Una voz que dejó huella en el Teatro Circo

JOSÉ MONERRI
La calle Marcos Redondo, que ahora da acceso a un hotel y antes era la entrada al teatro. ::
                             J.M.R. / 
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La calle Marcos Redondo, que ahora da acceso a un hotel y antes era la entrada al teatro. :: J.M.R. / AGM

La historia de Cartagena contiene capítulos muy interesantes, algunos impensables. Es lo que ocurre con la calle de Marcos Redondo, que va desde la calle de Jabonerías, o Sagasta, a la Real. En ella se encuentra el hotel Cartago Nova, pero sus inicios los tuvo con una plaza de toros, aunque parezca increíble.

Esta calle perteneció a la llamada Glorieta de las Flores, antes plaza de los Cables, donde se construyó a principios del siglo XIX una plaza de toros, con la que se formó parte de una calle que tomó el nombre del Hierro, ya que , hasta el 1819, funcionaba allí un almacén de hierro viejo propiedad de Adolfo Segovia, conocido como 'el Artillero'. De 1820 a 1823, Segovia se distinguió por sus ideas constitucionales, formó parte de la Sociedad Patriótica 'Los Virtuosos Descamisados' y salió de Cartagena más que de prisa, al iniciarse las persecuciones de los milicianos voluntarios, muy activos durante el segundo período constitucional, según relata Federico Casal.

Una vez demolida la plaza de toros, en el extenso solar que quedó se hizo un vistoso jardín que el pueblo bautizó con el nombre de Glorieta de las Flores. Al edificarse en ella el Teatro Circo en 1879, volvió a formarse una calle, que recuperó el nombre que había perdido: Hierro.

Aunque sólo fuera por el «¡Viva Cartagena!» con el que el tenor Mario Cruz quiso tapar su 'gallo' y que tanto sigue valiendo para divulgar el nombre de nuestra ciudad por todo el mundo, el viejo Teatro Circo merecería pasar a la historia. Pero es que entre sus desaparecidas paredes originales está gran parte de la trayectoria artística de Cartagena desde el 31 de mayo de 1879 en que abrió sus puertas con la compañía de zarzuela de Juan Cubas, interpretando 'El diablo en el poder', de Camprodón y Arrieta. Completó la velada 'Un verano en Cartagena', de Enrique Soto Pedreño y Miguel Nieto.

Reforma definitiva

Así funcionó hasta el 10 de octubre de 1968, cuando cerró sus puertas tras una función en la que Marcos Redondo fue el artista invitado. Se transformó en el teatro actual, con nueva entrada por la calle Tolosa Latour, que fue inaugurado el 3 de octubre de 1970 con el ballet de Pilar López al día siguiente proyectó 'Cateto a babor', de Alfredo Landa. Antes se entraba por la actual calle de Marcos Redondo que en su esquina con la Real, contaba también con un cine de verano.

En la buena época del Teatro Circo, como dejó escrito Isidoro Valverde, se sucedían ininterrumpidamente las compañías de drama, zarzuela, comedia y títeres. De las que actuaron son dignas de recordar las de zarzuela de Ramón Peña, Pablo López, Emilio Sagi Barba y, desde luego, la del maestro Guardón, que llegó a formar el coro de las viudas de 'La Corte de Faraón', con las madres de las coristas, que iban de 'carabina'. Memorables fueron los pasos de compañías dramáticas como las de Margarita Xirgu, Carmen Cobeña Francisco Morano, Fernando Díaz de Mendoza, María Guerrero, María Comendador y Fernando Montenegro. Cómicos Balaguer y Larra, que traían repertorio de los hermanos Álvarez Quintero también fueron muy celebrados. Incluso se representó una 'Carmen' a beneficio de la fachada de la iglesia de Santa María de Gracia, con la participación de Miguel Fleta.

El cartagenero ha sido siempre muy aficionado a la zarzuela y las compañías, generalmente, venían temerosas y con mucho respeto. Pero también tuvo detalles con interpretes renombrados como Marcos Redondo -que todos los años cantaba en esas tablas, incluso en dos ocasiones-. Hasta tal punto que el Ayuntamiento, en sesión de 31 de enero de 1968, le dedicó una calle cuyo azulejo descubrió, ya de madrugada, el 11 de febrero de dicho año, después de haber interpretado con su inigualable voz el 'Canto a Murcia', de 'La Parranda', a pocos metros. Redondo confesó haber cantado esa zarzuela más de 1.500 veces y recibió, con lágrimas en los ojos, una placa de plata que le entregó el entonces alcalde de Cartagena Ginés Huertas Celdrán, en la que iba grabado el acuerdo municipal otorgándole su nombre a la calle. Así, el nombre del barítono ha quedado íntimamente vinculado a Cartagena a través de ese desaparecido Teatro Circo, y su mítica figura la recuerda ahora una calle como símbolo del cariño que le profesaban los cartageneros.

De Córdoba a Cartagena

Marcos Redondo Valencia nació en Pozoblanco (Córdoba) en 1893 y murió en Barcelona en 1976. Establecido con su madre en la Ciudad Condal, en 1901 ingresó en el coro de la catedral, accediendo en 1912 al Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid. En 1919 se dio a conocer en el Teatro Real de Madrid con 'La Traviata", de Verdi, y poco después se trasladó a Milán para perfeccionar sus estudios con Bettonelli. Su interpretación de 'La forza del destino' (1920) en Monza (Italia) fue el punto de partida para una gira triunfal por Italia y América. A finales de 1923 regresó a España y cumplió una temporada de ópera en el teatro del Liceo y en el teatro Tívoli de Barcelona y después en Fiume (Italia). Seducido por el mundo de la zarzuela, actuó en las primeras obras del género, considerando que se trataba de una experiencia transitoria. Pero en realidad fue el ámbito musical en el que se desenvolvería durante el resto de su carrera.

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