El Gobierno espera recaudar 32 millones con la apertura de fronteras sanitarias

Los pacientes europeos ya se pueden tratar en cualquier estado de la UE financiados por su país

DANIEL ROLDÁNMADRID.

Cualquier sueco, alemán o español puede ya ser atendido por los servicios sanitarios de otro país que no sea el suyo. Y no la urgencia de un turista francés que se rompe un tobillo en una playa griega, que será curado a coste cero por los médicos helenos, como hasta ahora. Se trata de la aprobación por parte del Consejo de Ministros de un real decreto para transponer una directiva europea. El objetivo de esta medida, que entró en vigor el 25 de octubre de 2012 y rompe con las fronteras sanitarias siguiendo el espíritu de libertad de movimientos que impulsó la Unión Europea desde su creación, es triple: asegurar el acceso a una asistencia sanitaria transfronteriza segura y de alta calidad, garantizar la movilidad de los pacientes; y favorecer la cooperación sanitaria entre España y el resto de la UE, sobre todo con los países fronterizos. También, recaudar: unos 32 millones al año, según cálculos del Gobierno. El «espíritu de esta norma», como reconoce Agustín Rivero, director general de la Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, es que los ciudadanos con patologías complejas o con enfermedades raras reciban la mejor atención donde ellos elijan. En los casos en que el tratamiento requiera una hospitalización de una noche o los cuidados necesiten tecnología o equipos muy especializados y de elevado coste, se necesitará una autorización previa por parte de la comunidad autónoma, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria o la mutualidad de funcionarios, dependiendo del paciente. Estas instituciones tendrán tres meses para contestar la solicitud. Luego hay otros casos más particulares. «Si una señora se tiene que operar y toda su familia vive en Bruselas, pues se le autorizará la operación allí», indican desde el Ministerio de Sanidad.

Además, el español que acuda a curarse en Lisboa, por ejemplo, deberá abonar la factura sanitaria en el hospital portugués en cuestión. Después, acudirá a su comunidad para que se lo paguen, siempre bajo los parámetros establecidos en España.