En coma después de 253 días sin ser operada de un aneurisma cerebral

«Tengo pánico», denunció Juana Vidal hace cinco meses, cuando acumulaba ya más de 90 días en la lista de espera; ayer, aún pendiente de intervención, sufrió un grave derrame

RICARDO FERNÁNDEZMURCIA
Juana Vidal, en octubre de 2012, cuando denunció su caso. :: Guillermo Carrión/AGM/
Juana Vidal, en octubre de 2012, cuando denunció su caso. :: Guillermo Carrión/AGM

Llevaba una bomba de relojería instalada en su cabeza y en la madrugada de ayer acabó por explotar. Lo hizo después de 253 días con sus respectivas noches en la lista de espera de Neurocirugía, y un año y pico después de que le fuera diagnosticado ese aneurisma cerebral que, ahora, tras haberle provocado una gravísima hemorragia, la mantiene al filo de la muerte en la UCI de La Arrixaca.

Hace más de cinco meses, el 25 de febrero pasado, Juana Vidal Marcos denunció en este periódico la delicadísima situación en la que se encontraba. «No se puede vivir con este miedo; tengo constantes cambios de humor y no puedo llevar una vida normal», había declarado, consciente de que el aneurisma -dilatación de las paredes de una arteria- que se le había descubierto en febrero de 2012 significaba una amenaza muy real para su vida. Tan consciente era del riesgo como solo puede serlo quien, como es su caso, había visto morir a su hermana, a los 39 años, por esa misma razón.

Para ese momento, cuando hizo la denuncia pública, llevaba ya 90 días en la lista de espera del Servicio de Neurocirugía del hospital Virgen de la Arrixaca, pendiente de que le dieran cita para entrar a quirófano. De nada, resulta bastante evidente, le sirvieron sus quejas.

Un aneurisma es una patología grave, pero no implica que deba ser operada de un día para otro. Se trata de una dilatación o abombamiento de una arteria -en este caso, en el cerebro- motivada por la debilidad de las paredes del vaso sanguíneo, lo que implica que puede llegar a reventar, causando una gran hemorragia. Cuando eso ocurre, el riesgo para la vida es muy elevado.

Aunque este problema médico no siempre se resuelve con una intervención quirúrgica, ya que en función del tamaño del aneurisma y de su localización varía el riesgo de hemorragia, en el caso de Juana Vidal se consideró necesario operar.

En un primer momento, después de una serie de pruebas radiológicas, se optó por que fuera intervenida mediante un catéter, que sería introducido a través de la arteria femoral hasta llegar a la zona afectada. Sin embargo, meses después, ya en julio, el radiólogo intervencionista consideró que la mejor opción era la cirugía abierta -a través de un hueco en el cráneo-, por lo que entró en la lista de espera de Neurocirugía de La Arrixaca. Este servicio, calificado de referencia en la Región, es uno de los más colapsados y el tiempo medio de las intervenciones se situaba el año pasado por encima de los 120 días.

El pasado octubre, después de aguardar durante tres meses a ser llamada a quirófano, hizo públicas sus quejas. Afirmaba que no era capaz de soportar esa incertidumbre, sabiendo que en cualquier momento la artería podía reventar, anegando de sangre su cerebro. Incluso había sufrido ataques de pánico por los que había tenido que recibir asistencia en Urgencias.

Fuentes sanitarias aseguraron ayer a este periódico que la mujer prácticamente estaba ciega desde hacía dos semanas, en apariencia a causa de ese problema, y que a mitad de semana trató de que la ingresaran en La Arrixaca para que la intervinieran de una vez. No habría logrado su propósito, por lo que regresó a su domicilio.

Este dato no fue confirmado ayer por fuentes oficiales de La Arrixaca, que sin embargo sí admitieron que la mujer llevaba desde el 25 de julio en lista de espera. También explicaron que la prioridad de su operación se había fijado en un 'grado 2', lo cual significa que no tendría que haber superado los noventa días de espera. También apuntaron a que Juana Vidal tenía ya muy próxima la fecha de intervención: el próximo martes, día 9, y se mostraron muy afectados y apesadumbrados por la noticia de que la mujer había sufrido una grave hemorragia.

Aunque oficialmente no ofrecieron explicación alguna al importante retraso en llamar a Juana Vidal a quirófano, la única razón parece apuntar al colapso existente en el servicio de Neurocirugía. En los últimos meses, las listas de esperas quirúrgicas han experimentado un fuerte crecimiento en la Región. 'La Verdad' desveló el mes pasado que el 31 de diciembre de 2012 había 3.898 enfermos que habían superado el tope legal de 180 días de espera; casi el triple que en la misma fecha de 2011.