Varios pacientes irán a los tribunales por supuestos efectos adversos del Nolotil

Un farmacéutico muestra un envase de Nolotil. / v. vicéns / agm
Un farmacéutico muestra un envase de Nolotil. / v. vicéns / agm

Once británicos, uno de ellos fallecido, y una española sufrieron agranulocitosis en la Región por este fármaco, según la denuncia

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

Concha tomó Nolotil, por indicación de su médico de familia, en febrero de 2017 para intentar mitigar el dolor que le causaba una muela del juicio. Le extrajeron la pieza dental, pero el malestar continuó. «Me sentía cada vez peor; me dolía muchísimo la cabeza y me encontraba sin fuerzas», relata. Le empezaron a salir hematomas en las piernas. Apareció la fiebre y terminó en Urgencias. Le diagnosticaron agranulocitosis (una caída brusca de glóbulos blancos) y leucopenia. Según señala un informe de su médico de familia, debido a probable reacción adversa al metamizol, el principio activo del Nolotil. «Estuve dos semanas en la UCI porque sufrí una sepsis y neumonía como consecuencia de la caída de las defensas», relata. Salió adelante, pero ahora sufre aplasia medular y está a la espera de trasplante de médula.

Esta murciana de 49 años es una de los doce afectados en la Región por supuestos efectos adversos del metamizol que demandarán ante los tribunales a la fabricante del medicamento, Boehringer Ingelheim, y a varias distribuidoras farmacéuticas. Se agrupan en una recién creada Asociación de Afectados por Fármacos (ADAF), que impulsa Cristina del Campo. Esta traductora médica y jurídica que trabaja en Alicante se encontró, por su labor profesional en centros sanitarios de la Costa Blanca, con varios casos de sepsis entre británicos que consumieron Nolotil. A raíz de ahí empezó a moverse. «En las últimas semanas, tras salir en los medios, nos ha llamado muchísima gente para sumarse a la demanda», explica Del Campo. De los doce supuestos afectados contabilizados por ADAF en la Región, once son británicos y solo una, Concha, es murciana. Uno de estos pacientes, una mujer, falleció hace dos años tras ingresar en el Morales Meseguer por sepsis.

En datos

57
Es la cifra de notificaciones por efectos adversos del metamizol en la Región en la última década. 31 de estos casos fueron graves.
730.360
Es la cifra de envases de metamizol que se vendieron el año pasado en la Región. El 90% de ellos, de la marca comercial Nolotil.

La agranulocitosis es un efecto adverso del metamizol conocido y descrito desde hace tiempo. Afecta a una bajísima proporción de pacientes, según se desprende de los datos facilitados por el Servicio Murciano de Salud (SMS). En la última década, los médicos de la Región han notificado 57 reacciones secundarias a metamizol, la mayoría (29) por urticarias, prurito o erupciones. 31 de los casos fueron graves, pero solo seis están relacionados con trastornos de la sangre como la agranolucitosis. El resto se corresponde con reacciones alérgicas. En definitiva, el balance es de 31 reacciones graves a lo largo de una década cuando, anualmente, se consumen en la Región más de 700.000 envases del fármaco. «Suele haber una infranotificación de efectos adversos», aclara Abel Novoa, médico de familia y presidente de la plataforma Nogracias, que aboga por mayores controles de farmacovigilancia. No obstante, y aun teniendo ese matiz en cuenta, de las cifras oficiales se desprende que «se trata de un medicamento seguro, de hecho con menores efectos secundarios que antiinflamatorios como el Ibuprofeno el Valsartán», señala Novoa.

Más riesgo en el norte

Sin embargo, en los últimos meses han saltado algunas alarmas. Aunque no hay resultados concluyentes, varios estudios apuntan desde hace tiempo a que el riesgo de agranulocitosis es mayor entre la población del norte de Europa, quizá por un componente genético. Así se advirtió en un informe elaborado en el Hospital Costa del Sol, en Marbella, en 2009. A principios de noviembre, medios de comunicación británicos informaron del fallecimiento de diez ciudadanos de Reino Unido en España por sepsis derivadas de la brusca caída de defensas tras consumir metamizol. El Hospital de Denia, donde trabaja habitualmente la traductora Cristina del Campo, había lanzado previamente un aviso al Sistema Español de Farmacovigilancia.

La Agencia Española del Medicamento (Aemps) reaccionó instando a restringir la prescripción del fármaco. Así, recomendó «utilizar metamizol solo para tratamientos de corta duración», en dosis lo más mínimas posibles y con controles adecuados. En este sentido, la Aemps advierte de que no debe prescribirse a «población flotante», es decir, turistas a los que no sea posible realizar controles. Esto incluye a la población británica y, en general, del norte de Europa que visita España. Para Cristina del Campo, impulsora de la asociación ADAF, la comunicación de la Aemps fue positiva, pero denuncia que el Nolotil «se sigue vendiendo sin receta». Además, cree que el alto número de afectados que está apareciendo aconseja retirar el medicamento del mercado español. «En 30 países no se comercializa, incluido Reino Unido», explica. 'La Verdad' se puso ayer en contacto con Boehringer Ingelheim, que no hizo declarciones. Tras el posicionamiento de la Aemps, en noviembre, la farmacéutica señaló a 'El País' que la agranulocitosis «es un efecto adverso raro que solo se produce en uno de cada 1.000 a 10.000 pacientes». Además, mostró su disposición a colaborar con la Aemps.

La Aemps insta a restringir el uso del medicamento

A principios de noviembre, la Agencia Española del Medicamento (Aemps) instó a restringir la prescripción de Nolotil, el quinto fármaco más consumido en la Región, según datos del Servicio Murciano de Salud. La Aemps aconseja no prescribirlo a turistas y visitantes a los que no sea posible controlar posteriormente. También se recuerda que el riesgo de efectos adversos como la agranulocitosis es mayor en pacientes de edad avanzada. Se recomiendan tratamientos cortos y con las menores dosis posibles. En España, el Nolotil es uno de los analgésicos más populares. «Su uso se ha duplicado en los últimos diez años», subraya la Aemps. Si en 2013 se dispensaron en todo el país 14,6 millones de envases, en 2017 la cifra alcanzaba ya los 22,8 millones. Esto contrasta con la situación en países de nuestro entorno, donde el medicamento ni siquiera está comercializado. «Debido a los casos notificados de agranulocitosis, se retiró en algunos países como Francia y Suecia», explican fuentes del SMS.

 

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