El túnel Talave-Cenajo pierde su utilidad para mejorar el agua para la población

La conexión ha costado más de 35 millones de euros y no sirve para los abastecimientos porque no se hará la segunda parte de la red

M. BUITRAGOMURCIA.
El túnel, durante su construcción en 2007. | Javier Carrión/
El túnel, durante su construcción en 2007. | Javier Carrión

Es pronto para decir que se han invertido inútilmente más de 35 millones de euros en la construcción del túnel Talave-Cenajo; una obra salpicada por una fuerte polémica debido a los condicionantes que impuso el anterior gobierno de Castilla-La Mancha. La realidad es que la conducción está terminada después de cinco años de trabajos, pero no podrá cumplir por ahora el objetivo para el cual se diseñó: mejorar la calidad del agua procedente del Tajo que consumen 2,5 millones de habitantes de la Región de Murcia y parte de Alicante. Este túnel de más se siete kilómetros, más otros tres que se añadieron posteriormente, forma parte de la nueva red de abastecimientos, la cual ha quedado incompleta porque se ha paralizado la construcción de la segunda parte del proyecto, como son los tramos que canalizarán las aguas desde el Cenajo hasta las plantas potabilizadoras del centro de la Región. Esto es, el polémico 'tubo' que quedó en suspenso a principios de año.

El principal cliente y pagador de la obra, la Mancomunidad de Canales del Taibilla, que integra a 79 municipios, se enfrenta a una situación paradójica, ya que no necesita poner en servicio el túnel mientras no se construya el resto de la red, lo cual es bastante improbable a estas alturas. De hecho, tanto el Gobierno regional como el Ministerio de Medio Ambiente están por la labor de no completar el proyecto, que cosechó el rechazo de los municipios de la vega alta alegando motivos medioambientales. Si el PP gana las próximas elecciones se certificará la no ejecución de las obras que faltan.

¿Por qué no sirve el túnel? El objetivo era canalizar las aguas del Tajo para los abastecimientos desde el embalse del Talave hasta el centro de la Región. Todo dentro de un tubo que elimina la circulación a cielo abierto. De esta forma se evita el paso por el río Mundo, donde el agua se carga de sales y sulfatos; y seguidamente por el río Segura, donde está expuesta a pérdidas y a eventuales episodios contaminantes.

Mezcla de aguas

El túnel por sí solo manda las aguas del Talave al Cenajo evitando el tránsito por el río Mundo. Esto tendría un doble efecto purificador, ya que en el Cenajo las aguas trasvasadas se enriquecerían además con las de la cabecera de la cuenca, de mucha mejor calidad. El problema es que ese caudal mejorado volvería a mezclarse río abajo con aguas de peor calidad del río Mundo y del propio Segura a su paso por diversas poblaciones, con lo cual no se ganaría nada, explican fuentes del Ministerio. «El túnel no tiene utilidad para los abastecimientos si no se construye el resto de la canalización», subrayan a este periódico.

El único servicio que puede prestar el túnel es reducir el peligro de avenidas en la zona del río Mundo y sur de Hellín. Puede laminar las crecidas pasando aguas del Talave al Cenajo, aunque de una forma limitada. Y ahí surge otro inconveniente: las directrices que impusieron el anterior gobierno de José María Barreda y el exalcalde de Hellín hicieron que la capacidad de transporte del túnel de redujera considerablemente de 60 a 10 metros cúbicos por segundo para que sólo pasaran aguas destinadas a los abastecimientos, y no a los regadíos. De esta forma el rango de transporte es muy pobre y el túnel serviría poco de aliviadero ante las avenidas al pasar las aguas del pequeño embalse del Talave al enorme depósito del Cenajo, el mayor pantano de la cuenca.

No hay prisas

En esta situación, la Mancomunidad no tiene ninguna urgencia en hacerse cargo del túnel porque por sí solo no mejorará la calidad del agua para consumo humano. El rechazo de los municipios y del Gobierno de Valcárcel a la construcción del resto de la obra mediante una canalización-que preveía también un mini trasvase al Altiplano- hizo que se plantearan modificaciones al proyecto sobre las que aún no existe una decisión política. Tampoco se espera en los próximos meses.

El túnel se estira por 7.513 metros bajo el Morrón de Liétor. Su construcción terminó en la primavera de 2008 para trasvasar el agua en laminado (aprovechando el desnivel) y no en descarga, lo cual reduce la velocidad de transporte. Al año siguiente hubo que hacer una ampliación de las obras para añadir una canalización subterránea desde la salida del túnel hasta el Cenajo, ya que las filtraciones desaconsejaban que el agua fluyera por la rambla del Algarrobo, como se había previsto al principio. Eeso encareció la obra por encima de los 35 millones.

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