División entre los comerciantes por la peatonalización de Alfonso X

Los hosteleros prefieren que se elimine el tráfico, mientras que algunos residentes ven problemas para acceder a los garajes

M. J. MONTESINOSMURCIA
Foto: I. Sánchez/AGM | Vídeo: J. M. Pérez / M. J. Montesinos/
Foto: I. Sánchez/AGM | Vídeo: J. M. Pérez / M. J. Montesinos

La posible peatonalización de la avenida Alfonso X, un viejo proyecto del Ayuntamiento que el equipo de gobierno pretende desempolvar una década después de darle carpetazo a raíz de la oposición, fundamentalmente de los comerciantes, sigue sin lograr un apoyo unánime. Mientras que la mayoría de los hosteleros, con bares, cafeterías y terrazas en la zona, creen que la iniciativa favorecería a su negocio y complacería a sus clientes a la hora de estar más relajados a la hora del aperitivo o de la cena, hay comerciantes que siguen temiendo que el centro de la ciudad «se muera» si se impide que la gente llegue en coche al casco urbano, sobre todo si vienen de pedanías o de otros municipios. «Prefieren ir a las tiendas de los grandes centros comerciales por la facilidad que tienen para aparcar», explica Eva, dueña de varios comercios en el centro de Murcia.

De la Glorieta a la Redonda

La tendencia de la mayoría de las grandes ciudades españolas y europeas a peatonalizar sus cascos urbanos y el reciente éxito de la avenida de la Libertad sin tráfico, ha movido al equipo de gobierno que lidera el alcalde Cámara a poner de nuevo sobre la mesa el proyecto de peatonalizar la avenida de Alfonso X. Si se llevara a cabo el proyecto -no de forma inmediata, porque no hay disponibilidad económica, según aclaró Miguel Ángel Cámara- el centro urbano contaría con un paseo peatonal de casi un kilómetro -algo más de 800 metros lineales-, desde la Plaza Circular hasta la Glorieta.

Muchos ciudadanos celebran el corte de tráfico en Alfonso X con motivo de determinados eventos -Día del Caballo, Bando de la Huerta, pasacalles de los sardineros...- que permiten a los peatones caminar por el centro de la calzada sin temor a ser atropellados y disfrutando de un largo paseo desde la Plaza Circular a la Catedral.

No obstante, las voces a favor no son las únicas, ya que algunos de los residentes en la zona se quejan de las dificultades para acceder a su aparcamiento o de la vuelta que les obligan a dar tras salir de su garaje. Éste es el caso de Elisabeth, una joven que ayer tomaba el aperitivo con su amiga Noelia, en la terraza de 'La Alacena'. Ambas prefieren que se quede el paseo como está ahora. «Tiene más vidilla; además yo utilizo el coche y lo aparco en la calle Enrique Villar, por lo que prefiero que continúe como está ahora».

Muchos de los padres que acuden a recoger a sus hijos al colegio Jesús María también prefieren que los coches puedan seguir accediendo a la zona, donde en ocasiones aparcan unos minutos en doble fila mientras esperan a que salgan sus hijos.

Entre los comerciantes hay opiniones a favor y en contra. Así, mientras Ana Bernabé, de la tienda de chuches 'Fresa y golosinas', que hay junto al colegio, asegura que «si cierran la calle al tráfico no se vendería nada», otra comerciante, Sonia Girona, está convencida de que «vendría mejor» aunque distingue entre «cortar el tráfico y hacer peatonal» la zona.