«Una simple donación salva tres vidas»

Toñi Gómez Simón Responsable del Centro Regional de Hemodonación

Toñi Gómez, delante, en el Centro de Hemodonación. Detrás, una chica en plena donación. :: ANTONIO GIL / AGM/
Toñi Gómez, delante, en el Centro de Hemodonación. Detrás, una chica en plena donación. :: ANTONIO GIL / AGM

Se pasa el día localizada en el teléfono móvil, por si surge algún problema con las colectas de sangre en cualquier punto de la Región. Pero lo da todo por bueno cuando un enfermo de leucemia se le acerca para darle las gracias porque ha superado el trance y ha salvado la vida gracias a los donantes. Natural de Jumilla pero con familia en Cartagena, la enfermera Toñi Gómez (46 años, soltera y sin hijos) dirige el Centro Regional de Hemodonación, cuya sede local está en el Hospital Santa María del Rosell.

- ¿Cuántas personas donaron sangre en Cartagena el año pasado?

- En total, tuvimos 63.645 donaciones y unas 700 colectas en el centro de hemodonación y en unidades móviles enviadas a empresas, institutos o centros de salud. Hay donaciones grandes y pequeñas, pero todas son importantes. La vida de una persona puede depender de que una bolsa o dos de sangre estén disponibles, y detrás de un trasplante de riñón o de hígado hay muchos donantes. Tiene que haber un soporte muy importante que no se puede comprar, ni vender ni fabricar, que es la sangre. Y no podemos dar lugar a que haya una urgencia y el paciente tenga que esperar. La bolsa tiene que estar en el hospital disponible para cualquier enfermo que necesite una transfusión.

- Hace mucho tiempo que no han hecho llamamientos urgentes.

- Afortunadamente, no. Hemos pasado épocas muy malas, pero desde noviembre de 2008 la Región es autosuficiente. Cubre la demanda de los hospitales de unas 250 bolsas al día y no tiene que pedir ayuda a comunidades vecinas.

- ¿Hay suficiente conciencia de la relevancia de estas reservas?

- Cada vez más. Hay donantes habituales y otros, cada vez, se suman más. Avisamos periódicamente por teléfono de que pueden donar de nuevo. Y con esa simple llamada lo resolvemos. Responden muy bien.

- ¿Qué sistemas emplean para conocer el nivel de reservas?

-Todas las mañanas vemos la cantidad de hematíes, plaquetas y plasma que tenemos. Y vemos el registro por grupo sanguíneo. Se daba el caso de llegar a las ocho de la mañana y decir: 'Tenemos veinte bolsas de cero positivo para toda la Región'. Eso es angustioso. Hay que conseguir sangre y no se puede transfundir hasta pasadas veinticuatro horas.

- ¿En qué consiste?

- Cada persona entrega 450 centímetros cúbicos. Pero no se transfunde todo, sino que se fracciona en tres componentes: glóbulos rojos o hematíes, plaquetas y plasma. Se transfunde según la patología, lo que el enfermo necesita. Algo muy habitual como una prótesis de rodilla o de cadera supone dos o tres bolsitas de glóbulos rojos. Y también se necesitan para una úlcera sangrante. Los enfermos hematológicos y oncológicos necesitan plaquetas. Y los que tienen problemas de coagulación en trasplantes o son intervenidos por grandes quemados necesitan plasma. A un enfermo no se le transfunde la sangre tal como se extrae ni los tres componentes. Por eso decimos que una simple donación, ese simple gesto, salva tres vidas.

- ¿Cuántas veces se puede donar?

- Los hombres, un máximo cuatro veces al año. Y las mujeres, tres. La menstruación hace que tengan la hemoglobina baja más veces. Son más propensas a la anemia y no se trata de conseguir sangre a toda costa. Hay que proteger al donante.

- ¿Cuál es el perfil del donante?

- En Cartagena, el 70% son hombres y el 30%, mujeres. Yo creo que la mujer tira del carro para donar. Pero luego a lo mejor acaban donando el padre y el hijo. El perfil tipo es un varón de 30 a 50 años. Y el porcentaje más bajo es el de los jóvenes. La franja de edad de 18 a 30 años es muy bajita, y hay que animarles. Es una cuestión de responsabilidad social con la actividad de los hospitales y sobre todo, de los quirófanos y los enfermos oncológicos [de cáncer] y hematológicos. Una persona con una leucemia a la que le van a hacer un transplante de médula puede vencer la enfermedad.

- !Qué bello es eso!, ¿verdad?

- Es precioso. Es frecuente que vengan enfermos que han superado la enfermedad a dar las gracias. También ocurre con los partos. Fíjese qué curioso. Un parto, que es más fisiológico, que existen desde que el mundo es mundo... ¡Cuántos se pueden llegar a complicar! Con mucha frecuencia, vienen mujeres a decir que gracias a los donantes han podido dar a luz y criar a su hijo. ¡Y ellas mismas acaban donando sangre!

- ¿Qué mitos o creencias populares hay que desterrar?

- En aras de la seguridad ponemos el listón muy alto. Y a veces hay quejas. Pero es que si se ha viajado a países con enfermedades endémicas o tropicales, hay que esperar de uno a tres años. Y no es lo mismo haber ido a un 'resort' [residencial] a Punta Cana (República Dominicana) que a la selva de Nicaragua como cooperante de educación o de enfermero, que hay muchos. No sabemos si son portadores de malaria, chagas o dengue, y no nos podemos arriesgar a que lo contagien. ¿Y mitos? Pues hay gente que sigue viniendo en ayunas, cuando hay que venir bien desayunado o comido, porque esto no es un análisis de sangre. Quien tiene un tatuaje sí puede donar, siempre que haya esperado al menos cuatro meses desde que se lo hizo. Y es un mito, es falso, que donar engorde, adelgace o te deje más flojo. Nada de eso. Y algo fundamental: donar es un acto seguro. Hacemos una entrevista y un reconocimiento médico, y el material es estéril y de un solo uso. Todo lo más, el donante puede tener un pequeño hematoma en la zona de punción y un pequeño mareo. Pero le damos un refrigerio, un zumo o un bocadillo y sigue su vida normal. Eso sí, con la satisfacción de que va salvar la vida a tres personas.

- ¿Ha tenido alguna dificultad en su responsabilidad pública el hecho de ser mujer?

- No. Creo que me ha tocado una época muy buena, en la que estamos bien consideradas. Y más dentro de nuestra profesión. Ahora menos, pero hasta hace poco el 80% éramos mujeres. No he tenido problemas, al contrario. Por ejemplo tratamos con todos los acuartelamientos militares y nos tratan hasta mejor.

- ¿Y cómo concilia el trabajo con la vida privada?

- Lo tengo relativamente fácil, porque no tengo grandes cargas familiares. Pero en mi puesto no hay horario. Estoy en el centro de hemodonación de ocho a tres, y sigo de tres a diez localizada en el móvil. Tenemos todos los días tres unidades móviles y puede surgir cualquier problema. Hace falta un punto de referencia, y en este caso soy yo. A veces, cuesta, pero te olvidas rápidamente de ese engorro porque las satisfacciones son muy grandes.