Las redes del Mundial son españolas

Una empresa de Alicante fabrica las mallas que se usaron en Sudáfrica y las que cubrirán las porterías de Brasil. El fundador procede de una familia que las cosía para la pesca

FERNANDO MIÑANA
Alfredo Sánchez y Antonio Benimeli, en su fábrica. :: R. C./
Alfredo Sánchez y Antonio Benimeli, en su fábrica. :: R. C.

En Callosa de Segura, casi equidistante de Alicante y Murcia, los vecinos viven del cáñamo desde la Edad Media. No hay lugar en el mundo con tanta experiencia en la fabricación de redes, hilos, cuerdas y hasta zapatillas de esparto, y muchas familias viven de confeccionar estos aparejos. Una de ellas eran los Benimeli, que fabricaban redes de pesca. En este modesto negocio familiar trabajaba, como sus tres hermanos, Antonio Benimeli, un joven aficionado al tenis y al fútbol que no terminaba de ver dinero por la vía de la pesca, una actividad siempre expuesta a los temporales y al mal tiempo. Por eso, en 1978 decidió utilizar las cuerdas para otro cometido: hacer redes deportivas.

Antonio dejó las oficinas de la factoría familiar para independizarse y abrir por su cuenta un negocio prácticamente inexplorado en España: la creación de material deportivo. «En todos los deportes que haya una red, ahí estamos nosotros», explica el fundador, de 66 años, feliz porque sus mallas estarán en las porterías de los estadios brasileños del Mundial de fútbol que se celebrará el próximo verano. Porque todos los españoles han visto mil veces el celebérrimo gol de Iniesta en Sudáfrica, pero muy pocos saben que la red donde acabó el balón que nos hizo campeones del mundo se había fabricado en esta población alicantina conocida como la capital del cáñamo.

El creador de El León de Oro, que así se llama la empresa, recuerda los inicios con cariño. A finales de los setenta, el producto era manufacturado. Siete mujeres del pueblo confeccionaban las redes pacientemente sobre una tablilla, como se había hecho toda la vida en los muelles. Su primera venta fue una red de fútbol que acabó en un desconocido campo de Murcia. Pero casi 40 años después, esta empresa es un referente internacional. Los Mundiales de Sudáfrica y Brasil, la Copa Confederaciones, la Premier League, la Liga, Europeos de balonmano y otros deportes... Su hoja de servicios es amplia y lustrosa. Aunque su trampolín fueron los Juegos Olímpicos de 1992. El León de Oro fue uno de los proveedores oficiales de Barcelona y todas las redes que se usaron salieron de Callosa de Segura.

Miles de juegos al día

El cáñamo ya es historia y ahora la materia prima -derivados del petróleo- llega de varios rincones del planeta, especialmente de Asia. Las redes en las que nadie repara salvo que haya un error son tecnología punta: están hechas de polipropileno de alta tenacidad y ya no llevan nudos. «Están fabricadas por un material resistente a cualquier inclemencia meteorológica: calor, lluvia, nieve, lo que sea. Es muy polifacético y destaca por su elasticidad, elongación, resistencia a la abrasión...», detalla Alfredo Sánchez, director comercial de El León de Oro, un nombre que tiene su historia, como recuerda Benimeli. «Mi empresa se llama Tecnología Deportiva, pero necesitaba una marca. Un día vinieron mis suegros a comer a casa y él me contó que su abuelo tenía una tienda en la calle Mayor de Orihuela que se llamaba El León de Oro. A mí me encantó y rápidamente me fui a registrarlo».

El director comercial aclara que es un honor que el producto sea el elegido para un evento de esta envergadura -el segundo en importancia en materia deportiva tras los Juegos-, pero que no acarrea una destacable inyección económica. «Es más el reconocimiento al buen hacer de la empresa que el dinero que te proporciona. Aunque a nosotros nos importan tanto las redes de una portería del Mundial como las de un colegio», señala Alfredo Sánchez.

Aquellos siete trabajadores primogénitos se han multiplicado por 10 (68 empleos directos) y ya nada se hace a mano. Las redes que antes necesitaban más de un día de trabajo, ahora se fabrican como churros. «Hacemos miles cada día», presume su fundador. Y todo el producto pasa por un control de calidad porque ellos mejor que nadie saben que si todo transcurre con normalidad, nadie reparará en ellos, pero si se produce un fallo, esa será su peor publicidad.

La FIFA, por si acaso, ya tiene en su poder todo el material para el Mundial de Brasil: 180 juegos de redes con dibujos hexagonales para los estadios y cuadrados para los campos de entrenamiento. «Tanto en Sudáfrica como en Brasil tenemos unos buenos distribuidores y eso nos ha permitido llegar a los dos Mundiales», añade el director comercial. Las redes ya están. Solo falta otro gol como el de Iniesta.