«Todavía recuerdo la sensación del acero frío en mi cuello»

Dos etarras le robaron el coche a Antonio Navarro en La Unión para usarlo como bomba contra el cuartel de Cartagena

JOSÉ ALFONSO PÉREZLA UNIÓN.
Antonio Navarro, en una fotografía tomada en 1990. ::
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Antonio Navarro, en una fotografía tomada en 1990. :: LV

Le cabe ser el primer y desdichado protagonista de la primera acción terrorista de ETA en la Región de Murcia. A las 1.58 horas del 12 de septiembre de 1990, un coche bomba estacionado en la calle Alfonso X El Sabio de Cartagena, junto al cuartel de la Guardia Civil de la ciudad, explosionaba y causaba el mayor estruendo que se recuerda en toda la comarca, escuchado hasta en veinte kilómetros a la redonda. Por fortuna, la peculiar estructura de la casa-cuartel -las puertas de las cocheras abiertas amortiguaron la demoledora potencia de los 80 kilos de amonal- hizo que 'solo' se registraran grandes daños materiales y 17 heridos leves, pero ninguna muerte.

Aquel recordado estruendo fue el colofón a un estudiado operativo que el Ministerio del Interior atribuyó al comando Vizcaya, y que comenzó a las 20.30 horas del 11 de septiembre. En aquel instante, un vecino de La Unión, Antonio Navarro Escribano, alias 'El Mini', viajaba a bordo de su Talbot 150 en dirección a Portmán, donde residía. Observó a dos muchachos que hacían autoestop y decidió parar. Nunca pudo imaginar la desventura que aquella decisión le acarrearía. Tras identificarse como policías, no tardaron ni un segundo en apuntarle con una pistola en la nuca. «Todavía recuerdo esa sensación del acero frío en mi cuello», afirma con entereza este unionense, que entonces tenía 43 años.

«Por tu bien y el de tu familia»

En pocos minutos, esos dos jóvenes desconocidos se presentaron ante Antonio como integrantes de ETA y, por el bien suyo «y el de su familia», le pidieron que colaborara. Estos dos etarras llegaron incluso a excusarse, porque «me había tocado» para después encapuchar a su víctima, maniatarla y echarla al suelo trasero del coche. Tras un viaje de apenas cinco minutos, los miembros de la banda pararon el coche cerca de la mina Gloria y comenzaron a manipular el coche. «Yo ya me imaginaba que estaban cargándolo de explosivos, por el trajín que escuchaba, y por algunos detalles técnicos del arranque y del embrague del Talbot, que me preguntaban».

Tras cerca de una hora y media de trabajo, aproximadamente, los etarras recogieron sus enseres y se marcharon de la zona. Antes le quitaron a Antonio la capucha, aunque no las cintas de las manos y de la boca, ni las cadenas que le unían a unas tuberías, en el interior de una caseta.

Veintiún años después, este unionense asegura que aunque pasó «mucho miedo y no me gusta hablar del tema» -sobre todo al suponer que iban a atentar en el valle de Escombreras y las consecuencias que eso podría tener- nunca temió por su vida. Es más, Antonio reconoce que ni tiene «secuelas», ni se acogió a ningún régimen de indemnización personal o material, cosa que, «lamentablemente» no puede decir de su mujer, quien padece depresiones a raíz de estos hechos. Eso sí, desde entonces, para ir a Portmán Antonio ya siempre rodea desde entonces por el Campo de Golf (carretera de Atamaría), porque «por allí -la carretera de La Unión a Portmán- ya no paso».

Tras ser abandonado junto a la mina, Antonio fue localizado y liberado la misma mañana del día 12 por su cuñado y los agentes de la Guardia Civil, tras advertir su familia que no había dormido en casa e identificar el vehículo utilizado en el atentado.

Dos días después de su rescate, una carta recibida por correo en su domicilio, supuestamente enviada por los terroristas, y compuesta con letras de imprenta, informaba de que «Antonio se encuentra en una mina a mitad de la carretera entre Cartagena y La Unión». Por aquel entonces, Antonio ya descansaba junto a los suyos de esta terrible experiencia.

El comunicado «es humo»

Navarro opina que el comunicado que la banda terrorista ETA difundió este jueves comunicando el abandono definitivo de su lucha armada «es nada, humo». Este unionense cree que su intención no es clara «porque no habla de entregar las armas y pedir perdón a las víctimas». A su entender «ETA seguirá haciendo lo mismo si ellos no consiguen lo que llevan buscando más de 50 años». Tras esta reflexión, Antonio pide al partido que gobierne a partir del 20 N «responsabilidad para que no se salgan con la suya y memoria y justicia con las personas y familias a las que tanto daño y destrucción han causado».

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