Una empresa de El Algar paga 90.000 euros por el submarino 'Marsopa'

G. M. P. CARTAGENA.
Imagen de archivo del ' Marsopa'  durante la ceremonia de dada de baja del submarino. :: PABLO SÁNCHEZ/
Imagen de archivo del ' Marsopa' durante la ceremonia de dada de baja del submarino. :: PABLO SÁNCHEZ

La empresa cartagenera Astesa se adjudicó ayer por 90.000 euros el antiguo submarino 'Marsopa', subastado públicamente por la Junta Delegada de Enajenaciones y Liquidadora de Material de la Armada en Cartagena en las instalaciones de la Jefatura de Aprovisionamiento del Arsenal. El precio tipo era de 68.035 euros.

Astesa está ubicada en El Algar y tiene instalaciones destinadas a la recuperación de materiales de derribo y escombros junto a la vía rápida de La Manga. El destino que dará al antiguo submarino será su desguace y venta como chatarra, previo tratamiento de los residuos que aún conserva, indicaron fuentes vinculadas a la empresa. El pliego de condiciones de esta subasta, añadieron, impiden dar otro destino al viejo submarino de la clase Delfín, como su venta para exponerlo o acondicionarlo para su apertura al público.

Otras fuentes próximas a la Armada explicaron que la oferta de la empresa cartagenera fue valorada como la mejor y destacaron como anécdota que unos empresarios turcos e italianos intentaron pujar en asociación por el 'Marsopa'. Sin embargo, su oferta fue desestimada por no cumplir todos los requisitos técnicos y ni siquiera fue abierto su sobre. Estos empresarios insistieron a los encargados del proceso porque estaban dispuestos a pagar más de cien mil euros por el barco.

El submarino S-63 'Marsopa', de la clase Delfín, fue entregado a la Armada el 12 de abril de 1975 y realizó su último crucero casi treinta y un años después. Fue dado de baja en la Lista Oficial de Buques en abril de 2006 tras la ceremonia del último arriado de Bandera que tuvo lugar en el Arsenal de Cartagena. Inicialmente, la Armada lo puso a disposición del Ayuntamiento para que le diera un uso turístico. Se barajó la posibilidad de ubicarlo en la plaza que separa el antiguo CIM y el Arsenal. Sin embargo, la idea no fructificó y finalmente ha sido vendido como material de desguace.

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