La última Velada Marítima

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PACO LASTRA
La última Velada Marítima

Ayer por la mañana fueron rescatados los dos últimos cadáveres, en la dársena del puerto de Cartagena, con lo que la cifra definitiva de muertos por el hundimiento de la carroza 'Río Tajo', que cerraba el desfile marítimo, es de diez». Éste fue el primer párrafo de la noticia que se publicó en 'La Verdad' el 27 de julio de 1972, en la que se dio el balance final de una tragedia que aún hoy, más de 41 años después, sigue siendo recordada en Cartagena. Aquel año se celebró la última Velada Marítima, la que ponía el punto y final a las fiestas del Carmen y Santiago.

En la edición del periódico del día 26, cerrada a las 03.30 horas de la madrugada, se pudo leer: «Trágico fin de fiestas, anoche, en Cartagena. La carroza que presentaba el Ayuntamiento cartagenero, llamada 'Río Tajo', que figuraba en noveno lugar del desfile de la Velada Marítima, se inclinó hacia babor al pasar por segunda vez ante la tribuna presidencial, donde las autoridades contemplaban el espectáculo, cayendo en el mar con sus aproximadamente cien ocupantes, al filo de la media noche. Rápidamente acudieron al lugar del suceso lanchas, botes y remolcadores para prestar auxilio. Buceadores, miembros de Marina particulares, procedieron a rescatar a las víctimas. El muelle de Alfonso XII se vio repleto de ambulancias y coches de bomberos. Sobre el mar, un informe montón de maderas. Posteriormente, una grúa del puerto izó los restos de la carroza».

A la hora de facilitar aquella información [tres y media de la madrugada] se habían rescatado e identificado a ocho fallecidos: Enrique Azcoitia Alifa, Pedro Miguel de Rosique, Ana Moya Obradors, sobrina del teniente de alcalde Francisco Moya; Dolores Meseguer, hija del también teniente de alcalde José Luis Meseguer Jorquera; Juan Manuel Coderch Turiol, Eva Amorós Duarte, Conchita Jiménez García y Dionisia Martínez. En la carroza viajaban también familiares del alcalde, y de otros miembros de la Corporación, que resultaron ilesos, así como la reina de las fiestas de Cartagena. «Quizás, la causa del luctuoso accidente fue que los ocupantes de la carroza se agolparon sobre el lado que cedió ante el excesivo peso».

'La Verdad' informó en su edición del 27 de julio de número final de víctimas. En total fueron diez. A primeras horas de la mañana del día 26 fueron rescatados los dos últimos cadáveres. El de Manuel Serrano Serrano y el de José Fuentes Navarro.

«La mayoría de los fallecidos no perecieron ahogados, sino a consecuencia de lesiones producidas por hierros y maderas».

El bombero Francisco Silvestre, quien inicialmente fue dado por desaparecido, relató lo ocurrido aquella fatídica noche. «Iba en el segundo piso de la carroza, junto con el cabo Serrano [fallecido]. Observábamos que la barca se escoraba mucho. Del piso tercero bajó sobre las once y media una chica para decir que se había roto un listón y que aquello no ofrecía garantías. Subí a ver lo que ocurría e inmediatamente dimos órdenes para que descendieran al segundo piso. Iniciamos la reparación y muy poco después sentí cómo me faltaba seguridad en el suelo. Luego estaba ya en el mar. Fue muy rápido».

¿Ocurrió todo por culpa del listón que se rompió?, preguntó el periodista.

«Es difícil saber la causa del siniestro», respondió el bombero.

«Pero la verdad es que iba demasiada gente, que la carroza era excesivamente alta, y que en el momento del accidente caso todo el público estaba en el lado hacia el que cayó todo el tinglado».

María Agüera, reina de las fiestas del Carmen y Santiago de Cartagena de 1972, también iba en la carroza 'Río Tajo'. «Durante los veinte minutos que estuve en el agua, lo peor eran los gritos y la confusión. Yo caí sobre unas maderas y sentía que desde abajo las golpeaban. Sabía que alguien estaba por debajo pero no podía ayudarle. Es horroroso. Los gritos y la confusión. La falta de serenidad era lógica. Tengo recuerdos vagos».

Los hijos del alcalde Ginés Huertas Celdrán iban en la carroza que se hundió. Juana Mari tenía 13 años y su hermano José Luis, 19. Ambos se salvaron. «Ni me di cuenta de lo que pasó hasta que estaba ya en el agua, debajo de todo el tinglado de hierro y madera. Me encontraba bien y enseguida comencé a bucear hasta dejar las tablas. Asomé la cabeza. Me ayudaron a subir a una pequeña barca. De allí pasé a otra más grande y de ella al muelle. No tuve tiempo de asustarme y aún no sé muy bien lo que pasó», contó Juana Mari, quien aquella noche perdió a sus amigas Caridad Meseguer y Eva Amorós, con la que estuvo charlando poco antes del accidente.

«Acababan de darse a conocer los premios. El de honor fue para 'Carnaval en Venecia', presentada por la Marina; el primero, para 'Acuarium', de Repesa... Los había divulgado por el micrófono, emplazado junto a la tribuna presidencial, don Álvaro de Lamo, concejal, cuya esposa, hija y el novio de su hija [éste, una da las víctimas] iban en la carroza. Fueron escasos minutos. Empezaba a pasar 'Río Tajo', una mole imponente, esbelta, presentada fuera de concurso por el Ayuntamiento cartagenero. La carroza comenzó a inclinarse, suavemente, lentamente. Un crujido y todo el armatoste se incrustó en el agua. Conmoción general. Las lanchas, los remolcadores, en acción. Una mujer gritó: «¡Mi hija!». La tranquilizaron: «Es de madera. No puede pasar nada», así arrancó su información, titulada 'Crónica de un luctuoso fin de fiesta', el periodista José Monerri.

El 27 de julio de 1972, en una abarrotada iglesia de Santa María, los obispos de la Diócesis de Cartagena, el titular, monseñor Roca Cabanellas, y el auxiliar, monseñor Azagra Labiano, concelebraron el funeral por las diez víctimas.

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