El delirio llegó en el minuto 93 (1-1)

Estalla el Artés Carrasco tras un gol que supone el primer ascenso de La Hoya a 2ªB

PEDRO RELORCA.
Los jugadores de La Hoya celebran el ascenso al final con los aficionados. ::                             SONIA LARIO / AGM/
Los jugadores de La Hoya celebran el ascenso al final con los aficionados. :: SONIA LARIO / AGM

Después de un viaje pasado por el desierto, Lorca ya tiene un equipo en la categoría de bronce del fútbol español. Todo ha sido gracias a un grupo de jóvenes emprendedores, encabezados por Luis Jiménez. Manuel Molina planificó una plantilla capaz de dar el salto de categoría después de once temporadas, tres en Tercera.

El Francisco Artés Carrasco se engalanó como en los mejores tiempos. Unos 5.000 espectadores sufrieron primero y disfrutaron más tarde de un empate que sabía a gloria después de conseguir el objetivo. Camisetas, banderas, pitos y bocinas animaron un estadio huérfano de triunfos desde hacía algunas temporadas.

Dicen que hasta el rabo todo es toro, y eso es lo que ocurrió ayer. Desde el banquillo del equipo de Santa Eulalia ya se festejaba el ascenso, pero no se contaba con el último minuto. Ese minuto donde el guardameta visitante se pasó de aceleración y propició que Ginés Meca marcara de cabeza con mucho suspense. Cosas de la vida, el ascenso se lo dio a los lorquinos un exjugador de la Peña Deportiva de Santa Eulalia del Río. Como dijo Laby Champions al final del partido, «a la Hoya Lorca le ha pasado como el que tiene un accidente, cree que está muerto y luego está vivo».

Hay que recordar que el partido de ida terminó con un empate a tres goles. El encuentro tuvo muchas más cosas, como la de salir sin un referente en ataque. Aunque también es cierto que el entrenador se dio cuenta en el descanso de su error y rectificó sacando al artífice de la igualada en el marcador. Los lorquinos salieron al campo con las ideas claras, pero estas solo estuvieron en los primeros 15 minutos.

De las ocasiones lorquinas se pasó a la imprecisión. Los de Ibiza supieron estar mejor sobre el campo, por lo menos en lo que refiere a presión. Corría el minuto 22 cuando una imprecisión ente los centrales Eddy y Prior, junto con el guardameta Navarro, regalaron el gol balear, Piquero solo tuvo que poner la cabeza para que el balón se alojara en el fondo de las mallas.

El segundo tiempo se empezó con la entrada de Ginés Meca por el central Eddy, la eliminatoria estaba perdida y se tenía que arriesgar. Los jugadores entrenados por Ormaechea nunca perdieron la compostura sobre el terreno de juego. No se complicaban en defensa y siempre forzaban en el centro del campo.

El paso de los minutos hizo que el encuentro se convirtiera en una presión lorquina que no encontraba recompensa. El esfuerzo de los jugadores no terminaba de traducirse en el gol necesario para igualar.

La recta final fue frenética, con la expulsión del visitante José Luis y del local Iván Pérez. Se perdió mucho tiempo, y en la mayoría por acciones de los jugadores de la Peña, que sin justificación simulaban lesiones. Cuando la mayoría de aficionados había tirado la toalla llegó el delirio a las gradas, Ginés Meca hizo el tanto del empate que tanto se buscó desde el gol ibicenco.

El colegiado valenciano dio dos minutos más por los perdidos en la celebración del gol, pero estos se consumieron en un par de lances y sin que el balón llegara al área lorquina. El champán estaba frío y al final se descorchó en el centro del campo.

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