«El mundo se te viene encima»

Hoy se conmemora el día mundial de esta enfermedad rara, que disminuye la movilidad de los afectados y acaba con sus defensas Dos murcianas cuentan lo que supone tener un hijo con ataxia

EFEMURCIA.
Un niño afectado por una enfermedad rara, con su padre. ::                             V. GIMÉNEZ/
Un niño afectado por una enfermedad rara, con su padre. :: V. GIMÉNEZ

María del Carmen Romero y María Dolores López son dos madres murcianas unidas por la dificultad de enfrentarse a una de las llamadas 'enfermedades raras'. Sus hijos nacieron con ataxia (telangiectasia) una dolencia sobre la que apenas hay datos y que afecta a unas 25 personas en toda España.

María del Carmen tardó meses en conseguir que a su hijo, ahora con 15 años y en silla de ruedas desde los 9, le diagnosticaran la enfermedad. Cuando nació «todo parecía normal», pero la familia poco a poco comprobó que el pequeño apenas podía andar ni moverse y tenía constantes enfermedades respiratorias. María Dolores tuvo «más suerte», porque los médicos que atendieron a su hijo, a los seis años, ya conocían el caso de la familia Romero, por lo que el diagnóstico fue más rápido. Ambas coinciden en que, cuando supieron a lo que se enfrentaban, se les cayó «el mundo encima».

Hoy, 25 de septiembre, es el Día Internacional de la Ataxia, una enfermedad degenerativa e incurable, de origen genético, que no se puede detectar durante el embarazo, sino que se manifiesta progresivamente en la infancia temprana.

No afecta a la capacidad intelectual de los enfermos, pero disminuye su movilidad, baja sus defensas haciéndoles propensos a contraer enfermedades respiratorias y aumenta en un mil por ciento las probabilidades de sufrir leucemia y tumores cerebrales.

Para María del Carmen, además de «rara», la enfermedad de su hijo es «huérfana, porque nadie quiere hacerse cargo de ella». No hay líneas de investigación abiertas sobre su origen o sobre posibles tratamientos o vías de detección, y desde las administraciones, según asegura, la única solución que le dan es conseguir financiación para su investigación.

Para lograr esa financiación, quince familias han formado la Asociación Española Familias Ataxia-Telangiectasia (AEFAT) que, de momento, ha logrado crear un banco de ADN con muestras tanto de los enfermos como de sus familiares directos, que está abierto a la comunidad científica.

También han hallado una fundación dispuesta a investigar este mal, la Fundación Vasca de Innovación e Investigación Sanitaria (Bioef), promovida por el departamento de Sanidad del Gobierno Vasco. Pero, según explica Romero, se necesita una inversión inicial de unos 50.000 euros para poner en marcha la investigación, por lo que la AEFAT está llevando a cabo una campaña de reciclaje solidario de tapones de plástico.

El sistema se basa en la recogida de tapones de todo tipo por parte de la organización, que luego entregan a una empresa de reciclaje; ésta aporta 200 euros por cada tonelada que recibe, según explica el presidente de AEFAT, Patxi Villén.

«Nuestros hijos seguramente ya no llegarán a tiempo para beneficiarse de la investigación, pero servirá a otros, para encontrar tratamientos que mejoren la calidad de vida, para hacer una detección precoz desde el embarazo, incluso para que pueda evitarse en un futuro», se consuela María Dolores.

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