El barrio que busca una oportunidad

La Purísima pide a gritos una rehabilitación: edificios nuevos desperdigados, una escombrera en lo que iba a ser el parque de Toyo Ito, una avenida con el tráfico de una autopista...

MANUEL MADRIDMURCIA.
El paso inferior del puente de la autovía es un lugar peligroso, según los vecinos, al oscurecer. :: Nacho García/AGM/
El paso inferior del puente de la autovía es un lugar peligroso, según los vecinos, al oscurecer. :: Nacho García/AGM

La regeneración urbanística del barrio de La Purísima, también conocido como Barriomar -aunque esa denominación a algunos lugareños le resulta despectiva-, ha quedado incompleta. Desperdigados aparecen edificios de nueva construcción, en calles donde parece que lo nuevo y lo viejo no se llevan bien.

Con el 'boom urbanístico' muchas casas de planta baja abandonadas fueron derribadas y, por aquí y por allá, se levantaron nuevas promociones; parecía que La Purísima quería despuntar. Por fin, aquel vecindario encajonado entre el río, la carretera de Alcantarilla y las vías del ferrocarril, iba a tener su momento. Pero ni se ha remodelado la avenida principal -a diferencia de la entrada al municipio de Alcantarilla, donde el tramo final se ha convertido en un bulevar al menos más amable a la vista-, ni se ha puesto un árbol nuevo en lo que iba a ser el parque metropolitano más espectacular de la Región, diseñado por Toyo Ito -este 2013 ha ganado el 'Nobel' de Arquitectura y el premio Pritzker-, que incluso vino a Murcia y se quedó de piedra cuando vio el caudal del Segura y le dijeron que su idea («una lengua verde fuera de la boca de la ciudad») de utilizar pozos subterráneos para dar sentido a una fabulosa «red de caminos húmedos» y círculos de agua interconectados era una genialidad irrealizable de 700.000 euros; tampoco ahora se garantiza, más allá de las promesas pre-electorales, el cumplimiento del convenio del soterramiento, que supondría para La Purísima una oportunidad de reinventarse como distrito y de ensancharse con armonía.

El pasado julio, el PP rechazó en el Pleno del Ayuntamiento una moción del PSOE que solicitaba intervenir en el barrio de manera integral porque, más allá del caos urbanístico, La Purísima reúne un combinado de problemas de difícil arreglo con soluciones improvisadas. El concejal socialista José Zapata lo resume así: «Es la viva imagen de la decadencia a menos de un kilómetro de La Glorieta». Cruzar a Barriomar por la pasarela peatonal sobre el Segura que hay entre al aparcamiento disuasorio del Malecón e Inacua es como dar un salto a otra ciudad. Miradas amenazantes y ofrecimientos sexuales en el puente, trapicheos de droga, indigencia... «Al caer la oscuridad adentrarse aquí -manifiesta Zapata- no es seguro para nadie. Los vecinos están hartos de decirlo, pero el Gobierno local parece vivir al margen y se limita a decir que seguirán trabajando como hasta ahora, como si alguien creyera a estas alturas que hacen algo».

El solar que debía ocupar el jardín relajante de Toyo Ito es hoy la escombrera donde se refugian los chaperos, donde se celebran botelleos, el lugar donde el corredor despistado aprieta el paso y no se detiene. La Policía pasa, pero por el carril bici del otro lado. La ronda que conecta con la avenida Ciudad de Almería es un refugio de botellas y de desperdicios, un paseo peatonal que conduce al caos del barrio, donde las aceras tienen losas de tres tipos, donde el peatón corre el riesgo de que cualquier casa abandonada se le caiga encima, donde los áticos tienen vistas a solares abandonados y tienen por eco el frenesí de los coches. Muchas familias eligieron este recodo pensando en una rápida resucitación, pero el panorama que hoy vive La Purísima no es el que les vendieron agencias inmobiliarias y las propias autoridades municipales.

El árabe, un idioma común

Alrededor del edificio Volante, que fue la sede de la Oficina de Extranjería, una lengua muy común es el árabe. La bocina ya no asusta a los lugareños, acostumbrados al renqueante paso de los trenes de mercancías, de cercanías y de largo recorrido. A un lado y otro de la vía juegan los niños; las casas que quedan en pie resisten milagrosamente; una vez les dijeron que allí habría un bulevar verde, pero en el ambiente lo único que verdean son grafitis. «En La Purísima se vive con resignación», dice la gente entre dientes. La estampa apenas se ha renovado; los habitantes resisten y lo único que se esfuma es la esperanza.