Cultura protege el monte del Calvario por su paisaje y su valor etnográfico

El rezo del Vía Crucis, que mantiene vivo en la actualidad el Paso Morado, constituye un relevante patrimonio inmaterial

P. W. R.LORCA.
Decenas de penitentes con cruces al hombro el pasado Viernes Santo desfilando ante las capillas del Monte de El Calvario. ::                             PACO ALONSO / AGM/
Decenas de penitentes con cruces al hombro el pasado Viernes Santo desfilando ante las capillas del Monte de El Calvario. :: PACO ALONSO / AGM

El monte de El Calvario fue declarado ayer Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Lugar de interés etnográfico por el Consejo de Gobierno de la Región de Murcia, que reconoce la singularidad de su paisaje, itinerario urbano y valores de tradición cultural.

Esta declaración, que fue solicitada en 2010 por el Paso Morado, una de las cofradías de la Semana Santa, que realiza en el acceso a este monte el rezo del Vía Crucis, permite establecer una zona de protección que garantice la conservación de las características paisajísticas que le otorgan su singularidad.

La práctica del Vía Crucis de Lorca se remonta a las primeras décadas del siglo XVII, pero es a comienzos del XVIII cuando se concreta en un recorrido articulado por pequeñas capillas. Esta costumbre comenzó como una práctica vinculada a la élite sociocultural y se trasvasó al ámbito más popular a finales del XVIII, mientras que en la segunda mitad del XIX se asienta definitivamente, coincidiendo con el rebrote de las celebraciones de Semana Santa.

El enraizamiento de esta devoción a través de distintas cofradías que han mantenido la práctica hasta hoy se debe a los franciscanos, especialmente a la figura de fray Alonso de Vargas. Este tradicional rezo constituye un patrimonio inmaterial que se apoya a su vez en un relevante patrimonio material constituido tanto por los inmuebles de las ermitas conservadas como por el itinerario urbano.

En la zona, según el Gobierno regional, destacan el paisaje del monte Calvario y los bienes muebles que el Paso Morado utiliza en el cortejo que se realiza la mañana de Viernes Santo.

El mantenimiento de esta tradición oral mereció el reconocimiento del Ayuntamiento que en octubre de 2009 consideró su «carácter extraordinario» y su lugar en la «cultura inmaterial de la ciudad» de Lorca. Por estas razones el colectivo de 'rezaores' del Vía Crucis de Lorca recibió ese año el Diploma de Servicios Distinguidos a la Ciudad.

El Vía Crucis lorquino fue objeto de una publicación del investigador Domingo Munuera Rico en 2003 que dedicó a la memoria de los 'rezaores'. En el volumen hace un recorrido por las cofradías viacrucistas.