No es magia, amigos; ¡es ciencia!

Demostraciones y talleres atraen al Malecón a pequeños futuros investigadores

M. CARMEN RAMÍREZMURCIA.
Un conejo gigante que 'lee' el futuro, ayer en el Malecón. Foto: Fran Manzanera / AGM/
Un conejo gigante que 'lee' el futuro, ayer en el Malecón. Foto: Fran Manzanera / AGM

El objetivo es claro. Acercar la ciencia a los ciudadanos. Sobre todo a los más pequeños. Y lo consiguen. Las caras de asombro ayer en el Malecón fueron una constante. Lo niños, y los no tan niños, observaban boquiabiertos las demostraciones científicas de las 40 instituciones que participan en la XI Semana de la Ciencia y la Tecnología. Talleres, exhibiciones y científicos locos. Todos los ingredientes para que los visitantes conozcan el mundo de la investigación y además se despierte el interés de los jóvenes por un mundo fascinante que, aunque quizá algo desconocido, está muy presente en la vida cotidiana.

Pintar con 'Betadine' y borrar después con zumo de limón. O hacer gusanos químicos con un aditivo mezclándolo con carbonato cálcico. Hinchar globos sin aire. Son algunos de los experimentos que pudieron hacer los niños en el expositor de la Asociación de Químicos. Al lado de ellos, dos estudiantes del IES Floridablanca escriben con tinta invisible. Lo es hasta que rocían las palabras con cloruro de hierro. Y la magia de la química hace aparecer los colores.

Al fondo de la carpa unos niños juegan a conocer la temperatura de su cuerpo. Gracias a una cámara termodinámica que les dice que tienen la nariz fría, por el color azulado que aparece en la pantalla. «Frótatela y verás como cambia de color», les dice Pablo Cabezos, del Centro Tecnológico de la Construcción. Unos segundos frotando y de repente, nariz roja. ¿Cómo mirar al sol directamente sin que moleste en los ojos? Gracias a un telescopio de observación solar que permite ver al astro rey y contemplar de forma clara las manchas solares y sus protuberancias.

Los juglares de la física juegan con la magia. Pero no lo es, es ciencia. Dos botellas comunicadas por los tapones, una llena de agua, otra de aire. Le dan la vuelta y el agua no se cae. Es por el aire que no deja pasar el líquido. Se remueve, se aprieta, se deja espacio y el agua baja como un torbellino.

Por el Malecón se pasean dos coches. De lejos, puede parecer que Fernando Alonso va en uno de ellos. Pero no, son prototipos hechos por las dos universidades públicas de la Región. El de la UMU funciona con etanol, consume un litro por cada 300 kilómetros y alcanza la velocidad de 30 Km/h.

Una científica un poco loca

La pirámide alimentaria, pequeñas plantaciones, mosaicos al estilo romano, pruebas de alumbrado para conocer la intensidad de la contaminación lumínica. Decenas de demostraciones que durante el fin de semana están asombrando a los visitantes que comprenden, así, muchas cosas de su vida cotidiana. Pero de forma divertida. Un robot humano, gobernado por una científica loca de pelo verde, está programado para ayudar a la limpieza de la casa, bailar y regalar abrazos. Y un conejo gigante es capaz de leer el futuro, de cualquier forma y con más o menos acierto, pero lo lee. La XI Semana de la Ciencia y la Tecnología permanecerá en el jardín del Malecón hasta esta tarde.

Una forma entretenida y didáctica de impartir cultura científica y conseguir, también, captar futuros investigadores que, quien sabe, serán los que contribuyan al progreso el día de mañana.

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