A fumar a la calle

Algo tan habitual como era entrar en un bar, pedir un café y fumarse un cigarrillo dejó de serlo hace ya casi tres años con la ley antitabaco

PACO LASTRA
«Los inspectores no multarán en el primer mes por fumar en los bares». 'La Verdad' informó en su portada del 3 de enero de 2011 de la entrada en vigor de la ley antitabaco. ::                                                        FOTO:                             ISRAEL SÁNCHEZ/
«Los inspectores no multarán en el primer mes por fumar en los bares». 'La Verdad' informó en su portada del 3 de enero de 2011 de la entrada en vigor de la ley antitabaco. :: FOTO: ISRAEL SÁNCHEZ

Algo tan habitual como era entrar en un bar, pedir un café y fumarse un cigarrillo dejó de serlo hace ya casi tres años. La nueva ley antitabaco, que prohibe fumar en todos los espacios públicos cerrados y en algunos al aire libre, como parques y lugares de ocio infantil, colegios y recintos hospitalarios, vio la luz el 2 de enero de 2011. Desde ese día, sigue siendo usual el café dentro del establecimiento, el cigarrillo, sin embargo, se apura en la calle.

«La gente ya se ha hecho a la idea y esta mañana, en el café, no hemos tenido ni que recordárselo a nadie», dijo a 'La Verdad' aquel 2 de enero Juanjo López, empleado de la cafetería Café&Té de Murcia. La primera jornada de la nueva ley antitabaco transcurrió sin grandes contratiempos. Los hosteleros levantaron la persiana con nuevas reglas y los ceniceros en la puerta. El buen tiempo aminoró el mosqueo de los miles de fumadores que comenzaron a encenderse sus pitillos en las terrazas. «Me parece fatal porque parecemos apestados y hoy vale, pero ¿qué va a pasar los días de lluvia y frío?», explicaba resignado José Antonio Pérez, fumador desde hace décadas. «Con el 'boom' que se le ha dado no nos queda otra». Salud Pública inició al día siguiente una batida de controles de carácter informativo.

Las sanciones previstas por el incumplimiento de la ley, entre 30 y 600.000 euros, levantaron algunas críticas, que no fueron unánimes. Así, Santiago Jiménez, uno de los propietarios de la Cervecería Lolas, de Murcia, manifestó que «me parece normal si han creado una ley es para que la cumplamos todos».