Sanidad mantiene a dos perros en vigilancia antirrábica tras morder a una joven y a una niña

Son un pitbull que se lanzó sobre una mujer que iba en bicicleta por Monteagudo y un american staffordshire terrier que hirió a una pequeña de 6 años

MARÍA JOSÉ MONTESINOS MJMONTESINOS@LAVERDAD.ESMURCIA
El pitbull que está en observación en la perrera municipal. :: N. García/AGM/
El pitbull que está en observación en la perrera municipal. :: N. García/AGM

La enfermedad de la rabia estaba erradicada en España desde hace más de treinta años, pero tras un foco detectado en Toledo a principios de junio -por un perro que había entrado en España desde Marruecos, donde esta enfermedad existe de forma endémica- se han intensificando las medidas de vigilancia antirrábica en el municipio. El jefe municipal de los servicios de Sanidad, Eduardo González, explica que «con el incremento de mascotas, todos los años hay mordeduras, pero en esta ocasión, y a raíz de que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en coordinación con el Ministerio de Sanidad, activara el Plan de Contingencia de Prevención y Erradicación de la Rabia, se está haciendo, con mayor rigor, el seguimiento de las mordeduras».

A las instalaciones del servicio de Zoonosis, popularmente conocido como perrera municipal, han sido trasladados en la última semana, y están en observación, dos perros de razas potencialmente peligrosas tras ser denunciados por sendas mordeduras. Se trata de un pitbull que mordió a una joven que iba en bicicleta por Monteagudo y un american staffordshire terrier que atacó a una niña de seis años en Murcia.

El veterinario municipal José María Meseguer explica que «se establece un periodo de 14 días para detectar si tienen la rabia. Los síntomas de la enfermedad se revelan por el comportamiento anormal del animal, que se pone nervioso y más agresivo y tiene espasmos. Cuando hay una sintomatología clara se sacrifica para confirmar el diagnóstico, para lo que es necesario realizarle un necropsia y extraerle el cerebro, que se envía al Instituto Carlos III en Madrid». Meseguer añade que «en el caso de que el perro tenga la rabia, se le comunica a la persona que ha sido mordida para aplicarle el protocolo». Advierte de que existe un tiempo de 'ventana', por lo que la enfermedad en la persona no se produce de forma inmediata a la mordedura: «Si se detecta que tiene la rabia el animal, da tiempo a tratar a la persona mordida».

En el caso de confirmación clínica, tras la necropsia, a la persona hay que aplicarle un doble tratamiento; por una parte, una medida profiláctica, consistente en una inyección de gammaglobulina y otra medida preventiva a través de la vacunación antirrábica, que produce anticuerpos para darle inmunidad.

España era uno de los pocos países donde la rabia estaba erradicada y en la Región no era obligatoria la vacuna, aunque el servicio municipal de Veterinaria y Zoonosis la mantenía para las mascotas que da en adopción. Sin embargo, y tras la detección de un foco en Toledo, en la Comunidad Autónoma y, por tanto en el municipio, vuelve a ser obligatoria para perros, gatos y hurones, fijándose la campaña de vacunación hasta el 31 de agosto.

Vacunación anual

La vacunación, que es de carácter anual, se aplica a partir de los 3,5 meses en perros y hurones y de los 5 meses en gatos. Para ello, los propietarios deben acudir a cualquiera de las clínicas veterinarias del municipio. El coste oscila entre los 20 y 50 euros y corre a cargo del dueño de la mascota.

La rabia es una enfermedad grave de origen viral. Ataca el sistema nervioso y provoca la parálisis y muerte del animal. Se transmite tanto a los humanos como a otros animales, a través de mordedura o contacto de mucosas, como la saliva, del animal infectado.

Aunque en España no era obligatoria la vacunación antirrábica, en el Centro de Zoonosis Municipal se ha mantenido y las mascotas que son entregadas en adopción -tanto perros como gatos- salen con la vacuna puesta, además del microchip. En concreto, el año pasado fueron vacunadas 1.354 mascotas, la mayor parte perros, así como 32 gatos. Además, en el último año se han llevado a cabo varias observaciones de animales agresores, en concreto 31 por mordeduras de perro, que fueron objeto de vigilancia en el centro de Zoonosis y otros dieciocho que permanecieron en vigilancia domiciliaria.

A estas vigilancias hay que sumar una por mordedura de gato y otra que se realizó a un caballo que había mordido a una persona y que fue ingresado en el Centro Municipal de Control de Zoonosis, al igual que sucedió con un hámster, un hurón y una rata gris que mordió a una niña en un colegio.

González incide en que «tener mascota, conlleva una responsabilidad para el propietario». En este sentido, recuerda que los animales de compañía tienen una serie de derechos fundamentales relacionados con la higiene y la salud, entre los que se encuentra la vacunación, además de que los animales de razas potencialmente peligrosas tienen que tener la preceptiva licencia.

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