Un talón en blanco

El Real Murcia escucha ofertas por Miguel Guirao, interior zurdo de 16 años y estrella de su cantera

PALLARÉS RIPALDAMURCIA.
Miguel Guirao en el campo de La Flota. Foto: Guillermo Carrión/AGM/
Miguel Guirao en el campo de La Flota. Foto: Guillermo Carrión/AGM

T odo apunta a que Miguel Guirao Cano, que nació en Murcia hace 16 años, no será uno más de esos chavales que sueñan con ser un Ronaldo o un Messi. Su progresión como futbolista está siendo espectacular gracias a unas condiciones, que según los técnicos, son las mejores para llegar a ser alguien en el mundo del fútbol. Un detalle que lo avala es que con 8 años, siendo benjamín, entró en el Real Murcia y siempre ha jugado en una categoría superior a la de su edad. Esta última temporada, siendo cadete, ha competido con los juveniles. El mismo recorrido está realizando con la selección murciana de fútbol. Precisamente ha sido actuando con el combinado regional donde ha llamado la atención de los 'caza talentos'. El Real Murcia sabe que puede ser un valor seguro.

«Al lado de mi casa está el campo de La Flota y a los cinco años jugaba en esa escuela de fútbol. Cuando tenía ocho, el Real Murcia habló con mi padre para irme con ellos. Allí sigo». Víctor Basadre y Mapeca son los entrenadores que más le han enseñado, reconoce este joven futbolista.

Hace diez años la vida le jugó una mala pasada. Miguel perdió a su madre y el deporte se convirtió en el mejor antídoto. «Siempre he jugado al fútbol y en verano aprovecho para practicar el tenis. Son los dos deportes que más me gustan».

Reconoce que es más merengue que culé y admira a Cristiano Ronaldo y a Di María, «al que dicen que me parezco en el físico. Marco goles y por mi posición también tengo facilidad para dárselos a los compañeros». Miguel Guirao Mide 1.81 y sigue creciendo.

Real Madrid, Liverpool, Valencia, Málaga y Villarreal son algunos de los clubes que se han fijado en este futbolista zurdo, pero eso ahora es algo secundario para Miguel. «Yo soy del Real Murcia», comenta con orgullo, a pesar de su timidez. Mientras tanto, sigue sin descuidar sus estudios. Está en 4º de la ESO en los Maristas y disfruta cuando en casa tiene arroz con pollo para comer o esperando con ilusión, como la última Navidad, que los Reyes Magos le traigan unas botas de fútbol nuevas.

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