La dinastía de Los Antoninos

El Paso Azul estrena el Jueves Santo los mantos de Adriano, Nerva y Trajano Los mantos de Júpiter y Ares, del 'Triunfo del Cristianismo', de Miguel García Peñarrubia, también han sido restaurados

A. S. LORCA.
Foto: S.M.L/
Foto: S.M.L

El Paso Azul recordará el último año como uno de los más difíciles de cuantos ha tenido que afrontar. Los estrenos son fundamentales para dar sentido a la Semana Santa lorquina y a la rivalidad entre blancos y azules. Este año, tras un gran esfuerzo, se estrenarán tres mantos y otros dos han sido restaurados. Saldrán el Jueves Santo.

La Hermandad de Labradores, Paso Azul, estrenará en la procesión de Jueves Santo tres mantos que conformarán la dinastía de Los Antoninos. Desfilarán en cuádrigas y los lucirán los emperadores Adriano, Nerva y Trajano. Ayer 'La Verdad' fue testigo de las últimas puntadas en la greca de oro del manto de Trajano, del traslado al taller de costura del de Nerva y de la colocación en la exposición extraordinaria de Semana Santa que se exhibe en San Francisco del manto de Adriano.

En el nuevo taller de bordados del Paso Azul, el que se tuvo que abrir tras los terremotos de mayo pasado, en la calle Nogalte, ayer mañana se daban las últimas puntadas a la orla que rodea el motivo principal del manto de Trajano. Es espectacular, como también resulta muy llamativo su color, un verde que por momentos y con ayuda de la luz parece dorado. En él, aparece representada en un fragmento, la Batalla de Dacios. La greca es un diseño del presidente de honor del Paso Azul, Joaquín Gimeno Mouliaá, y las sedas de José López Gimeno. El motivo, según explicó el presidente de la Hermandad de Labradores, José Antonio Ruiz Sánchez, está sacado «de la columna de Trajano. Se trata de una de las batallas más importantes de las que tomó parte el emperador Trajano».

El manto saldrá de bastidor en las próximas horas y será trasladado al taller de costura. Precisamente hasta este lugar llegó ayer al mediodía el manto de Nerva. En la pieza predomina el color granate de su fondo, en terciopelo. El emperador Nerva fue el que idealizó a la diosa Minerva. La ornamentación del manto también fue realizada por Joaquín Gimeno Mouliaá, mientras que la seda por Joaquín Bastida Gil.

Ayer tarde se daban las últimas puntadas al manto, con el fin de que forme parte de la exposición extraordinaria de Semana Santa que estos días se exhibe en San Francisco. Lo hará junto al tercer manto que forma parte de la Dinastía de Los Antoninos, el de Adriano, que ya puede ser contemplado en una de las capillas de la sede religiosa del Paso Azul.

En el de Adriano aparece como motivo principal Antinoo, que era el protegido del emperador, según Joaquín Bastida Gil, quien ha dirigido los trabajos de bordado en sedas. «Adriano ensalzó a Antinoo hasta la figura de un Dios romano». A pocos metros, también se muestran los dos mantos que en los últimos meses han sido restaurados, los de Júpiter y Ares, ambos pertenecientes a la Caballería del Triunfo del Cristianismo.

Ambos fueron diseñados y dirigidos por el que fuera director artístico del Paso Azul, Miguel García Peñarrubia. «La restauración ha sido respetuosa al máximo con la obra», explicó José Antonio Ruiz Sánchez. En los talleres también se ha acometido el bordado de una nueva túnica de mayordomo que será estrenada en la procesión del Viernes Santo.

Se trabaja en otros proyectos que verán la luz en próximos años. «Hay varios muy ilusionantes pero por su amplia envergadura y por la actual situación de crisis y tras los terremotos, tendrán que asumirse poco a poco, casi sin fecha. La situación económica nos lo impide, ya que premia recuperar San Francisco», concluyó Ruiz.