De Isidro a Isidro

Isi perdió a su padre cuando se desplomó a su lado en un entrenamiento; a sus 18 años ha superado el trauma y triunfa en Tercera, rodeado de rivales más altos y fuertes

CÉSAR GARCÍA GRANERO CGGRANERO@LAVERDAD.ESMURCIA.
Isi, anoche, en el campo del Plus Ultra, antes del entrenamiento./
Isi, anoche, en el campo del Plus Ultra, antes del entrenamiento.

Isi tiene 18 años recién cumplidos y utiliza el fútbol como terapia. Su padre, Isidro, murió una mala tarde de hace cinco años, en un entrenamiento, cuando iba a saltar al campo con los cadetes del Cotillas y se desplomó a su lado por un infarto. Dos horas después se confirmó su muerte y el fútbol ya nunca fue lo mismo para Isi. A las tres semanas, cuando volvió al campo, ya no era un divertimento, sino una medicina. Para él, que juega arriba, aquello eran goles con Betadine. Ahora, que ya despunta, es también un puente. El puente que le conecta a su padre, quien lo llevaba a entrenar todas las tardes. De Isidro a Isidro se llama esta película, que empezó en blanco y negro hace cinco años y comienza a verdear un lustro después, con Isi cinco años más joven -hasta los 30 siempre se es más joven cuantos más años se cumplen- y en otro club, el Plus Ultra de Tercera, donde juega rodeado de mastodontes que le ganan en peso, años y altura, pero no en destreza. Isi ha pasado de los juveniles, donde lo hacía mejor que nadie, a los grandes, donde lo hace mejor que muchos, pese a su poca edad y su poco peso: 45 kilos. Por eso se atiborra a comer. «Tengo que ganar peso como sea», dice.

Y lo que más le pirra son las paellas de su madre, así que los domingos, día de partido, se zampa una paella a la hora del desayuno. «No sé si es bueno comer arroz el día del partido, pero como lo hago antes de las doce, no creo que pase nada», dice. Lleva dos goles este año, se ha hecho un hueco entre los titulares del Plus Ultra y juega en la media punta y en la banda. Dice que a él el fútbol, mejor con guirnaldas, que lo del patadón y tentetieso es para otros. Le gusta inventar, a lo Iniesta. «Bueno, mejor como Isco, es que soy del Madrid», aclara.

Por eso le gusta más la media punta que la banda, donde juega más enclaustrado y con menos alas. Está siendo uno de los destacados en Tercera, gracias a su habilidad y una parte más incierta que tiene que ver con el coraje. «La muerte de mi padre me dio fuerzas, cuando marco me acuerdo de él. Saco el orgullo que me transmitió y que se queda dentro», dice. Isidro lo llevaba a entrenar todos los días «y es que a él le gustaba el fútbol más que a mí. Y ya es decir. Siempre me animaba a seguir en esto». Tras su muerte, Blas cogió el testigo. Es su tío por parte de madre y todos los días, de martes a viernes, lo recoge en su casa de Las Torres para llevarlo hasta Llano de Brujas. Todos los días y siempre a las mismas horas: de nueve menos cuarto a once de la noche. «Me gustaría triunfar para agradecerle lo que hace por mí, que es mucho», explica Isidro Ros Ríos, Isi.

El problema del peso

El peso es una de sus mayores trabas. No hace mucho estaba en menos de 40 kilos y, aunque su hechura empieza a ser más de hombre y menos de niño, sigue estando rodeado de gente que mide y pesa más. «Pero acabas por acostumbrarte. No se lo pongo fácil. Cada vez les cuesta defenderme más». Por si acaso y, como no hay que fiarlo todo a la habilidad y soltura, Isi se ha puesto manos a la obra para ganar peso. Ahora come de lo mismo que antes, pero con más ganas, como si tuviera más hambre. La comida y las tundas que se da en el gimnasio le han vigorizado el cuerpo y ha ganado unos siete kilos.

Isi está contribuyendo a la buena marcha del equipo. El Plus Ultra es uno de esos clubes con etiqueta de clásicos de Tercera, pero más por su buen hacer que por sus años. Más que clásico, es un club sensato, con gente de la zona y sin grandes dispendios que trastabillen su futuro. Fue uno de los clubes pioneros en pagar a su gente según el marcador como una forma de mantenerla motivada y está en mitad de la tabla en estos momentos. Isi, que empezó a jugar con cinco años, es un recién llegado, pero también un viejo conocido, porque ya estuvo en el Plus Ultra cuando salió del Cotillas para enrolarse en los juveniles del equipo de Llano de Brujas. El año pasado pasó por el Beniel y este ha vuelto al Plus Ultra para dar el salto al primer equipo y colaborar en su buena estrella.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos