La huerta llora

FRASQUITO FERNÁNDEZ EGEA

Sí. La huerta llora. Las primeras luces del día se han reflejado sobre las plantaciones que ocupan las tahúllas que se corresponden con el rico patrimonio agrícola que atesora Murcia. Éstas nos descubren que están húmedas.

La pregunta que se hace el huertano es: ¿cómo es que tienen agua, si no ha caído rocío? Él no escucha la contestación; pero le dicen: hemos llorado y mucho. Se nos ha muerto la persona que nos quería, mimaba y luchaba para que no se perdiese nunca esta riqueza. Era nuestro Huertano Mayor. Para vosotros Antonio Díaz Bautista.

Ha escrito multitud de artículos, relatos y columnas manifestando sus vivencias en los bancales, carriles, sendas, vereas y 'aciecas'. Ha disfrutado cuando ha pasado por todos y cada uno de los ciclos que las tradiciones y cultivos ofrecían en ese momento.

Noches de tostones, preparación de la carne de membrillo. Arrope y calabazate. Desperfollar. ¡¡Un momento!! Intercede el brazal: mi limpieza, por San José.

La huerta entera se pregunta: ahora que Antonio no está, ¿quién nos defenderá?

Todos tienen la esperanza de que se integre en el Consejo de Hombres Buenos y junto a la Fuensantica nos defienda y ayude para que podamos seguir con esta hermosa, aunque mermada, huerta murciana.

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