El alcalde anuncia un concurso de ideas para el futuro de la cárcel vieja

Cámara desestima vender el inmueble a una cadena de alimentación y afirma que «tenemos que acertar con el uso»

M. J. MONTESINOSMURCIA
Imagen reciente de la cárcel vieja. :: N. García/AGM/
Imagen reciente de la cárcel vieja. :: N. García/AGM

En época de crisis económica, hay que desarrollar la imaginación. El alcalde, Miguel Ángel Cámara, anunció ayer que se convocará un concurso de ideas, en el que podrán participar arquitectos y especialistas nacionales e internacionales, para que aporten propuestas sobre los usos futuros de la cárcel vieja. El próximo 30 de septiembre, el viejo inmueble situado junto a la Plaza Circular pasará a manos municipales, tras formalizar la permuta con la Agencia Tributaria, que recibirá dos parcelas de 7.900 metros cuadrados para su nueva sede. El Ayuntamiento tendrá que pagar también 99.792 euros, en doce mensualidades, ya que al cotejar las valoraciones económicas, había una ligera diferencia entre el valor de la vieja cárcel y las parcelas que se entregan a cambio.

El primer edil aseguró ayer que el Ayuntamiento ha desestimado la oferta de la cadena de alimentación Lidl para instalarse total o parcialmente en el viejo inmueble. «Me parece muy respetable su propuesta, pero que se lo hubieran ofrecido antes a Hacienda». Su apuesta es darle un uso cultural, dado que está enclavado en un sitio estratégico: «Se trata de un espacio muy singular que hay que aprovechar desde el punto de vista de la promoción cultural y turística y que viene a completar el eje del Cuartel de Artillería, la red de museos y el parque escultórico de Antonio Campillo. Estratégicamente es de gran valor y tenemos que acertar con el uso. Lo más importante es tener claro qué queremos hacer con la cárcel vieja, a qué destinarlo, y para ello abriremos un debate entre especialistas. Incluso se le propondrá a las dos escuelas de arquitectura de Murcia para que lo trabajen sus alumnos y también contaremos con el Colegio de Arquitectos».

Cámara reconoció que no es el momento de realizar las obras porque «la situación económica es la que es» y considera que conseguir los recursos suficientes, y no solo a cargo de las arcas municipales, sino incluso con participación de otras entidades privadas, sería algo a realizar en una segunda fase.

El edificio, que dejó en 1980 de ser la prisión provincial, no es Bien de Interés Cultural (BIC), pero sí está protegido por el Plan Especial del Casco Histórico Artístico (PECHA), que obliga a conservar la cruceta, las dos naves en cruz. El Ayuntamiento ha mantenido siempre que se respetaría también la fachada. Ahora invita a los expertos a aportar sus mejores ideas.