'Bestias' de la fragua

Ismael Cerezo y Javier Borgoñós muestran, en Cuadros López y después de dos años, sus piezas escultóricas «más artísticas y personales» Flyppy expone un divertido bestiario repleto de seres de vidrio y metal

PEPA GARCÍA PEGARCIA@LAVERDAD.ESMURCIA.
Javier Borgoñós e Ismael Cerezo, Flyppy, a la sombra de su limonero y junto a las tetudas cabras, en Cuadros López. :: Nacho García/AGM/
Javier Borgoñós e Ismael Cerezo, Flyppy, a la sombra de su limonero y junto a las tetudas cabras, en Cuadros López. :: Nacho García/AGM

Cabras de rechonchas ubres pastan bajo un codiciado limonero de amarillos frutos cristalinos; arañas corpulentas, patilargas y luminiscentes aguardan pacientes que sus presas se les pongan a tiro; libélulas, moscas, mosquitos y mariquitas permanecen con sus vistosos colores posadas en las paredes, estáticas para intentar despistar a las salamandras y lagartijas que los acechan; enormes caracoles de llamativas conchas se arrastran por las vitrinas, a la sombra de fantásticas y delicadas mariposas; cefalópodos cabezudos observan con sus saltones ojos a los visitantes, junto a enormes calamares luminiscentes, medusas gigantes y peces surgidos de las profundidades abisales.

Entrar en Cuadros López, hasta el 14 de diciembre, es sumergirse en una particular jungla repleta de seres de vidrio soplado y metal forjado surgidos de la fragua y el horno de Flyppy: la pareja artística formada por Ismael Cerezo (Murcia, 1967) y Javier Borgoñós (Murcia, 1968).

Hace dos años que no exponían sus esculturas, recuerdan ambos, y aprovechando que han amainado los trabajos por encargo -ya sea por la crisis o por otros motivos-, han decidido «dedicarnos a nosotros» y airear sus trabajos «más artísticos y personales». Si «nuestra costa y nuestra huerta» son sus principales fuente de inspiración; sus asiduas visitas a los chatarreros y la recuperación de las piezas sopladas a las que en su momento no les dieron uso son la mina de la que extraen la materia prima para crear su particular, atractivo y sugerente 'bestiario'. Un muestrario para el que, en esta ocasión, han querido «dar predominio al hierro frente al vidrio, para que las esculturas tengan más contundencia», afirman para explicar porque han titulado la exposición 'Bestias' y se han negado a colgar sus demandadas lámparas.

Cerezo y Borgoñós nos guían en la visita, en un hueco de su atareada jornada -«mañana [por el viernes] nos vamos a Barcelona, vamos a montar en Art y Pedra (una tienda) una exposición permanente», cuentan, que pronto tendrá su réplica en Andorra-, e Ismael Cerezo se solivianta cuando varios de los visitantes confundimos a 'Nessy', el monstruo del lago Ness, con una mastodóntica planta carnívora. «No veis el 'choff'», apunta airado señalando la salpicadura que el 'monstruo' de casi 200 kilos de hierro fundido ha levantado al emerger del agua.

Reconocen que, para preparar esta exposición (que está teniendo «mucho éxito», asegura el galerista ante el incesante goteo de viandantes que entran atraídos por el escaparate), han sacado «mucho fondo de armario», mientras explica cómo una colosal caracola «que tenían hace más de 20 años y a la que íbamos dando patadas por el taller» es hoy una pieza redonda y enmarcada o cómo los pomos de vidrio de un armario de encargo que finalmente desecharon se han convertido en las pinzas de su ejército de cangrejos.

«Nos esforzamos para que ninguna de las piezas sea igual a la otra», aclara Javier Borgoñós ante las garzas que posan a una pata en una de las esquinas de la galería; y detalla cómo unas piezas surgen en sus cabezas y luego trabajan en el soplado para conseguir un buen resultado final -«llevábamos mucho tiempo buscando la forma de vidrio del calamar y en la última hornada surgió», comenta Ismael Cerezo- y cómo otras nacen de una pieza hallada entre la chatarra, como el colador de acero inoxidable que es hoy la boca de un anaranjado pez o dos viejos tubos de escape configuraron el cuerpo de sus tetudas cabras.

Y, antes de irse, saluden al 'Atún' -«No es una sardina», replica Ismael-, la única pieza numerada y que «siempre nos acompaña»: una réplica en miniatura de la escultura que adorna la rotonda murciana de la avenida Mariano Rojas.

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