Un estudiante deberá pasar tres reválidas antes de la universidad

La reforma educativa del Ministerio de Cultura plantea reforzar la carga lectiva de Matemáticas, Ciencias y comprensión lectora

PATRICIA BIOSCAMADRID.

El Ministerio cree que la educación española suspende en ESO, Bachillerato, selectividad e inglés. Por eso, durante las últimas semanas, el ministro José Ignacio Wert y su equipo han discutido con los centros, los profesores y las asociaciones de padres cómo se puede mejorar el sistema educativo. Las diferentes reuniones han dado lugar a un borrador de propuestas que se publicaron ayer en la página web del Ministerio. Entre estas iniciativas, que aún están abiertas a más cambios, se encuentran la inclusión de una reválida al final de cada ciclo, la obligatoriedad de que el alumno comience desde los 14 años a decidir si cursa bachillerato o formación profesional o la integración de las nuevas tecnologías como una herramienta más de aprendizaje.

De acuerdo con el borrador del Ministerio, los estudiantes deberán empezar a plantearse su futuro en 3º de ESO (14-15 años), ya que elegirán asignaturas optativas en función del camino que quieran seguir. Esta decisión se corroborará en 4º de ESO (15-16 años), que se convierte en un 'curso puente' en el que los estudiantes deberán optar entre 'enseñanzas académicas' (dirigidas a bachillerato) o 'enseñanzas aplicadas', con vistas a hacer FP.

Las reválidas de toda la vida se llamarán ahora 'pruebas objetivas' y habrá que superarlas después de cada ciclo. En 6º de Primaria (11-12 años), en 4º de ESO y en 2º de Bachillerato (17-18) los alumnos se someterán a diferentes exámenes para poder acceder al siguiente nivel educativo. Además, en 3º de ESO se implantará una 'prueba de diagnóstico' para comenzar a orientar a los alumnos sobre su futuro académico inmediato. Esta última prueba no tendrá carácter vinculante y sigue dejando abiertas todas las puertas para elegir la modalidad de 4º de la ESO que se desee cursar.

Otra novedad que recoge el borrador es la concentración de esfuerzos en 'materias instrumentales' como Matemáticas, Ciencias y comprensión lectora. La ley prevé aumentar la carga lectiva en estas asignaturas desde Primaria hasta Bachillerato, y reducir el número de vías alternativas en Bachillerato a cinco (ciencias e ingeniería, ciencias de la salud, humanidades, arte y ciencias sociales).

Esta nueva reforma educativa también intentará «fomentar la empleabilidad» de los alumnos con medidas dirigidas a potenciar la Formación Profesional; medidas como la implementación de una 'FP dual' en la que se incrementará el porcentaje de formación en empresas (prácticas) más allá del actual 33% del total del curso. Además, el objetivo de conseguir el título de ESO a través de la cualificación profesional se cambiará por enseñanzas destinadas a ofrecer al alumno un mínimo de conocimientos profesionales.

Regular en idiomas

Las nuevas tecnologías y las lenguas extranjeras son hasta ahora una asignatura pendiente en la educación. Por eso, la reforma contempla integrarlas de pleno. Las TIC serán una herramienta indispensable en la formación para los alumnos, que las utilizarán dentro y fuera del horario escolar y como forma de apoyo a las asignaturas, y para los profesores, que las utilizarán en las clases. En cuanto a los idiomas, las asignaturas de lengua extranjera se impartirán en ese idioma «preferentemente», según el anteproyecto. En este caso los docentes también contarán con cursos de formación y actualización.

Con esta reforma, según los objetivos del Ministerio, los centros educativos deben salir reforzados en autonomía, ya que el equipo directivo de cada colegio será el ejecutor final de las decisiones internas. El consejo escolar, que hasta ahora contaba con más prerrogativas, únicamente quedará como órgano consultivo.

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