Alertan del aumento de «brotes racistas» en el municipio

La Asociación Taray para la integración social se queja de la «pasividad» de las fuerzas de seguridad contra los xenófonos

F. C.MURCIA.

La agresión por supuesto racismo que ha padecido el trabajador boliviano Fernando Satosi Montaño, de 31 años, no parece un hecho aislado en Abanilla. La Asociación intercultural Taray del municipio, que lleva años trabajando por la integración social en el pueblo, alertó ayer de que los «brotes racistas y las actitudes xenófobas» van en aumento en el municipio, donde conviven desde hace años ciudadanos de varias nacionalidades.

La portavoz de la ONG está convencida, como la propia víctima del brutal ataque, de que la agresión padecida por el joven obedeció a una motivación «racista. Hay un caldo de cultivo que nadie quiere ver, pero la realidad es que está ahí, empezando por el doble rasero que se emplea por parte de algunos miembros de las fuerzas de seguridad con los vecinos del pueblo o con los ciudadanos extranjeros. También hay mucha pasividad», denuncia la portavoz, quien advierte de que la crisis y la escasez de empleo han recrudecido la situación.

El joven agredido, que será operado hoy en La Arrixaca de las fracturas del pómulo, el arco orbital y la nariz que sufrió por los golpes, asegura que fue atacado por dos jóvenes de aspecto ultra, los mismos, según la portavoz del colectivo Taray, que «provocan actitudes racistas en el municipio. Son apenas unos adolescentes, y todo el pueblo sabe quiénes son, pero nadie hace nada. Ni siquiera los han detenido una semana después del suceso», denuncia.

El joven atacado denunció que ni él ni sus acompañantes respondieron a las provocaciones de los chicos que le atacaron y que le golpearon hasta que vieron a una ambulancia que circulaba por la zona realizando otro servicio.