«Fue un arrebato», dice el policía que dio la paliza al árbitro de 17 años

«Estoy muy arrepentido», asegura el agresor, que ha sido suspendido de empleo y expulsado de su club, el Mislata

J.M.VALENCIA.

La palabra arrebato fue una de las que más pronunció ayer el policía nacional Alberto M. M., de 27 años, cuando explicaba a sus compañeros los motivos que le empujaron a agredir al árbitro de 17 años que perdió el bazo en un partido de la Segunda regional valenciana entre Los Silos y el Mislata tras mostrar roja al policía. «Fue un arrebato y estoy muy arrepentido», manifestó durante la conversación que mantuvo con otros agentes en el complejo de Zapadores.

El sindicato policial al que pertenece Alberto M. condenó ayer la violenta acción del policía, pero pidió que no se criminalicen más los hechos por la condición de agente del Cuerpo Nacional de Policía que tiene el acusado. «La agresión la cometió como jugador de un equipo de fútbol», precisó un portavoz del sindicato, aunque insistió en que no hay que restarle gravedad al delito.

El juzgado de instrucción número 2 de Paterna decretó la libertad del agente, aunque le imputó un delito de lesiones graves. El policía fue detenido el domingo poco después de la agresión, y al día siguiente pasó a disposición judicial. La imputación fue notificada a la Jefatura Superior de Policía de Valencia para que adoptara las medidas internas oportunas. La reacción policial fue tajante con el inicio de un expediente de suspensión provisional de funciones, una medida que conlleva la pérdida temporal de empleo y de parte del sueldo. Horas después, la Policía Nacional anunciaba en su Twitter que «será apartado de la policía», y calificaba la agresión de «una actitud inadmisible en nadie y menos en el Cuerpo Nacional de Policía)».

En los dos años que lleva destinado en Valencia, Alberto M. ha realizado numerosos servicios en la Unidad de Protección y Seguridad (UPS), un grupo que se encarga de la vigilancia de algunos edificios de Valencia y de los traslados de los detenidos a los juzgados y el Hospital General. Sus compañeros se sorprendieron al conocer la detención del joven policía. «Su conducta siempre ha sido buena. No hay ninguna queja y no tiene ninguna falta disciplinaria», asevera un mando del agente imputado.

Además de mostrar su arrepentimiento y «romper a llorar minutos después de la agresión», el acusado tiene intención de pedir perdón en persona al árbitro, aunque sus compañeros le aconsejaron que no lo hiciera hasta que la víctima se mejore y acepte sus disculpas.

Héctor Giner, el árbitro de 17 años, evoluciona favorablemente y, tras lo ocurrido, se plantea no volver a arbitrar. Así lo confirmó a Efe el presidente del Silos, Vicente Contreras, tras visitar al joven en el hospital Arnau de Vilanova de Valencia. «Va mejorando, a pesar de las lesiones y de la extirpación del bazo; se encuentra más animado y ha empezado a andar», señaló Contreras.

El agresor ha sido además expulsado del Mislata, el club en el que jugaba. «Es la medida que han tomado en el club, he hablado con su presidente esta mañana y me lo ha dicho», explicó el concejal de Deportes de Burjassot, José Blanco.