¡Míreme, estoy en el Arqua!

El Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena acoge una exposición de retratos. La muestra, titulada 'De héroes y travesías' y formada por 34 obras de la interesante colección de arte de La Naval, se inaugura hoy

ANTONIO ARCOMURCIA.
Obra de Pierre Gonnord, uno de los 34 artistas de los que se exponen retratos en el Arqua de Cartagena./
Obra de Pierre Gonnord, uno de los 34 artistas de los que se exponen retratos en el Arqua de Cartagena.

Lo dice Charles Baudelaire en 'Las flores del mal' y usted es muy libre de estar de acuerdo o no con él: «¡Tú, por ser hombre libre, amaras siempre el mar!». Y, ¿sabe por qué dice eso el poeta? Pues porque, en su -sabia- opinión, «el mar es tu espejo: en él ves tu propia alma, el despliegue infinito de sus olas, tu espíritu no es abismo que tenga amarguras menores».

Estos versos de Baudelaire los ha escogido Pedro Medina para acompañar el texto - un oleaje de sensaciones, aventuras y potentes imágenes que te hacen viajar interior y exteriormente- que ha escrito con motivo de la exposición 'De héroes y travesías. Tiempos encontrados', de la que es comisario y que hoy -a las 20.00 horas- se inaugura en el Arqua (Museo Nacional de Arqueología Subacuática).

En la exposición, que podrá disfrutarse en Cartagena hasta el 30 de junio, se muestra una cuidada e interesante colección de retratos que forman parte de la cada vez más atractiva colección 'TransArt&Co' de La Naval, el grupo de acción cultural integrado por el arquitecto Martín Lejarraga y por los pintores Ángel Mateo Charris y Gonzalo Sicre, los tres residentes, y enamorados, de Cartagena: su pasado, su desgarro, su misterio y su mar.

Fotografías, pinturas y esculturas sorprenderán a los visitantes del Arqua, que serán observados por personajes muy diversos y dotados de fuerza, rabia, amores, deseos, heridas, sueños...; las obras, originales de 34 artistas de varias nacionalidades, pueden verse instaladas en las paredes, vitrinas y urnas de los espacios ocupados por la exposición permanente del museo, que dirige Xavier Nieto. Entre los artistas y colectivos participantes: Alberto García-Alix, Claire Harvey, Ernesto Korda, Erwin Olaf, Eugenio Merino, Eduardo Balanza, Democracia, Juan Manuel Díaz-Burgos, Muntean/Rosenblum, Santiago Ydáñez, Pierre Gonnord, Martín Chambi, Moisés Ruiz, Royal Art Lodge (RAL, The), SAM 3 y Rinus van de Velde. Una exposición singular dentro de otra exposición singular. Miradas muy diversas: al fondo del mar o al infierno; miradas alegres, desoladas, incrédulas. Te miran. El visitante es observado, lo rodean rostros que no se mueven. Belleza.

«Nada como el mar», indica Pedro Medina, «ha generado tanta fascinación». Y el Arqua está junto al mar y se alimenta de su historia, sus naufragios, sus deslumbramientos y sus aportaciones -de paz y de guerra- a la Humanidad. «¿Por qué no otear el futuro desde el arte contemporáneo en diálogo con aquellas antiguas creaciones de nuestra civilización?», se pregunta Medina a propósito del proyecto 'De héroes y travesías'. Una exposición donde no habitan Ulises, Colón o el capitán Nemo. En ella se han instalado seres anónimos, de carne y hueso; mírelos, hable con ellos. Hable con el niño protagonista de la obra que ilustra esta crónica, retratado por el artista Pierre Gonnord (París, 1963), quien en julio de 2008 expuso en Cartagena, en el marco del festival La Mar de Músicas, la excelente exposición 'La interpelación muda', integrada por doce retratos pictóricos de gitanos.

Obras que se lanzan a los brazos de muy diversas sensibilidades y gustos estéticos. Es fácil reconocer algunas piezas de las expuestas porque en ellas está abierta en canal el alma de sus creadores, como es el caso de la del radical fotógrafo holandés Erwin Olaf, quien en una entrevista con 'La Verdad' explicó en una ocasión cuál era uno de los objetivos principales de su trabajo: «Más que provocar, me interesa que la gente piense. No me importa qué, pero que piense. Me desagrada la gente que se deja llevar sin más, que no tiene ningún control sobre sus pensamientos ni sobre su forma de decidir cómo vivir. Vivimos en una sociedad consumista y capitalista en la que el pensamiento no ocupa un lugar destacado. Vivimos con los ojos tapados, pero también es cierto que con mucho acceso al placer y al disfrute. Bailamos sobre un volcán, estamos en decadencia. Pero bueno, la decadencia también tiene su belleza, su atractivo. Se dan en ella el miedo y la sonrisa a la vez. Nos pasamos el tiempo intentando olvidarnos de la realidad».

«Es como si todos hubiésemos perdido la cabeza. Nos roban, nos manejan, nos engañan», advirtió en otra ocasión el fotógrafo Alberto García-Alix a los lectores de este periódico. 'No me sigas... estoy perdido', se titulaba una de sus exposiciones. Los personajes expuestos en 'De héroes y travesías' sí buscan su complicidad. 'Míreme', le dicen. Una mar de arte bañado por la luz y el silencio de abril, mayo y junio.