especializado. No fui capaz de gestionar que estaba ante un grande. La ansiedad me devoró, pero de todo se aprende.

-¿Por qué dice que cada día ve más baile disfrazado, como escribió en una de las entradas de su 'blog'?

-Últimamente el flamenco se está utilizando para vender algo que no es. Pasa, por ejemplo, con el Niño de Elche, con Rosalía... Son artistas que han partido del flamenco, pero que no se dedican a este tipo de música. Y la gente los escuchan pensando que es flamenco. En el baile, los bailaores están trabajando con una calidad increíble, pero en otros países. Y me parece tremendo que se vean grandes espectáculo fuera de España, me entristece.

-¿Qué opina sobre los festivales de flamenco?

-Que te puedes encontrar de todo. Tienen un buen nivel, aunque ahora parece que los organizadores buscan que el flamenco llegue a masas de público enormes. Así, se pierde la esencia. A veces, con el fin de vender miles de entradas para llenar el recinto, preparan música flamenca con muchos colorantes y conservantes; se olvida lo tradicional. Cuando esto sucede, creo que el flamenco pierde algo de brillo. Eso sí, mis críticas siempre son desde la afición.

-¿Siente que la Región apoye a este género musical?

-Sinceramente, creo que no. Conozco cantaores buenísimos que han tenido que irse fuera para buscarse una carrera profesional. También les ha pasado a grandes bailaoras, como Cynthia Cano, que es de Las Torres de Cotillas y se va a ir a vivir fuera de la Región, y como Blas Martínez, que tiene hasta dos libros publicados en China, donde ha vendido miles de copias. Murcia tiene una cantera muy buena. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero habría que darles mas espacio y oportunidades aquí.

-¿Cuántos seguidores tiene?

-Entre las suscripciones al 'blog' y las personas que me siguen en las redes sociales, cuento con más de 2.500 seguidores. En ocho años, el 'blog' tiene más de 500.000 visitas. Algunas entradas superan las cinco mil lecturas.

 

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