CAM devolverá a una mujer el dinero que perdió al caer Lehman Brothers

Condenan a la caja a reintegrar 134.000 euros a Adelia Ros, a la que no advirtió del riesgo de invertir en el banco de EE UU que luego quebró

JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCARTAGENA.
Adelia Ros con una copia de la sentencia   Foto: J.M Rodríguez / AGM/
Adelia Ros con una copia de la sentencia Foto: J.M Rodríguez / AGM

Por segunda vez en solo cinco meses, una cartagenera ha ganado a la banca la batalla por el derecho a recibir la información necesaria antes de realizar una inversión, sobre todo cuando de por medio hay una entidad extranjera y uno puede perderlo todo. Que podía quedarse sin el dinero es lo que no le dijeron en la Caja Mediterráneo (CAM) a Adelia Rosa, una cartagenera de ochenta años a la que tendrá que devolverle 134.395 euros que metió en bonos de Lehman Brothers, el banco de inversión de Estados Unidos cuya quiebra en septiembre de 2008 desató la crisis financiera.

Así lo ha ordenado la sección quinta de la Audiencia Provincial de Murcia, con sede en Cartagena, en una sentencia que anula una del Juzgado de Primera Instancia número 2 de la ciudad y contra la que no cabe recurso.

La resolución, de la que ha sido ponente el magistrado presidente de la sección, José Manuel Nicolás, concluye que la entidad de ahorro incurrió en una «responsabilidad civil» al no dar a la clienta la información adecuada «sobre los riesgos de la inversión».

En concreto, se refiere a la «dejación» en la que cayó por no proporcionarle «una información individualizada y adecuada en relación con el producto financiero» que adquirió, a fin de que pudiera tener «una cabal comprensión de sus características y de los riesgos asociados al mismo, en especial el referente a la posibilidad de pérdida, total o parcial, del capital invertido».

La Sala dije que la ausencia de esos datos invalida el contrato de compraventa de valores, ya que si bien la demandante tuvo que preguntar por la seguridad de la inversión y accedió a comprar las participaciones, lo hizo sin los datos que la banca debió haberle dado por su falta de una cultura financiera suficiente para valorar el riesgo.

La mujer tenía el asesoramiento de sus hijos, pero éstos tampoco tienen la «profundidad» de conocimientos que se exige para evaluar estos bonos y, lo más importante, la CAM le llevó a cometer «un error esencial y excusable».

Letra pequeña para expertos

Así, según explica la Audiencia el juzgado ya consideró «insuficiente la información que se incluyó en el contrato» [del que la caja no aportó el original porque aseguró que se le había extraviado]». El motivo fue que no aludió de forma expresa en un anexo a la posibilidad de perder todo o parte del dinero, sino que se limitó a «hacer referencia a unos 'ratings' [solvencia] de la emisión». Esa alusión, «por su carácter técnico, solo pueden ser adecuadamente interpretada por inversores profesional o por personas con una elevada cultura financiera».

El tribunal desmonta la conclusión del juzgado, según la cual si bien la caja cometió la «dejación o negligencia» de no informar del riesgo, el contrato no quedaba invalidado porque la mujer «tenía que haber exigido dicha información».

La Audiencia detalla que la «letra pequeña» del contrato era «claramente insuficiente», dado el perfil conservador de una inversora que buscaba «una rentabilidad algo mayor a la que da un plazo fijo, sin poner en riesgo todo lo invertido»; y recuerda que ya en su informe anual de 1998 la Comisión Nacional del Mercado de Valores recomendó a las entidades financieras que «además de interesarse por el perfil del inverso y señalarle los riesgos de la inversión, fueran particularmente escrupulosas cuando la operación implicase la selección de mercados radicados en otros países». La sentencia señala también que los bonos se quedaron en un valor de cero euros «no tanto por su volatilidad sino por la quiebra de Lehman Brothers.