La nueva ordenanza de ruidos pondrá límites a las terrazas

Superar el tope máximo de contaminación acústica obligará a los dueños de bares y restaurantes a retirar mesas y sillas de la calle

M. RUBIO
Un funcionario del Ayuntamiento, realizando una medición de ruido en Pérez Casas. | F. Manzanera/AGM/
Un funcionario del Ayuntamiento, realizando una medición de ruido en Pérez Casas. | F. Manzanera/AGM

La ordenanza de ruidos que prepara la Concejalía de Medio Ambiente, para que entre en vigor en los próximos meses, dedicará un apartado relacionado con las zonas que concentran más terrazas de bares y restaurantes en la vía pública. Atenderá de esta forma una de las peticiones planteadas por los vecinos. El objetivo es medir el ruido que genera el ocio, como ahora se hace por ejemplo con el tráfico, y tomar medidas en el caso de que se sobrepasen los topes que establezca la normativa municipal.

Así, si las mediciones (se realizarán varias a lo largo del día) detectan que en una plaza o calle se supera el nivel máximo de decibelios, el Ayuntamiento puede obligar a los responsables de las terrazas a que retiren un número determinado de mesas y sillas, hasta alcanzar el tope deseado. O también a no dar más autorizaciones a bares y restaurantes para colocar mobiliario exterior.

Este artículo de la futura ordenanza municipal va en la línea que ha planteado la asociación No más ruido en sus alegaciones. Su presidente, Pedro Pérez Piernas, propone que se aplique «algún tipo de limitación» en la instalación de terrazas y así sugiere, por ejemplo, que se tenga en cuenta la obligación de elaborar «un estudio acústico que determine el número máximo de mesas a autorizar en las zonas que registran una mayor saturación de terrazas», como Las Flores, San Juan o la calle Pérez Casas.

Desde la Concejalía de Medio Ambiente se apunta a que las mediciones de ruido se realizarán también en otras zonas de ocio, aunque no tengan terrazas en la calle.

Casi un 25% de la superficie

La proliferación en la ciudad de estas 'prolongaciones' de bares y restaurantes ha abierto un debate acerca del uso del espacio público para negocios privados. En varias zonas del centro histórico, la ocupación por mesas y sillas de establecimientos hosteleros roza casi el 25% de la superficie total. Así ocurre con la plaza del Cristo del Rescate (24,02%), la de Las Flores (23,93%), la de San Juan (22%) y la de Santa Catalina (21,25%), como publicó ayer 'La Verdad'.

La regulación de esta actividad depende de otra Concejalía, la de Calidad Urbana e Infraestructuras. Su responsable, Ana Martínez Vidal, indica que su departamento lo que ha hecho, con una nueva ordenanza, es «organizar y ordenar lo que ya había». Dicha normativa habla de una «correspondencia equilibrada» entre las zonas de terrazas y el espacio peatonal libre de obstáculos.