El torreón que ha crecido

La torre Rojano, en la muralla medieval, recupera los 16 metros de altura originales

A. S.LORCA.
Así ha quedado la torre Rojano tras su restauración diferenciando la parte islámica de tapial de la cristiana. ::                             PACO ALONSO / AGM/
Así ha quedado la torre Rojano tras su restauración diferenciando la parte islámica de tapial de la cristiana. :: PACO ALONSO / AGM

La muralla medieval de la ciudad, en buena parte oculta por las edificaciones, ofrece desde ahora nuevos lugares de interés al haber finalizado las obras de rehabilitación contempladas en un proyecto que ha englobado tres zonas a las que el visitante puede acceder. Se trata de la torre Rojano, en la calle Pósito; la torre nueve, en la calle Gigante, y un tramo de muralla en la calle Zapatería.

El turista, para el que todo es nuevo, no lo apreciará, pero el lorquino que haya recorrido esas zonas se sentirá sorprendido por el cambio sustancial producido. La torre Rojano, es la más curiosa desde el punto de vista constructivo al decir de los expertos. Su situación cerca del antiguo Archivo Municipal y a pocos pasos de lo que fue cárcel, posibilita un fácil acceso para comprobar como ha crecido hasta los 16 metros.

Se trata de unos de los torreones de la muralla, de los siglos XII-XIII, época almohade. Entre los años 2005 y 2006 se desmoronó en parte perdiendo materiales entre los que destacaban unas aplicaciones de mampostería colocadas en época cristiana (siglo XIV).

La primera sorpresa de los arqueólogos fue comprobar que la torre original de esta construcción defensiva media casi el doble de lo que quedaba en pie. También, al limpiar los escombros de la base, se encontró una fuente de la que no se tenía noticia, en desuso desde mediados de siglo XX.

Los trabajos de rehabilitación han sacado a la luz los restos de la antigua muralla de tapial de época islámica y el estudio de la propia torre permite entender la evolución del uso de este tipo de infraestructura, que fue reutilización como vivienda. La torre cuenta con diversos detalles peculiares como la presencia de esquinas redondeadas y una construcción que en origen era completamente macizada.

La restauración llevada cabo permite contemplar el sistema de tapial utilizado en la época islámica y el recrecimiento posterior durante el periodo cristiano, y se ha recuperado el espacio habitable en la parte alta. La técnica de tapial era un procedimiento constructivo muy usado desde antiguo en la zona mediterránea, a base de un encofrado de madera que, al retirarlo, deja las señales de los listones que lo sujetaban.

En el proceso de restauración del interior de la torre se ha mantenido el suelo original de la vivienda, compuesto por losas de barro cocidas, y las paredes a base de yeso. La novedad reside en la cata muraria que podrá ver el visitante y servirá para entender mejor el método utilizado por los árabes para la construcción de las torres de la ciudad, mediante una repetición de tongadas compactadas de tierra y cal, a modo de relleno interior de la torre, pudiéndose apreciar una capa de mortero más gruesa, y claramente diferenciada del resto, que haría las veces de refuerzo integral del módulo constructivo.

En la parte superior de la cata, con un color diferente, se puede apreciar el tapial utilizado para la construcción de la vivienda realizada con posterioridad sobre la propia torre islámica.

Otro torreón recuperado

Muy cerca del Porche de San Antonio, y sin duda un elemento importante del complejo defensivo de esa puerta de la ciudad, se ha reconstruido la denominada torre 9, una fábrica de mampostería del siglo XIV, cuyo hundimiento, a causa de las lluvias, se produjo en el año 2007.

Tras el estudio realizado por los expertos, esta construcción ocultaba los restos de un gran torreón anterior, de la época almohade, de la primera mitad del siglo XIII. La construcción de la torre islámica se realizó mediante la técnica del tapial, siendo hueca en su interior y adquiriendo un gran volumen.

Pese a los escasos restos conservados tras la sucesivas reformas a que fue sometida, el tapial islámico que queda mantiene gran parte del enlucido de yeso original que lo recubría, así como varios de los mechinales utilizados para la construcción de los muros exteriores. La reconstrucción se ha realizado utilizando la piedra original que fue guardada tras el derrumbe con la intención de volverla a colocar en su sitio.