Sarcófagos a la mano de cualquiera

Cuatro tumbas de época visigoda halladas en Joven Futura siguen abandonadas en un solar

MANUEL MADRID MMADRID@LAVERDAD.ESMURCIA.
El arqueólogo Javier García del Toro volvió ayer a la urbanización después de varios años para denunciar la situación en la que están los restos de la antigua basílica. :: ALFONSO DURÁN/AGM / Vídeo: laverdad.es/
El arqueólogo Javier García del Toro volvió ayer a la urbanización después de varios años para denunciar la situación en la que están los restos de la antigua basílica. :: ALFONSO DURÁN/AGM / Vídeo: laverdad.es

Junto a un rácano limonero, entre malvas, borrajas y otras flores silvestres, a la mano de cualquiera y sin ninguna protección se encuentran, como vulgar escombro, cuatro sarcófagos de arenisca y numerosos fragmentos de columnas y basas de la basílica paleocristiana hallada en la urbanización Joven Futura, en Espinardo. 'La Verdad' comprobó ayer, tras la pista facilitada por la Asociación para la Conservación de la Huerta (Huermur), que los restos del siglo VI se encuentran abandonados en un solar de la calle Jerónimo Tristante, constituyendo una asequible tentación para los que ven en el saqueo arqueológico un negocio.

En 2009 el presidente de la cooperativa, Ricardo Zamora, señaló que estos restos se hallaban provisionalmente «almacenados» en un solar que pertenece a la Junta de Compensación y que estaban «en proceso de traslado a la Dirección General de Cultura». Pero lo cierto es que dicho traslado no se ha efectuado en estos cuatro años y los restos siguen estando a la vista de cualquier viandante.

El hallazgo de restos de época romana y visigoda en terrenos de la urbanización Joven Futura, en Espinardo, supuso para los cooperativistas un desembolso de más de 9 millones de euros y provocó importantes retrasos en la construcción de varias manzanas de edificios. La asociación de vecinos Senda de Granada denunció al entonces director general de Cultura, José Miguel Noguera, tras cuestionar sus decisiones sobre la protección de los vestigios, aunque la Justicia archivó el caso negando que se hubiera cometido un delito contra el patrimonio por permitir que continuaran las obras. Según el Juzgado de Instrucción nº 2, la actuación de Cultura fue «escrupulosa».

La primera fase de la urbanización ya ha concluido -unas 1.400 viviendas para jóvenes-, pero aún quedan pendientes de resolver algunas cuestiones. La Consejería obligó a Joven Futura a conservar y hacer visitables los restos de estructuras de ocupación tardorromanas (de los siglos V-VII d.C.) y dos cubetas de aceña de época andalusí (siglos IX-X) conectadas mediante sendas canalizaciones de anillos cerámicos al antiguo cauce de la acequia de Churra la Vieja. Estos vestigios aparecieron en las parcelas B y C, y por ahora no son visitables. Joven Futura incluso barajó la posibilidad de que se expusieran en un parque. Por su parte, en la manzana E salió a la luz lo que Cultura describió como «restos de una basílica paleocristiana», posiblemente del siglo VI d.C., y un conjunto de sarcófagos «con una factura bastante cuidada y hasta con broches de esmalte». La Consejería apuntó que no había evidencias de este edificio; solo «huellas», porque, según dijo en 2008 el entonces director general de Cultura, Enrique Ujaldón, «fue arrasada» por algún factor. Parte de esos restos fueron depositados en un terreno sin urbanizar y siete años después ahí continúan, cubiertos por matorral, siendo el regio meadero de los perros de la urbanización.

El arqueólogo jubilado Javier García del Toro, exprofesor de la UMU y uno de los defensores de la fundación romana de Murcia, volvió ayer con 'La Verdad' a Joven Futura después de varios años sin pisar un territorio donde muchos vecinos le consideran «persona non grata» después de su lucha para reivindicar el interés del hallazgo. «Me he quedado de piedra», confesó Del Toro, «al comprobar que hay cuatro catafalcos monolíticos, que podrían ser de nobles visigodos, tirados a una burda escombrera. En dos de ellos aparecieron broches de oro y plata con esmaltes polícromos aquiliformes (con forma de águila), que son únicos en la cultura visigoda y comparables al tesoro de orfebrería de Guarrazar (Toledo)».

Estas piezas a las que se refiere Del Toro formaron parte de una exposición en el Museo Arqueológico de Murcia, bajo el título 'Regnum Murciae', y, según se indicaba en el catálogo, fueron utilizadas por la población goda en un momento temprano, «del que hasta ahora apenas había noticia en el sureste, dominado por los elementos hispanorromanos». Respecto a la cronología, fueron fechados entre los siglos V y VI d.C., una época en la que estos territorios estaban bajo administración visigoda, siendo Teudis uno de sus reyes.

En la basílica paleocristiana de Senda de Granada se descubrieron más de 20 tumbas que, según Del Toro, estaban orientadas a la salida del sol, selladas con piedras (lajas) de arenisca. Los esqueletos sobre los que encontraron los dos broches -que habrían servido para atar sus túnicas- aparecieron en posición de cúbito supino, como otros enterramientos de esta época, donde se han hallado asimismo ajuares compuestos por collares de pasta vítrea, aretes de plomo y bronce y placas de cinturón de bronce. La basílica de Joven Futura apareció «arrasada» por motivos desconocidos, según Cultura, pero Del Toro reparó ayer en su visita en la «monumentalidad» de los restos debido al calibre de los fustes de columna arrumbados en el citado solar. «Estamos ante unas tumbas regias, de gente posiblemente vinculada a algún dux, que quería ser enterrada dentro de la misma iglesia para estar cerca de Dios y ganarse su gracia. Pero tal y como están ahora, en un penoso muladar, solo causan vergüenza. Es una barbaridad. Rogaría a la urbanización que estas piezas de primer orden sean expuestas en una plaza, porque tenerlas así es muy penoso».

Huermur, que tiene entre sus cometidos la vigilancia del patrimonio, ha propuesto que estos sarcófagos de Senda de Granada sean conservados en un sitio seguro y que cuando se restaure la Casa-Torre Falcón sean trasladados definitivamente allí para que los ciudadanos puedan verlos en un entorno adecuado. Huermur se pregunta igualmente qué pasa con las aceñas, el horno y las estructuras que Cultura obligó a conservar y aún no son visitables.

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