Panrico decidirá a lo largo de este mes si cierra su fábrica del polígono Oeste

La plantilla se movilizará frente a la Consejería de Empleo para que el Gobierno regional «presione» a la firma

JORGE GARCÍA BADÍA
Laura García y su pareja, Toñi Gracia, conversando ayer con sus compañeros de trabajo. :: Fran Manzanera / AGM/
Laura García y su pareja, Toñi Gracia, conversando ayer con sus compañeros de trabajo. :: Fran Manzanera / AGM

Pedro Ponce y Marcelina Arcas intercambiaron miradas furtivas entre las líneas de producción de Panrico Donuts cuando solo eran novios. Corría el año 1984 cuando la firma iniciaba su actividad en el polígono industrial Oeste; a Pedro le contrataron en diciembre de ese año, y a Marcelina, unos meses antes, en octubre. Para este matrimonio de Alcantarilla, la manifestación que ayer convocaron UGT y CC OO a las puertas de la firma, en un intento de evitar el cierre de la factoría, les trajo recuerdos que van más allá de anécdotas laborales: «Hemos pasado aquí toda nuestra vida; nos casamos cuando llevábamos seis meses trabajando».

Después de 29 años en el tajo, Pedro y Marcelina no podían ayer cruzar la valla para incorporarse a la línea de empaquetado y control de calidad, ya que estaban luchando por sus puestos de trabajo. Lo hacían acompañados del resto de la plantilla y sin dejar de repetirse que «veníamos aquí como si fuese nuestra casa y hemos sacrificado nuestra vida familiar. Pero ahora, la inquietud es grande. ¿Qué será de nosotros?».

Justo la misma pregunta que se hacen todos los trabajadores desde el pasado 17 de julio, en que se quemó una de las dos naves de producción de la fábrica, y la dirección de Panrico Donuts inició un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) «por fuerza mayor». A pesar de que inicialmente iban a ir al paro 111 de 160 trabajadores durante seis meses, lo cierto es que ahora la firma pretende cerrar su delegación murciana. Así se desprende del nuevo plan de viabilidad y desarrollo industrial que la dirección de la empresa presentó a los sindicatos el pasado 24 de septiembre en Madrid. Dicho plan contempla el despido de 1.914 personas (un 48% de la plantilla del Grupo Panrico) y reducciones salariales de entre el 35% y el 45%, además de apostar por la producción de bollería industrial de marca blanca para grandes superficies comerciales.

Reinvertir la indemnización

Frente a esta hoja de ruta, el secretario de acción sindical de CC OO, José Ángel Rubio, plantea que la indemnización que reciba Panrico por el incendio de julio en el polígono Oeste «se reinvierta aquí».

Según Rubio, «hay varios productos de la compañía que solo se hacen en Murcia, como la bollería congelada que se reparte por el territorio nacional (Levante y Andalucía). Es un centro estratégico y rentable». Así se lo hicieron saber ayer UGT y CC OO al director general de Trabajo, Fernando José Vélez, en la reunión que mantuvieron con éste para solicitarle que el Gobierno regional «medie» con el Grupo Panrico y organice un encuentro a tres bandas: empresa, sindicatos y comité.

Sobre todo porque, según denunció el vicepresidente del comité de empresa, Diego Huescar, «a pesar de los requerimientos realizados hasta la fecha, la última reunión con la dirección fue en julio, después del incendio, y debajo de un pino, para informarnos del ERTE». Por el momento, la Dirección General de Trabajo se puso ayer en contacto con Panrico Donuts, pero fuentes de la empresa explicaron a este diario que no se pronunciarán sobre el futuro de la fábrica de Murcia hasta que finalice la negociación del plan de viabilidad a nivel nacional.

Ante lo «angustioso» del asunto, el secretario de acción sindical de UGT, Fernando García, reiteró que «hay que convencer a los políticos de la Región de que presionen a Panrico, porque la compañía no cuenta con el centro de trabajo de Murcia».

Para evitar el cierre de la fábrica piensan desarrollar un calendario de movilizaciones a contrarreloj, ya que según alertó el sindicalista de UGT Fernando García, «el futuro de la factoría se decidirá este mes de octubre». A lo que se suma que el grupo ya ha confirmado que no abonará a la plantilla la paga de beneficios que les correspondía de enero a julio (de 300 a 500 euros por cabeza).

Esta medida afecta a cientos de familias de Alcantarilla, Sangonera la Seca y la Verde, San Ginés, Murcia, Las Torres de Cotillas, Lorca y Cartagena. De forma que sindicatos y comité de empresa no descartan manifestarse esta semana frente a la sede de la Consejería de Educación, Universidades y Empleo, además de protagonizar algún encierro.

Huelga indefinida

Mañana, los dirigentes sindicales pedirán a los 49 trabajadores que todavía siguen en activo en Murcia «que se sumen a la huelga indefinida», prevista a partir del 7 de octubre en las fábricas de Barcelona, Valladolid, Madrid y Córdoba. Esos empleados son los únicos que siguen trabajando en Murcia, desempeñando tareas de desescombro, administración y, en el centro logístico, recibiendo camiones de Donuts, Donuts Mix y Donettes.

Al margen de las acciones reivindicativas, también ejercerán iniciativas judiciales «para lograr que los despidos sean declarados improcedentes y que los trabajadores sean indemnizados con 45 días por año trabajado». En el escenario actual, solo recibirían veinte días por año.

A este calendario de protestas se sumarán trabajadoras como Laura García, y su esposa, Toñi Gracia. Ambas se conocieron trabajando en Panrico Donuts y en la factoría comenzó su historia de amor. «Llegué con 16 años; empecé de peón hasta oficial de primera de empaquetado. Tengo 42 años, llevo más de media vida aquí y no sabemos qué pasará con nuestro futuro», se lamentaba ayer Laura.