Casimiro Bonmatí, apologista del trovo

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA
Casimiro Bonmatí Limorte, en su domicilio, en 1995. ::                             J. M. RODRÍGUEZ /                             AGM/
Casimiro Bonmatí Limorte, en su domicilio, en 1995. :: J. M. RODRÍGUEZ / AGM

El pasado viernes falleció en el Hospital de Caridad el doctor Casimiro Bonmatí Limorte, un humanista defensor de la dignidad humana y de la cultura popular de nuestra tierra. Fue médico dermatólogo que se formó en Zaragoza, Madrid y París. Ejerció la medicina pública y privada, alcanzando un merecido prestigio en el desempeño de tal actividad por su especial dedicación a los pacientes y su hondo sentido deontológico. Amante de la paz, su compromiso cristiano y político le llevó a presidir en Cartagena la Plataforma Cívica para la salida de España de la OTAN. Fue vicepresidente de la Asociación Internacional de Médicos contra las Armas Nucleares, organizando uno de sus congresos de Cartagena, al que se sumó Rafael Alberti con uno de sus poemas. Gran orador, pronunció numerosas conferencias sobre historia, arte, trovo, cantes mineros y advirtió en numerosas charlas dedicadas a jóvenes de los peligros de la droga y el alcohol.

Casimiro organizó, en los primeros años de la década de los 70, una merienda trovera en el Museo Etnológico del Campo de Cartagena en Pozo-Estrecho para anunciar su idea de fundar la Asociación Española de Amigos del Trovo, colectivo que durante muchos años presidió.

Estos entusiastas del verso improvisado y cantado asesoraron al Ayuntamiento de Cartagena para convocar el Certamen Nacional del Trovo, luego trasformado en el festival internacional Trovalia. Junto a Carlos Ferrándiz Araujo, Aureliano Gómez Vizcaíno, Isidoro García Ráez y Alberto Colao Sánchez promovieron, en 1976, el I Simposium Nacional del Trovo. Algunos estamos empeñados en la edición de un libro, tal y como en su momento estaba previsto, que recopile los trabajos presentados en aquella reunión de expertos de toda España. En ella tomó parte, y lo recuerda con gran agrado, Carmelo Lisón Tolosana, doctor por la Universidad de Oxford y catedrático emérito de Antropología Social y Cultural en la Universidad Complutense de Madrid.

Estaba prevista también la presencia de otro grande, Julio Caro Baroja, quien finalmente no compareció. Casimiro propuso en dicho simposium, y así quedó instaurado, que la décima improvisada fuese cantada con el dulce cante de la guajira, tal y como ahora se continúa haciendo, según me contó Alfonso Conesa 'El Levantino'. Pero para Ángel Roca los antiguos troveros, incluso anteriores a la época de Marín, adoptaban esa costumbre, aunque de manera esporádica. Para ello desarrollaron una variante propia denominada guajira del Campo de Cartagena y que Curro Piñana ha cantado en más de una ocasión. El doctor Bonmatí colaboró en diversos homenajes a troveros, destacando entre todos ellos el destinado a honrar la memoria del rey José María Marín, con un busto en La Palma elaborado por Mayte Defruc en 1978.

Casimiro Bonmatí formó parte de la Sociedad Española de Etnografía y Folclore, defendiendo la preservación de nuestros molinos de vientos, las viejas casonas de campo, las ermitas e iglesias, las antiguas minas, las artes de labranza y las cañadas ganaderas. Por todo ello el comité organizador del I Congreso Etnográfico del Campo de Cartagena, del cual un servidor formó parte, decidió rendirle un sentido homenaje. Se le tributó en la Universidad Politécnica, junto a otros pioneros de la etnografía comarcal como Carlos Romero Galiana, Asensio Sáez, Ángel Roca, Julio Más, Ginés García Martínez y Joaquín Ferrándiz.

Raíces alicantinas

Pero las raíces familiares se remontan al pueblo alicantino de Odón de las Nieves, desde donde llegaron los Bonmatí hace unos 150 años. Un antepasado de Casimiro estuvo comprometido en la aventura cantonal de 1873, durante la I Republica Española. Más tarde Severino Bonmatí, el abuelo, prosperó económicamente con una confitería de su propiedad en la calle Mayor, elaborando entre otras exquisiteces los famosos 'suspiros', que se dice dieron título al famoso pasodoble 'Suspiros de España'. Su pastelería fue centro de tertulia cultural y política, local del republicanismo moderado. Las elecciones de abril de 1931 lo convirtieron en el concejal con mayor respaldo ciudadano de todos los elegidos. Tanto es así que entró en el edificio consistorial a hombros de la multitud, como nos recuerda el historiador Francisco J. Franco, con libros y muchas conferencias dedicadas a la II República en Cartagena.

El hijo de Severino fue Casimiro Bonmatí Azorín, padre del Casimiro que ahora se nos marchó. Bonmatí Azorín fue médico dermatólogo, licenciado en Medicina en Barcelona, especializándose en la Universidad francesa de Estrasburgo. Presidió la Cruz Roja y la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer de Cartagena. Eminente orador, fue miembro de la Asociación Española de Médicos Escritores y de la Real Academia de Medicina de Murcia. Ángel Roca lo definió como «el mejor amigo del trovo que hasta ahora he conocido. La recia personalidad del doctor Bonmatí presidió el gran momento del resurgir del trovo», «gran amigo de las personas humildes». En efecto, junto a los poetas Ramón de Campoamor y Miguel Hernández, fue uno de los intelectuales que supo admirar y promocionar el arte de la repentización. Conferenciante, pregonero, mantenedor de Juegos Florales, nació en Cartagena, corriendo el año 1901 y falleció en 1966. Una calle y un busto lo recuerdan en su ciudad natal.

El hijo, ahora fallecido, heredó de su progenitor su dedicación a la medicina, la ideología republicana y el amor a la cultura popular de nuestra comarca, especialmente al trovo. Descanse en paz Casimiro Bonmatí Limorte.

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