Tragaperras en la diana

Hosteleros y comerciantes de Alquerías sufren ocho robos en menos de un mes

JORGE GARCÍA BADÍA JAGARCIABADIA@LAVERDAD.ESMURCIA
Un cristalero arregla las lunas de la puerta de entrada del bar Plaza Jardín :: Foto: Guillermo Carrión / AGM | Vídeo: laverdad.es/
Un cristalero arregla las lunas de la puerta de entrada del bar Plaza Jardín :: Foto: Guillermo Carrión / AGM | Vídeo: laverdad.es

Cuando los bares, cafeterías, restaurantes y comercios de Alquerías bajan la persiana, dando por finalizada una larga jornada laboral, se abre el 'tajo' para los amigos de lo ajeno. Solo este mes de noviembre han sufrido al menos seis robos consumados y dos frustrados, siempre de madrugada, cuando los negocios estaban clausurados.

A la cabeza de esta oleada de robos está la cafetería JSA, que ya ha sufrido tres 'palos'. «Yo vivo encima de mi negocio y no me he enterado de nada. Me estoy planteando poner un sistema de videovigilancia», se lamenta Pedro Antonio Carrillo, propietario de esta cafetería, situada en uno de los márgenes de la carretera de Beniel.

El primer robo lo sufrió en octubre, pero los dos últimos se han producido de forma consecutiva, este mismo mes. «Reventaron la verja y luego forzaron la puerta». Después, huyeron abriendo un gran agujero en la alambrada que rodea el negocio. «Por ahí sacaron la máquina de tabaco y la tragaperras. Mínimo, tuvieron que ser dos personas. Aparecieron destrozadas a unos cincuenta metros en una zona de huerta». Sumando los dos robos, las pérdidas que sufrió Pedro Antonio ascienden a más de 1.300 euros de la tragaperras, 500 euros en tabaco y más de una veintena de botellas de alcohol.

Justo enfrente, en la misma carretera de Beniel, su hermano Francisco Javier Carrillo regenta la Taberna Primo Javi. «Hace dos semanas me intentaron robar cuando estaba a punto de abrir. No me dio tiempo a reconocerlos, les pregunté qué estaban haciendo y se fueron rápido». Este hostelero, viendo que su hermano ha sufrido tres robos, ha optado por adelantar la hora de apertura: «Antes levantaba la persiana a las siete de la mañana y ahora lo hago a las seis».

Parece evidente que en Alquerías a algunos hosteleros les está costando conciliar el sueño.

Así lo reconoce José Luis Martínez, dueño del Café-Bar Plaza Jardín. «Cuando te roban, luego pasas una mala noche; te sientes mal». Su local recibió la visita de unos delincuentes en la madrugada del pasado viernes. En solo dos minutos y treinta segundos, tal y como recogen las grabaciones que ha aportado a la Guardia Civil, forzaron la persiana. Uno de los dos cacos se metió en el bar, mientras el otro le pasaba desde la calle una maceta de albañilería con la que destrozaron los cristales de la entrada de su negocio. Una vez dentro, los dos asaltantes, que ocultaban su rostro tras un gorro y un pañuelo, le dejaron la tragaperras hecha añicos. El botín: 530 euros en metálico.

Podrían residir en la pedanía

Los cacos hicieron gala de una enorme sangre fría, puesto que el bar está situado en la Plaza Jardín, en pleno centro del pueblo. «Hay que aumentar el número de patrullas de la Policía Local y de la Guardia Civil». Gracias a las grabaciones aportadas por José Luis Martínez, la Benemérita está estrechando el cerco de los ladrones y se cree que son entre dos y tres personas, que incluso podrían residir en Alquerías o cerca de la pedanía. A ello apuntan las manifestaciones de los afectados, el 'modus operandi', su predilección por las tragaperras y máquinas de tabaco y el escaso margen entre los robos.

El pasado fin de semana, en la madrugada del lunes, después de robar en el café-bar Plaza Jardín, también entraron en el Restaurante 7 Jotas, a la entrada de Alquerías. Cortaron los barrotes de una ventana de la parte trasera del restaurante, y sacaron la caja registradora con 300 euros. «Pero saltó la alarma cuando estaban tratando de llevarse la máquina de tabaco y se dieron a la fuga», según relataba Marlem, una camarera del restaurante. «Menos mal que no vieron el dinero de la lotería de Navidad ».

El último de la lista fue el Bar El Tejero, en la plaza de Nuestra Señora de la Oliva, en la madrugada del lunes al martes. «Rompieron los candados, la puerta principal y reventaron la máquina tragaperras», recuerda con amargura Araceli Navarro, copropietaria del bar. Pero lo peor no es la pérdida de 400 euros en metálico, sino «tener miedo de estar sola, sobre todo cuando no pasa nadie por la calle».

De esta sensación tampoco se libra Zuze Lin, del bazar chino situado a escasos metros del Bar El Tejero. «Sorprendimos a tres personas tratando de romper el cerrojo de la persiana con un cortafríos. Pero se dieron a la fuga». El alcalde pedáneo de Alquerías, Francisco Zamora, reconoce que «nos están comiendo con los robos en comercios y casas, pero la Guardia Civil se está esforzando. Esto es por la crisis».

Zamora admite que se ha reunido con el sargento de la Benemérita de Beniel y ayer remitió un escrito a la edil de Seguridad Ciudadana, Nuria Fuentes, para que tenga conocimiento de lo que ocurre. El pedáneo asegura que «los ladrones no son de fuera, porque conocen los establecimientos».

Entre tanto, hosteleros y comerciantes cierran con recelo sus negocios, rezando para hallarlos igual cuando amanezca el nuevo día.