Vencer al miedo metiendo goles

El equipo de fútbol sala de Aspajunide entrena en las instalaciones deportivas del Ayuntamiento de Jumilla. / Aspajunide
El equipo de fútbol sala de Aspajunide entrena en las instalaciones deportivas del Ayuntamiento de Jumilla. / Aspajunide

La asociación Aspajunide destaca la importancia del deporte competitivo «para normalizar y empoderar a la discapacidad»

Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

El miedo lastra, asfixia, amilana cada parte de la personalidad hasta acorralarla en un rincón de sí misma. Por eso hace seis años que en la asociación Aspajunide decidieron dar un giro a la práctica de deportes de sus usuarios con discapacidad. «Hasta entonces nosotros habíamos jugado como ocio, como actividad para ellos, pero una de las coordinadoras, Águeda Sánchez, se dio cuenta de que la competición iba a aumentar las capacidades de nuestros chicos. Y así fue. Salir a ver mundo les hizo venirse arriba. Gracias al deporte competitivo han mejorado sus relaciones sociales, entre ellos y con jugadores de otros clubes, y sobre todo les ha hecho perder el miedo. Ahora se atreven a salir en grupo por el pueblo y se atreven a hacer nuevos deportes, porque también han perdido un poco el miedo a no ser capaces», asegura Avelino González, presidente del Club Deportivo Aspajunide.

Gracias a sus entrenadores, los usuarios de la asociación practican fútbol sala, atletismo, petanca, pádel, esquí nórdico, baloncesto -en los que compiten a nivel nacional-, tenis de mesa y natación. Aunque, sin duda, el equipo de fútbol sala es la joya del club. Ya ha conseguido el título de subcampeón de España durante dos años consecutivos, y entre el jueves y el sábado de la próxima semana vuelven a probar suerte en el campeonato nacional, que en esta edición se celebra en la localidad de Dos Hermanas (Sevilla).

«Pero el objetivo no es ser campeones, es visibilizar la discapacidad para normalizarla y que los chicos se empoderen en sociedad. Algo que, en Jumilla, ya hemos conseguido. Antes de competir, no éramos más que una asociación de personas con discapacidad. Ahora se nos ve con otros ojos; la sociedad los ve capaces de conseguir grandes logros».

«Lo más importante es que ellos potencian su autonomía y sus relaciones sociales» Avelino González

Gracias al trabajo de Aspajunide para luchar por las personas con discapacidad, en Jumilla no solo han cambiado muchas mentalidades. También han conseguido que empresas como García Carrión y Juan Gil, entre otras, se vuelquen con sus equipos deportivos. «Nos sentimos muy arropados también por el Ayuntamiento, que nos cede las instalaciones deportivas de forma gratuita para que podamos entrenar».

Pioneros en la lucha

Esta asociación jumillana es una de las más grandes y completas de la Región en cuanto a actividades destinadas a mejorar la vida de estas personas. Fundada por un grupo de padres en 1983, Aspajunide comenzó como un centro de atención temprana para niños de hasta seis años. «Por entonces todavía se intentaba que desapareciera la palabra subnormal del vocabulario», recuerda Juan Valero, su director gerente.

Pero pronto añadieron un centro ocupacional para personas mayores de dieciséis y un centro de día «para los que no tenían tantas capacidades». A estos se les sumó un colegio de educación especial, «que ya existía, pero que se adhesionó a la asociación», y una residencia para los usuarios «que se iban quedando sin familia o que no podían estar con ella».

El equipo de fútbol sala disputará el próximo fin de semana la final del campeonato nacional

Una de las últimas incorporaciones al trabajo de Aspajunide ha sido la gestión de un centro de día para ancianos con alzhéimer y otras demencias, «porque nosotros entendemos la discapacidad dentro de la sociedad y relacionada con otras áreas de asistencia social». Aunque tal vez uno de sus mayores logros lo consiguieron en 1998, al crear la Fundación Aspajunide junto a la empresa García Carrión, a través de la que ya han conseguido emplear a 40 personas con discapacidad.

«El gran reto es lograr la integración social plena de personas con discapacidad» Juan Valero

Incansables, el próximo reto, que echará a andar a principios de 2019, es un proyecto de viviendas tuteladas con unas diez plazas, «porque entendemos que la integración en sociedad pasa por ahí».