Los regantes se quejan de que las urbanizaciones se apropian de los caminos

Francisco Sáez critica que el Ayuntamiento no asuma la propiedad de la red pero autorice su uso como acceso a áreas residenciales

E.R.K.CARTAGENA.
Camino de La Palma, incluido en una futura urbanización. ::
                             P.S./AGM/
Camino de La Palma, incluido en una futura urbanización. :: P.S./AGM

La red de caminos rurales que discurren por el término municipal comienza a ser un callejón sin salida para la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena. Sus más de 300 kilómetros no solo registran cada vez más un volumen de tráfico que nada tiene que ver con su uso agrícola, sino que también se ven afectados por la aparición de nuevas urbanizaciones y naves industriales que los modifican.

Así ocurre, por ejemplo, en una zona sometida a un plan parcial residencial en La Palma, junto al recinto de la empresa de Fejima, como ya pasó con el de Novo Cathago, en San Ginés de la Jara, que contempla los caminos rurales como vías de servicio. «Pero esto también lo ha practicado la Administración del Estado, por ejemplo, en el Polígono Industrial de Los Camachos», explicó el presidente de los regantes, Francisco Sáez.

Pese a las amargas quejas de la Comunidad, se trata de una causa perdida, según constató el concejal de Urbanismo, Joaquín Segado. El Ayuntamiento se aferra, para negar derecho alguno a los regantes, al hecho de que «no tienen la titularidad de esos caminos en el registro de la propiedad». Esto se deriva de que gran parte de la zona regable del término municipal no ha afrontado nunca una concentración parcelaria que deje claro registralmente dónde empiezan y acaban las parcelas, las zonas de servidumbre y los viales y quién ostenta los derechos de propiedad y uso, así como los deberes de mantenimiento de cada cosa.

«En esas circunstancias, cuando los propietarios de una zona urbanizable presentan un plan parcial, lo que hacemos es seguir el procedimiento: llamar a todos los dueños de suelo que están registrados. Si la Comunidad de Regantes no aparece y quiere quejarse, debería recurrir al contencioso», indicó Segado.

Sin embargo, la Comunidad se queja de que no se le adjudique la titularidad de la red de caminos y sí se le pidan responsabilidades sobre la siniestralidad que genera su mal estado, su deficiente señalización y su insuficiente diseño para asumir con un aceptable grado de seguridad el tráfico que circula por ella.

«Cada vez que pasa algo en alguno de ellos, porque hay que repararlo o porque ha habido un accidente, se nos responsabiliza a nosotros», indicó Sáez. Así, han tenido que afrontar en los últimos años el creciente desembolso para indemnizar a los automovilistas que sufrían percances en los caminos.

El aspecto que acaba de enfadar a los regantes es que las Administraciones públicas que autoricen desarrollos que se basan el uso de estos caminos como accesos principales y nadie asuma la titularidad que le niegan a la Comunidad de Regantes y haga por si mismo las obras de mejora que impidan los accidentes. El principal ejemplo es el Camino del Sifón.