Un río sin barreras

La CHS eliminará diez obstáculos en el Segura entre Abarán y Moratalla para que los peces puedan circular libremente

MIGUEL ÁNGEL RUIZ MURCIA.
Hoya García (Cieza), donde se colocará una escala porque los peces se encuentran con un obstáculo en sus desplazamientos por el río. ::
                             CHS/
Hoya García (Cieza), donde se colocará una escala porque los peces se encuentran con un obstáculo en sus desplazamientos por el río. :: CHS

El Segura pasa por ser el río más regulado del mundo: por la necesidad de prevenir avenidas, almacenar caudales ante posibles ciclos de sequía y regar amplias superficies dedicadas a la agricultura. En este proceso de transformación del cauce ha salido perdiendo el ecosistema acuático, que se ha 'humanizado' en perjuicio de la fauna y la vegetación de ribera. Como los peces, que se encuentran con numerosos obstáculos a la hora de desplazarse a lo largo del río, arriba y abajo, movimientos necesarios para alimentarse, reproducirse o encontrar cobijo. Este problema va a quedar resuelto en un tramo de 54 kilómetros comprendido entre Abarán y Moratalla gracias al proyecto Riverlink, coordinado por la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), que acaba de ser aprobado por la Unión Europea en su última convocatoria de programas Life +, en la que Bruselas ha dado el visto bueno a 248 nuevas iniciativas de medio ambiente y clima -69 de ellas en España y solo una en la Región- que representan una inversión total de 556,4 millones de euros (281,4 de ellos serán fondos comunitarios).

El Proyecto Life Segura Riverlink, con un presupuesto de casi 3,5 millones y un periodo de ejecución de cuatro años, consiste en la eliminación de diez barreras artificiales que fragmentan el cauce y dificultan el desplazamiento de los peces, especialmente cuando buscan la cabecera del río durante sus movimientos migratorios. En concreto, un azud en desuso será demolido en Moratalla y en otros nueve puntos se habilitarán dispositivos de franqueo: azudes del Soto de Damián (Abarán) y el Menjú, la acequia de los Charcos y Hoya de García (Cieza), la presa de La Mulata (Calasparra), El Esparragal (Calasparra), un azud de elevación del postrasvase y la presa de Cañaverosa (Moratalla).

Rampas y escalas

Los sistemas empleados serán rampas y escalas, elementos que se pueden instalar sobre el propio obstáculo y que los peces encuentran de forma intuitiva. Las rampas se colocarán en forma de plano con una pendiente suficiente para que los peces puedan superarlas, y las escalas se construirán en forma de pequeñas balsas a diferentes alturas. En principio se descartan otros elementos que también se utilizan para permeabilizar los cauces, como ascensores o esclusas.

La eliminación de barreras artificiales ayudará también a eliminar la acumulación de sedimentos, lo que mejorará la calidad de las aguas del río y beneficiará a la flora y fauna. El Life Segura Riverlink también contempla la restauración ambiental en algunos puntos entre Abarán y Moratalla para recuperar la vegetación de ribera y la fauna fluvial originaria, acabar con especies invasoras -como la perca americana, el alburno, el gobio, la lucioperca y la gambusia- y facilitar la reconquista definitiva del cauce a la nutria.

Para hacer del río un corredor verde con la máxima calidad posible será fundamental la creación de una red de custodia del territorio en la que la Confederación Hidrográfica del Segura quiere implicar a propietarios, ayuntamientos, empresas y organizaciones ecologistas. Los socios de la CHS en ese proyecto son la Comunidad Autónoma, la Universidad de Murcia, la Universidad de Valladolid -que cuenta con grandes expertos en infraestructuras de permeabilización de ríos- y la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE).

«Estos proyectos suponen una importante contribución a la protección, la conservación y la mejora del capital natural de Europa. Fomentarán el objetivo de convertir a la UE en una economía hipocarbónica, más ecológica y competitiva, que haga un uso más eficiente de los recursos», ha señalado el comisario europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik.