Las guerras, mejor en miniatura

Un coleccionista reúne 2.815 vehículos militares y revalida su récord Guinness El cartagenero Francisco José Sánchez expone en el Museo Histórico Militar piezas bélicas únicas, la mayoría hechas por él

ANTONIO LÓPEZCARTAGENA.
Sánchez, con algunas piezas de su colección. ::
                             J. M. R. / AGM/
Sánchez, con algunas piezas de su colección. :: J. M. R. / AGM

Un tanque modelo Alacrán del año 1994 convive en las vitrinas con carros de combate Verdejas de 1940, un Stung Alemán de la Segunda Guerra Mundial, un submarino germano U-Boot 23 (los llamados suicidas, que a punto estuvieron de ganarles a los británicos la primacía marítima en la Segunda Guerra Mundial) y la pieza de artillería pesada más grande del mundo, la Dora. Son solamente algunas de las obras maestras en miniatura que han llevado a Francisco José Sánchez a mantener vigente su Récord Guiness de mayor coleccionista del mundo en la categoría de réplicas de vehículos militares.

En sus más de 53 años de constructor y coleccionista de piezas únicas de una quincena de países, Sánchez ha reunido 2.815. Forman parte, desde finales de los años noventa, de la exposición del Museo Histórico Militar de Cartagena y ocupan la primera planta, en la sala de miniaturas, junto a la dedicada a los uniformes.

«La afición por las maquetas y por los vehículos militares la cultivo desde muy pequeño. Siempre he estado coleccionando. Es más que una dedicación, representa una parte muy importante de mi vida. Además, me interesa porque se trata de armas de combate que comienzan a quedarse desfasadas. Ya en Afganistán, por ejemplo, casi no las han utilizado», comenta con entusiasmo, mientras revisa que todo esté en perfecto estado en una de las vitrinas del museo.

Catorce años de Guinness

En el año 1998, Sánchez consiguió el Certificado 'Guinness World Records', por su colección de 1.579 piezas y hace unas semanas lo revalidó, después de que los jueces del premio certificaran la fidelidad de cada una de ellas a los vehículos originales. En el tiempo transcurrido casi ha doblado su número.

Entre lo más valioso de la muestra están los cinco tanques Verdejas, que él mismo ha construido basándose en fotografías y documentación propia. Se trata de un tipo de vehículo diseñado por el teniente coronel Félix Verdeja al terminar la Guerra Civil Española. Fueron construidos para sustituir a los Panzer alemanes.

Como maquetista, Sánchez es tan escrupuloso que incluso reproduce en su obras el mismo color, las zonas más oxidadas y las inscripciones tal y como eran. «Me han criticado, porque algunos de los coches de la Guerra Civil llevan escritas palabras con faltas de ortografía, pero es que entonces se escribía así. He sido lo más estricto posible para que todas las piezas se correspondan rigurosamente con la historia», asegura. Un ejemplo de ello es un coche en el que se puede leer: «Mueran Fazcistaz».

Este coleccionista comenzó a reunir tanques, carros blindados, coches, camiones, motos, submarinos, barcos y piezas de artillería en miniatura y exactos a los que participaron en diferentes conflictos bélicos del mundo, desde la Primera Guerra Mundial hasta, por ejemplo, la de Afganistán, entre las más recientes.

El 'tanque' de Da Vinci

En la muestra destacan, además, tres piezas singulares que no pertenecen a ninguna de estas contiendas sino a épocas muy anteriores, pero que Sánchez ha querido incluir en su colección. Está especialmente orgulloso de un prototipo en miniatura del carro de combate que diseñó Leonardo Da Vinci, en forma de cono. Las otras dos son arrietas de combate con las que los asirios destruyeron las murallas de Babilonia, cuando corría el año 689 antes de Cristo.

Francisco José Sánchez posee en su casa, donde tiene instalados dos talleres para el montaje de las piezas, una biblioteca con casi 500 libros en varios idiomas (entre ellos, ruso, polaco, alemán y japonés) sobre los vehículos militares. En ellos se ha basado para hacer una ficha técnica de cada uno con el nombre, la fecha de construcción, el peso, el diámetro, la longitud y algunas características técnicas.

«De las maquetas que tengo, las más difíciles de montar son las de ahora; necesitas ser casi un cirujano para lograrlo», confiesa. Este coleccionista seguirá toda su vida juntando piezas únicas que han participado en acciones bélicas, pero como él defiende: la guerra, mejor en miniatura.

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