Otra oportunidad para los viejos molinos

El Congreso Internacional de Molinología, que se celebrará en mayo, reivindicará la puesta en valor del patrimonio etnográfico de la huerta con fines turísticos y didácticos

JORGE GARCÍA BADÍAMURCIA.
El presidente y el portavoz Huermur, Sergio Pacheco y Pedro Jesús Fernández, respectivamente, ayer, frente a restos de poda sobre las ruinas del molino de las Cuatro Piedras de La Arboleja. ::                             V. VICÉNS/AGM/
El presidente y el portavoz Huermur, Sergio Pacheco y Pedro Jesús Fernández, respectivamente, ayer, frente a restos de poda sobre las ruinas del molino de las Cuatro Piedras de La Arboleja. :: V. VICÉNS/AGM

Las palas de los molinos de la huerta que antaño impulsaron la economía de muchas familias, ahora solo mueven recuerdos. De los treinta molinos de agua inventariados por la Asociación para la Conservación de la Huerta de Murcia (Huermur), la mitad está en ruinas y los otros quince solo conservan parte de su volumetría.

Por ello, Huermur espera que el noveno Congreso Internacional de Molinología que se desarrollará los días 9, 10 y 11 de mayo en Murcia, más allá de las ponencias, también sirva para dar una segunda oportunidad a estas estructuras y otras, como las norias y cenias, y la red de acequias que están ligadas al 'ADN' del patrimonio etnográfico.

Ese objetivo se evidencia hasta en el título elegido para el congreso: 'Ingenios tradicionales: recursos de futuro'. El presidente del comité organizador del congreso y portavoz de Huermur, Pedro Jesús Fernández, destacó ayer que «queremos mostrar a la sociedad y a la comunidad científica el interés y el valor de estos ingenios, para entender su pasado y diseñar el futuro con estos recursos que tenemos».

Para alcanzar esta meta, la organización del congreso, Huermur y la Asociación para la Conservación y Estudio de los Molinos (Acem), espera que la colaboración del Ayuntamiento de Murcia y la Comunidad Autónoma se materialice en hechos. Sobre todo porque la programación de la convención prevé cubrir la ruta por el patrimonio hidráulico de la acequia Aljufía, que hoy por hoy está tomado por escombros en algunos tramos y con zonas hundidas en otros puntos.

De cara al evento, Huermur ya ha solicitado al Consistorio el acondicionamiento de la ruta, además de dotarla de señalización y vallado de seguridad que no cause impacto en el paisaje de la zona. No hay que olvidar que estos enclaves son patrimonio turístico y esta convención reunirá en la capital a un centenar de investigadores llegados de once países, como Italia, Alemania, Grecia, Venezuela y México. Ellos serán los encargados de ofrecer 60 comunicaciones, distribuidas en cuatro bloques temáticos: 'Historia, inventario y protección'; 'Antropología y patrimonio inmaterial'; 'Arquitectura, restauración y paisaje'; 'Ingeniería y recursos energéticos'.

«La huerta está en una encrucijada, se debe entender como un paisaje cultural para ser estudiado, protegido, recuperado y puesto en valor», advirtió Fernández. Y no fue alarmista porque el molino del Batán y su torre islámica anexa, han visto 'volar' su maquinaria incluso han tenido okupas como moradores. Sin olvidar que el Ayuntamiento, dentro del plan parcial de Zarandona, proyecta en la zona una rotonda, a pesar de que este molino está declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

«El problema es que las competencias de patrimonio son de la Comunidad Autónoma y el planeamiento urbanístico del Ayuntamiento. Tenemos muchos molinos y entendemos que no todos pueden ser museos, pero algunos se pueden conservar para darles un uso. Para eso estamos en el congreso, para debatir y ver las posibilidades que tienen», indicó el presidente de la organización. De momento, han propuesto recuperar el molino del Amor, en La Albatalía, como centro de interpretación de la biodiversidad y dotarlo de minihuertos con fines didácticos para concertar excursiones de la comunidad educativa.

Programas europeos

Precisamente, Enrique de Andrés Rodríguez, presidente del comité científico de este congreso, destacó el futuro que podrían tener los 30 molinos hidráulicos de Murcia y los 220 de viento que tiene la Región, la mayoría concentrados en el Campo de Cartagena, excepto cinco situados en Corvera, Lobosillo, Gea y Truyols y Los Martínez del Puerto. «Haría falta una intervención multidisciplinar, primero conocer su historia, su estado físico y materiales, y por último, fijar una finalidad».

El abanico de opciones sería amplio, podrían reciclarse como alojamientos rurales, restaurantes, incluirse en rutas turísticas, y orientarlos a la producción de energía, harina y pan ecológico. Esas son sus posibilidades pero la realidad es otra. De los 185 molinos recogidos en el Boletín Oficial de la Región (BORM), 29 están protegidos y salvo contadas excepciones como el molino de Los Luengos, de la pedanía cartagenera de El Algar, que se utiliza para llenar una balsa, el resto siguen jubilados y solo se han restaurado unos cinco.

Incluso algunos son motivos de litigio, como el molino de Oliver, en Aljucer, que tras ser derruido por la Junta de Hacendados en enero de 2008, provocó la imputación de su presidente, Sigifredo Hernández, por un presunto delito contra el patrimonio histórico. Pero el presidente de Acem, Luis Azurmendi, recordó ayer que ya «hay organismos nacionales e internacionales que están comprendiendo que este patrimonio nos relaciona con las generaciones anteriores. Se está elaborando el plan nacional de arquitectura tradicional y estamos intentando que este patrimonio pueda encuadrarse en programas económicos». Además, «acaban de salir los programas de la Comisión Europea y posiblemente se podrán establecer itinerarios culturales turísticos, y este congreso servirá para poner estar cuestiones sobre la mesa».

Uno de estos itinerarios podrían ser los 30 kilómetros de huerta que van desde la Contraparada, entre Javalí Nuevo y Viejo, hasta la Vereda del Reino en Beniel. Pero también harían falta actuaciones muy concretas, como proteger los 3.000 kilómetros de acequias que integran la red hidráulica de la huerta de Murcia y de las que actualmente solo están declaradas BIC las que discurren por la Contraparada, el entorno del conjunto histórico de Monteagudo y el monasterio de los Jerónimos. Tampoco están protegidos los 240 tablachos de riegos, y la acequia Aljufía presenta muros y márgenes caídos a la altura del puente de Guadalupe. Por no hablar de las cañas que se acumulan y flotan a la deriva en muchos cauces.

Todo ello, sin olvidar las 20 cenias inventariadas por Huermur que corren el riesgo de ser expoliadas, especialmente las metálicas, ubicadas en Alquerías, Aljucer y Santa Cruz, y de las que este colectivo no ofrece sus señas exactas «porque tienen hierro macizo de los siglos XIX y XX». Un tesoro para los amigos de lo ajeno, con un precio en las chatarrerías, pero de valor incalculable para los amantes del patrimonio histórico y cultural de Murcia.