Dos trotamundos en bicicleta

Miguel y Tere contaron sus peripecias viajeras a bordo de dos ruedas, una experiencia que les ha mostrado la hospitalidad de los más desconocidos

P. W. R.LORCA.
Miguel Franco Murcia y Tere Martínez Mínguez instantes antes de iniciarse la conferencia. ::                             ANDRÉS                             PORLÁN/
Miguel Franco Murcia y Tere Martínez Mínguez instantes antes de iniciarse la conferencia. :: ANDRÉS PORLÁN

Miguel y Tere dicen que cada vez que pueden, el cuerpo lo pide o el alma lo necesita, echan un puñado de cosas a las alforjas de sus bicis y emprenden viaje. El rumbo lo marca una isla que les llamó la atención del último libro leído, o simplemente que el destino permite embarcar bicicletas desde el aeropuerto más cercano.

Estos dos trotamundos de la bicicleta han convertido sus ratos de ocio en una aventura llena de anécdotas, la mayoría de ellas, una auténtica lección de hospitalidad. Miguel Franco Murcia es un apasionado del deporte desde que era niño. La bicicleta no era para él algo nuevo cuando comenzó a recorrer mundo con ella.

Sin embargo, Tere Martínez Mínguez apenas recordaba cómo se pedaleaba cuando inició sus viajes. «Mi primera bici fue, como la de todos, la que me regalaron para la comunión». Pero eso no hizo que pedalada tras pedalada no consiguiera superarse y hasta la cuesta más empinada se convirtiera en un reto asumido. De sus viajes contaron, con mil y una fotos, cuando se encontraron con unos holandeses camino de Santiago una y otra vez. Los tés de bienvenida que les ofrecían en Turquía durante su periplo por ese país y cómo tuvieron que protegerse en una ocasión de un fuerte aguacero para evitar congelarse en casa del guarda Juan. Historias de gentes que a pesar de no tener nada, ponían a su disposición su mejor cama o viandas mientras escuchaban sus aventuras ciclistas.

Estos apasionados de la bicicleta consiguieron embelesar a todos los asistentes a la conferencia que ofrecieron el viernes en el Fondo Cultural Espín de la CAM. A pesar de la hora, bien avanzada, todos querían más, y Tere y Miguel, seguían contando cómo a duras penas consiguieron salvar su bicicleta de una crecida del Danubio.

Turquía, Vietnam, Austria, Francia, Portugal, Marruecos... Son solo algunos de los destinos que han recorrido palmo a palmo. Todavía les queda mucho por pedalear, por ver, por disfrutar. Aunque muy pronto no serán dos los que se apasionen con estos viajes, sino tres. «En marzo emprenderemos otra aventura, que ya veremos lo que nos depara», contó Miguel. Los asistentes preguntaron por el material necesario para viajar en bici y su coste, la edad en que se pueden emprender estos curiosos viajes, las mejores rutas, etc.

Más de uno decidió a la salida de la charla que ya era hora de poner a punto la vieja bicicleta del garaje y que tras comprarle unas buenas alforjas era momento de emprender camino como estos dos curiosos aventureros.