«Tenemos unos jóvenes muy blanditos»

«Los directores de Recursos Humanos se están deshumanizando, en España hay muchos jefes y pocos líderes» María Jesús Álava Reyes. Psicóloga

ARANTZA FURUNDARENA
'Psicojeta'. «La tele quiere que tú veas la cara de una persona y digas si es un asesino». ::
                             V. GIMÉNEZ/
'Psicojeta'. «La tele quiere que tú veas la cara de una persona y digas si es un asesino». :: V. GIMÉNEZ

La autora de 'La inutilidad del sufrimiento' nació en El Pardo un día de Nochebuena y en la lotería de la vida le tocaron unos padres «con mucha inteligencia emocional que nos hicieron sentir los hijos más queridos del mundo». Ella no ha tenido hijos, pero en lo suyo ha llegado muy lejos. Dirige en Madrid uno de los más prestigiosos centros de piscología clínica y figura entre las 'Top 100 Mujeres líderes en España'.

-Enhorabuena, aunque la vanidad la tendrá muy trabajada...

-La vanidad es una de las cosas más tontas que existen, sobre todo cuando uno tiene un nivel de autoexigencia alto.

-¿Líder se nace?

-Todos nacemos con un temperamento único, que es perfectamente visible a los tres o cuatro meses de edad. En el caso del líder, tiene que ser alguien que sepa estimular a la gente. Somos un país de muchos jefes y pocos líderes.

-Con la crisis, el mundo empresarial se ha endurecido.

-Los directores de Recursos Humanos se están deshumanizando y estamos pagando un precio muy alto. Todos esos tumores, ictus... Tienen que ver con el nivel de presión que soportamos. Pero hay otra forma de hacer las cosas. Chile es un país con un crecimiento enorme y en la mayoría de sus empresas hay 'gerencias de la felicidad'.

-¿Eso es productivo?

-Claro, porque la gente cuanto más feliz, mejor ambiente de trabajo crea y más produce. Está cuantificado. Sangrar a los empleados es cortoplacista y tiene consecuencias. En España el consumo de ansiolíticos y antidepresivos se ha disparado con la crisis.

-¿Se explica el llamado crimen de Santiago?

-Estos juicios públicos me parecen espantosos. Pero si se confirma, la pregunta sería: ¿hay padres que matan a sus hijos? Los hay. Sin embargo, ningún padre mentalmente sano mata a un hijo. Si esto de verdad ha ocurrido, nos indica que la sociedad está fallando. En algún momento, esa persona sometida a un tratamiento depresivo tendría que haber avisado a la familia o al médico de cabecera... Tiene que haber alarmas que salten antes y eviten que se llegue a estos extremos.

-¿La han llamado de la tele para analizar los rostros de los presuntos asesinos?

-Nos llaman, pero siempre decimos que no, porque es una prostitución de la psicología. Lo que quieren es que les expliques si esta persona mentía, si ha sido capaz de matar. ¿A qué estamos jugando aquí, a la 'Psicojeta', que miras la jeta de una persona y en función de eso dices si es asesino o no? ¡Seamos serios y no contribuyamos a ese circo!

-El perfil de Asunta, tan perfecta, parece exagerado.

-Hay muchos niños adoptados en España y no es un tema nada sencillo. Hay padres adoptivos pasando situaciones muy difíciles porque no es sencilla la adopción y hay niños que no acaban de estar bien. Nosotros vemos en nuestro gabinete a más de 500 niños al año y lo que nos preocupa es que son cada vez más inseguros y vulnerables.

-¿Por qué?

-Porque estamos fracasando en su educación. En lugar de prepararles para el futuro los estamos sobreprotegiendo y reforzando sus manipulaciones y tiranías. Y luego se vienen abajo ante la primera contrariedad. Tenemos unos jóvenes intelectualmente preparadísimos, pero que emocionalmente van con muletas.

-Para ellos el psicólogo debe de ser un 'comecocos'...

-No. Desde hace unos cinco años los jóvenes están llenando nuestras consultas. Lo hacen ante la falta de recursos que tienen, por su poca resistencia a la frustración. A los jóvenes los tenemos muy blanditos. Por suerte, la psicología del siglo XXI es tremendamente eficaz. Nos tenemos que olvidar de aquellos tratamientos que duraban años.

-¿Conoce algún buen chiste de psicólogos?

-Más que con un chiste yo terminaría con un mensaje positivo. Todos podemos ser felices si nos lo proponemos. Poner el cerebro a nuestro favor no es tan complicado. Y la generosidad también ayuda. La gente cuando es generosa y agradecida es mucho más feliz.

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