Pina Nortes Pinto: «Mi estilo tiene corazón»

Presenta 'Recordando la huerta', exposición de paisajes, personajes y escenas tradicionales

PEDRO SOLERMURCIA.
Pina Nortes, ante una de sus obras. ::                             S. G./
Pina Nortes, ante una de sus obras. :: S. G.

Casi diez años sin exponer, pero no ha cesado de pintar y de dar salida a sus cuadros. Vuelve a la palestra, manteniendo la ilusión nunca perdida. Y lo dice con sonrisa del niño travieso, como si pensara que pocos van a creer tamaña aseveración. Pina Nortes empezó su recorrido pictórico hace ya medio siglo. De sus principios localistas, pero siempre adobados de atractivo primor, dio saltos a Barcelona o Madrid, pero siempre con la seguridad de la vuelta a su tierra. Incluso, físicamente, traspasó el enorme Atlántico, para vivir en Colombia. Reapareció ayer en la sala de Cuadros López, con 'Recordado la huerta', una serie de obras cubiertas con ese estilo tan singular, que recoge la popularidad de los acontecimientos típicamente huertanos, junto a paisajes, bodegones y figuras. Una explosión de color y tipismo.

-Utilizó estilos pictóricos muy distintos a los que cultiva desde hace muchos años. ¿Por qué se centró de ese modo?

-Yo empecé a pintar como lo hacía Hernández Carpe, porque la verdad es que me gustaba mucho; pero también comencé a pensar que si yo quería ser pintor, con originalidad, no podía estar pendiente de lo que hicieran los demás. Por esto, me busqué a mí mismo, a través de un modo de pintar en el que pudiera sentirme realizado y satisfecho. Y concluí en unas formas que sigo haciendo. Encontré lo que yo quería, un modo propio de hacer.

-¿Qué pensó cuando descubrió su propio estilo?

-Encontré que empezaba lo que yo sabía hacer, lo que quería y lo que me distinguía de los demás. Si cada pintor tenía su estilo, yo no tenía por qué imitarlos. Quería tener mi propio estilo, y tiene corazón, que es lo más importante; tiene sentimiento, porque es lo que quiero y lo que siento hacer.

-¿No cree que también es un tanto infantil?

-Sí, pero no es naïf. Yo soy un poco triste, pero siempre me ha gustado pintar cosas alegres. Nadie verá una figura mía que no esté sonriendo. En mis cuadros no me gusta la tristeza, sino mucha alegría y mucho color.

-¿No fuerza demasiado la máquina para que todo sea tan feliz?

-Vivo una situación muy agradable. Cuando pinto una cosa, estoy contento. Y pinto de todo: arlequines, toreros, bodegones, paisajes..., pero lo que prefiero es figura.

-Piense en Fernando Botero. Lo que usted hace, ¿podría haber llegado a la altura del artista colombiano?

-No lo sé. Me quedé donde estoy y es suficiente. Muchas veces lo pienso, pero ya está. Yo he conocido a Botero con estilos de figuras cuadradas y con figuras redondas, pero yo no me acuerdo de él mientras pinto. A mí me gusta recurrir a mi propia imaginación en todo momento. Por la noche, cuando estoy acostado, sigo pensando en qué hacer, y, al día siguiente, llevó al lienzo lo que estuve imaginando.

-Eso de me quedé donde estoy, ¿está dicho con algo de resentimiento?

-En absoluto. He dado lo que he querido y podido, y no me molesta permanecer donde estoy. Tengo suficiente con lo que hago, porque pintar es para mí disfrutar. No entiendo a esos pintores que dicen que están sufriendo cuando pintan. Para mí no merecería la pena pintar algo, si sufro lo más mínimo.

-Cuando tanto ha pintado, habrá llevado una vida de lo más feliz.

-¿Por qué no? Cierto que no he ido anotando en un bloc mis alegrías, porque han sido muchas. También, lo que nunca he dicho que haya terminado un cuadro. Lo pinto y lo dejo.

-¿Qué quiere decir?

-Pues que pienso que un cuadro nunca puede estar terminado. Es lo que es, pero siempre le falta algo. Igual que digo esto, también puedo afirmar que nunca he dicho de dejar cualquier pintura allí, en el rincón, como abandonado.

-¿Qué le falta por pintar?

-Creo que aún mucha cosas. He pintado de todo. Lo de ahora es un enorme recuerdo hacia la huerta murciana. Nací en ella y me vienen a la mente sus cosas, de un modo que me tira. Me ha gustado captar, si no las costumbres huertanas, sí los haceres agradables. Es lo que he buscado en esta exposición. Siempre quiero hacer aquello que más siento.

-¿Recuerda algún juicio negativo sobre su pintura?

-La verdad es que no. Siempre me han tratado bien, y hasta me han dicho que soy buen pintor. Esto agrada mucho, desde luego.

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