Nuevas protestas amenazan la estabilidad del régimen jordano

Miles de manifestantes exigen la caída de Abdalá II por la subida del precio de la energía en una reivindicación sin precedentes

R. C.AMÁN.
Antidisturbios golpean a un manifestante en Amán. ::
                             M. RAFAYA / EFE/
Antidisturbios golpean a un manifestante en Amán. :: M. RAFAYA / EFE

Las manifestaciones que desde hace tres días se repiten en las calles de Jordania para protestar por la subida del precio del combustible alcanzaron ayer un punto de no retorno al reclamar por primera vez desde el comienzo de la primavera árabe la caída del monarca Abdalá II, una reivindicación sin precedentes que amenaza la estabilidad del régimen. Más de 10.000 jordanos -islamistas, militantes de izquierda y miembros de movimientos juveniles en su mayoría- desafiaron a las autoridades y ocuparon de nuevo los alrededores de la Gran Mezquita Huseini de Amán tras la oración del mediodía, donde un fuerte despliegue policial impidió que los manifestantes se acercasen al palacio real, situado a unos ocho kilómetros.

En un país en el que insultar o referirse al rey en términos peyorativos está penado con la cárcel, llama la atención el tono de las consignas lanzadas ayer por los manifestantes en pleno centro de la capital. «La libertad viene de Dios. Abdalá, tu tiempo ha pasado», «El pueblo quiere la caída del régimen, hay que reformarlo o largarse», «Esta es la verdadera revuelta contra corrupción», podía leerse en varias pancartas. Pedir el derrocamiento del rey era una barrera que los manifestantes no habían cruzado hasta ahora. Sin embargo, la decisión del Gobierno de aumentar los precios de la energía -hasta un 53% para el gas doméstico y el 12% en la gasolina- para hacer frente a un déficit presupuestario que alcanza los 4.000 millones de euros ha indignado a los jordanos, que no han dudado en salir a la calle como primera medida de protesta.

La mayoría silenciosa

La mayoría silenciosa, que ha permanecido en sus casas desde el comienzo de la primavera árabe y que siempre ha sido una fuente de seguridad para el régimen, amenaza ahora con convertirse en su principal problema. Tanto es así que la escalada de violencia desatada en el país árabe en los últimos días ha obligado al monarca a cancelar la visita a Reino Unido que ya tenía comprometida para la próxima semana.

El reputado columnista Fahd Jitan mantiene que se celebrarán nuevas y mayores manifestaciones pese a los esfuerzos del monarca por controlar a los opositores. «El Gobierno ha fracasado a la hora de convencer a la opinión pública de que apoye su decisión después de semanas de una intensa campaña en los medios de comunicación», recordó. En este sentido, el analista del Centro de Estudios Estratégicos de la Universidad de Jordania coincide en que «la calle jordana no se detendrá en este punto». Para Mohamed Abu Roman, la crisis actual «no trata de fuerzas políticas regidas por las reglas del juego político, sino de una bomba de relojería que se llama pobreza. ¿Qué va a perder un hombre que lleva cuatro años buscando un puesto de trabajo si se echa a la calle?».

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