Urbanismo plantea la reforma de cientos de viviendas en Santa Lucía y San Antón

Finalizado el censo que evalúa el estado de conservación de las casas, los vecinos decidirán el diseño de los barrios del futuro

EDUARDO RIBELLES ERIBELLES@LAVERDAD.ESCARTAGENA.
Una calle de subida al Cerro del Chocolatero, en el corazón del barrio de Santa Lucía. ::                             PABLO SÁNCHEZ / AGM/
Una calle de subida al Cerro del Chocolatero, en el corazón del barrio de Santa Lucía. :: PABLO SÁNCHEZ / AGM

La Concejalía de Urbanismo ha pasado de acaparar y gestionar el 80% de los asuntos que se aprobaban en el Pleno municipal en la época de grandes proyectos residenciales públicos y privados a un periodo, sobre todo en los últimos dos años, en el que parece haber quedado bloqueada por la crisis. Sin embargo, entre los seis u ocho planes que se han quedado sobre el papel hay al menos uno en el que este departamento ha podido seguir trabajando: la definición urbanística de Santa Lucía y San Antón. El estudio realizado en los últimos seis meses ha llevado a la conclusión de que entre el 30% y el 40% de las viviendas construidas en ambos barrios tienen escaso futuro, si se pretende convertirlos en zonas desarrolladas y con atractivo para nuevos residentes e inversores.

El departamento que dirige el concejal Joaquín Segado se centró, entre 2009 y 2011, en darle el empujón definitivo al Plan General Urbano, del que fueron excluidos los dos barrios, dadas las dificultades para llevar adelante una planificación viable y que satisficiera a sus habitantes. Desde la pasada primavera, los inspectores municipales han hecho un análisis sobre cientos de inmuebles para llegar a la conclusión de que uno de cada cinco aproximadamente «está en óptimas condiciones y no habría problema para su conservación en un futuro plan de remodelación», según Segado. Entre el 40% y el 50% son edificios que, aunque tengan algún defecto están bien conservados o, al menos, cumplen con las mínimas condiciones de habitabilidad. «El resto son casas en mal estado arquitectónico; que no cumplen la ley porque, por ejemplo, tienen alas de varias habitaciones sin ventanas, o que, directamente están abandonadas y han sido ocupadas por personas que nada tienen que ver con sus propietarios originales», indicó el edil. Un ejemplo de zona en la que se concentran estas viviendas precarias es el Cerro del Chocolatero, situado entre la Plaza de Molina y las calles Francisco Jorquera y Bardiza y la Avenida Sánchez Meca, en Santa Lucía. Pero hay más, tanto en este barrio como en el de San Antón.

Solo con apoyo vecinal

El estudio realizado por la Concejalía de Urbanismo es el punto de partida para hacer ahora, según indicó el edil, «una planificación o proyecto de actuación para el futuro». Su ejecución depende de los vecinos con los que se sentará Segado el año que viene para darles a elegir qué quieren que se haga con sus barrios. Por eso, aunque los datos aconsejan hacer una limpia de casas en mal estado, Urbanismo no hará nada que no cuente con el apoyo vecinal, según el concejal.

Pese a todo y aunque los vecinos estuvieran de acuerdo con una actuación en profundidad, Segado admitió que es incapaz de prever cuándo podría desarrollar los planes de reforma de ambos barrios, sea cual sea lo que se proponga para ellos. «Está claro que con el mercado inmobiliario tal y como está ahora, no compensa concentrar edificabilidad para hacer edificios de varias plantas, como pensábamos hace unos años, y liberar sitio para zonas verdes, calles anchas, usos comerciales y equipamientos de utilidad social», subrayó.

Hay otros proyectos en los que Urbanismo puede hacer poco más que esperar. En el caso del Molinete y el Monte Sacro: o consigue vender las parcelas en las que hay previstas un millar de viviendas, uno o varios hoteles y un aparcamiento o los matorrales, la suciedad y los coches aparcados seguirán siendo lo único que ocupe sus solares. En el de Novo Carthago, el único plan urbanístico aprobado en el litoral sur del Mar Menor, la investigación judicial en curso y la mala situación de la promotora Hansa Urbana colocan en punto muerto el proyecto. El Plan Rambla está bloqueado. El Hondón se encuentra a la espera de su descontaminación. Y la construcción de la estación del AVE condiciona las urbanizaciones desde Mandarache hasta La Asomada. El Plan de Ordenación de Recursos Naturales de la Sierra de la Muela y Cabo Tiñoso, anulado hace dos años, también atenaza el proyecto de turismo rural para esa zona.