La guía repsol, escaparate para la calidad

Permítanme que empiece por el final. Imagino en 1979 al inolvidable Néstor Luján con la primera guía Repsol (entonces era la Guía Campsa) en sus manos. Con sus gruesos dedos sobre las carreteras del Sureste y repitiendo: «La cocina murciana es la gran desconocida de la gastronomía española». Tantas veces minusvalorada o simplemente encasillada en «otras cocinas». Es difícil no hacer un buen bacalao al pil pil o un rico fricandó de ternera. Lo verdaderamente complejo es cocinar algo memorable con unas patatas, dos calabacines, una cebolla y un par de huevos. Es la gracia de la cocina de aquí. Más que una cocina regional son muchas, fiel reflejo de un 'pueblo-síntesis', como dice Raimundo González. Lo que une las cocinas de la Región de Murcia es que todo gira alrededor de lo que la tierra ofrece. Y es que esta Región se identifica, por antonomasia, con la gastronomía de producto. Por algo seguimos siendo 'la huerta de Europa'.

Estamos en un momento clave. La gastronomía, tras años explorando, vira hacia el producto. Triunfa la cocina sincera con el territorio y sus alimentos. El comensal descubre, siente, aprende sin moverse del asiento. El consumidor compra, prueba, quiere tener una porción de autenticidad en su mesa. ¿Qué contamos de cualquier viaje? Lo que comimos. ¿Qué ofrecen los restaurantes que funcionan? El territorio y sus productos. La comida es hoy más que nunca recuerdo y relato.

Sobre nuestras mesas hay una oportunidad increíble. Llevamos dos mil años haciendo cocina de fusión. Hay relato de sobra. Nuestra restauración cuenta con una numerosa cantera de profesionales como nunca ha tenido. Hay calidad. Nos empezamos a hacer notar en el exterior con nombre propio. Nuestra variedad agroalimentaria ofrece innumerables posibilidades para la creatividad innovadora y el cuidado de la tradición gastronómica regional.

Vamos llegando al principio. ¿Cuál es esa oportunidad? Si no saben de nosotros, no vendrán ni los de fuera ni los de aquí. Seguir siendo invisibles es una opción. Nosotros entendemos la Guía Repsol como medio para hacer Región, dentro y fuera. No hay que pagar, ni regalar, ni invitar para estar en ella. Cocinemos lo mejor posible, llevemos nuestros productos a la mesa y cuidemos el recuerdo de quien visite nuestra casa. Eso sí.

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