Cristina Gutiérrez-Cortines

Cristina Gutiérrez-Cortines, cocinando en su casa de Murcia.
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                            ENRIQUE MARTÍNEZ BUESO/
Cristina Gutiérrez-Cortines, cocinando en su casa de Murcia. :: ENRIQUE MARTÍNEZ BUESO

ACristina Gutiérrez-Cortines (Madrid, 1939), eurodiputada del PP por Murcia, le encanta 'La dama del armiño', de Leonardo da Vinci. Si pudiera, se pondría a hablar con ella, porque le encanta hablar, y no dejar de aprender, y hablar, y meterse al mismo tiempo en mil batallas, y hablar. Un ciclón. La agotas o te agota. Dice: «Me gusta mucho más Batman que Supermán, que es todo músculo y yo no soy de músculos; a mí los músculos nunca me han llamado la atención». Va al gimnasio casi a diario.

-¿Qué vieron sus ojos?

-El lanzamiento de un misil en Kiruna (Suecia), en la estación de la ESA (European Space Agency). Me pareció algo excepcional poder estar allí viendo aquello, y me impresionó el lugar.

-¿Por qué?

-Al contrario de aquí, donde cualquiera en una universidad quiere rodearse de mármol, allí, un lugar dedicado a la ciencia más avanzada, el suelo era de hormigón y no había el más mínimo lujo.

-¿Qué lugar le encantó?

-Por espectacular, el mercado de los beduinos en Beerseba (Israel). Me impresionó ver cómo las mujeres, en pleno verano, visten trajes de terciopelo negro bordados.

-¿Qué pensaba viéndolas?

-Que era maravilloso lo espléndidas que estaban. Estoy convencida de que tenían mucho menos calor que nosotros. Los franciscanos también dicen que están mucho más frescos dentro del hábito.

-¿Qué no ha tenido nunca?

-Un camino marcado.

-¿Qué la dejó extasiada?

-El interior de la catedral de Chartres (Francia). Me hubiera quedado allí horas y horas y horas y horas y horas.

-¿Alguna vez quiso dejarlo todo e irse al desierto?

-¿Yo? ¡Nooo! Necesito estar rodeada de gente. Vengo de una familia numerosa, tengo cinco hijos y once nietos, tengo muchos amigos y he estado toda mi vida sin parar de trabajar. En el desierto acabaría hablando sola todo el rato sin parar.

-¿Qué le dijo a sus padres que les dejó de piedra?

-Cuando tenía 15 años, un día que viajábamos en coche, me preguntaron, '¿qué quieres ser de mayor?'. Y yo les respondí que bailarina de baile agarrado. Se quedaron espantados, los pobres. Pero no lo fui.

-¿Rock and roll sí bailó?

-Bailaba estupendamente rock and roll con un primo mío que me daba unas vueltas tremendas y me lanzaba por los aires. Siempre me ha gustado bailar, pero ya no estoy para que me lancen por los aires (risas).

-¿Cómo era de niña?

-Hiperactiva. Pensaba en todo, hablaba de todo, leía de todo, me metía en todo.

-¡Y sigue igual!

-No me canso nunca, llevo mil cosas entre manos siempre. Me divierto muchísimo trabajando.

-¿Siempre?

-Tengo un sentido del deber muy profundo, y cuando tengo que hacer algo que no me gusta, me empeño en que me guste y eso hace que, al final, así sea. Procuro buscar los trucos para que hasta las cosas que te parecen horribles te dejen de parecerlo si no tienes más remedio que hacerlas. ¿Amargarme? No.

-¿A qué jugaba en su infancia?

-Me eduqué en una casa muy grande, con un jardín enorme y con muchos primos y hermanos, así es que he jugado mucho a cosas de chicos.

-¿Por ejemplo?

-Nos subíamos a los árboles permanentemente, y saltábamos de una rama a otra, por ejemplo. Hacía miles de cosas que hacían ellos. Con cuatro años patinaba, siempre estaba activa.

-¿Qué otros juegos recuerda?

-Jugábamos a la guerra entre leones y tigres, ¡fantástico!

-¿Qué es usted?

-Soy bastante valiente, menos para conducir, que ahora me horroriza desde que tuve un accidente que no provoqué yo. Y creo que en eso ha influido, precisamente, la infancia que tuve. Por ejemplo, siempre que he tenido que hacer una cosa, no he pensado si tenía delante a un hombre o a una mujer. Es verdad que hay mucho machismo, pero yo he aprendido a soslayarlo y a evitarlo.

-¿Qué tenía claro?

-Que no quería ser de las personas que se pasan la vida lamentándose de todo.

-¿Son las mujeres más listas?

-No lo creo. Más rápidas, a veces, sí.

-¿Qué y a quiénes intenta evitar?

-Las luchas inútiles, perder el tiempo, a los tontos y a la gente que no quiere cambiar las cosas.

-¿De qué está más orgullosa?

-Del equilibro en las relaciones familiares que hemos conseguido tener mi marido (José Egea), mis hijos y sus parejas, mis nietos y yo. Comparto el mérito con todos ellos.

-¿Qué no deja de hacer?

-Acudir permanentemente, para aprender, a la gente que sabe más que yo. Yo no le tengo miedo a la gente que sabe más que yo.

-¿Es mejor madre o abuela?

-Ni soy una madre perfecta, ni una abuela perfecta.

-¿Y qué tal compañera es?

-Tampoco lo sé, lo que sí que sé es que siempre nos hemos querido muchísimo, y así seguimos.

-¿Qué le provoca placer hacer con las manos?

-Ya no bordo tanto, porque la vista ya no me funciona y he perdido habilidad, pero ganchillo sigo haciendo cuando tengo tiempo, que nunca tengo tiempo. Mi actividad doméstica más importante sigue siendo la cocina; me encanta cocinar. En Bruselas no lo hago, porque no estoy nunca en casa. Me paso el año recogiendo recetas de todos lados para poder hacerlas ahora, en las vacaciones de verano.

-¿La última que ha recogido?

-Una francesa: sopa de zanahorias con leche de coco.

-¿Su especialidad?

-Me salen muy bien los pescados al horno y, por ejemplo, el rape frito.¡Y las carnes! No soy nada repostera, aunque me sale también muy bien la tarta capuchina. Cuando tengo gente a cenar, y llegan las nueve de la noche, me acuerdo siempre de que no tengo postre.

-¿Le gusta tener invitados?

-Sí, sí, sí, sí.

-¿Dónde se va de vacaciones?

-A Cantabria, a una casa de campo que restauramos, con un prado grande alrededor, en Cubas.

-Dijo la exministra Bibiana Aído: «No podría tener una pareja de derechas». ¿Qué le parece?

-Una simpleza.

-¿Qué no quiere ser?

-Dogmática. El sectarismo me parece tan absurdo. Y los prejuicios... En una dedicatoria que me encanta, el poeta José Hierro le agradece a alguien que nunca le preguntase de dónde venía. Me encanta.

-¿Cómo son sus amigos?

-Tengo amigos e 'hijos adoptivos', como les llamo a muchos, de toda condición, orientación sexual, ideología y creencia religiosa.

-¿A quién admira?

-A una hermana mía que tuvo unos problemas terribles con la droga, se le murieron tres hijos y una nieta, y que está entregada a luchar contra la droga con una enorme generosidad. Admirable.

-En el sexo, ¿se da por satisfecha?

-Ningún problema.

-¿Duerme bien?

-Duermo poco, desde siempre.

-¿Qué tal su memoria?

-Nunca he tenido demasiada.

-¿Es desordenada?

-Un poco, o mucho. ¡Mucho, sí!

-¿Qué defiende hoy?

-Que hay que volver a la esencia del humanismo: la persona tiene que ser el centro del mundo. Lo más importante es que la gente sea feliz, dejémonos de historias.

-¿Que le entristece?

-Ver a tanta gente completamente sola en la vida.

-¿Honrada?

-Trato de serlo. Quedarse con el dinero del contribuyente es un horror, por supuesto, pero también lo es que no cumplas con tu deber al máximo. Yo no estoy en política para dedicarme a cuidar de mis propios intereses.

-¿Quién le dio un buen consejo?

-No me acuerdo, pero me gustó mucho una cosa que me dijo Loyola de Palacio cuando le pregunté qué había que hacer para ser una buena política. Me dijo: «Querer a la gente». Yo creo que una de las razones por las que yo estoy tan bien, a mi edad, es porque quiero a muchísima gente, y por tanto trabajo para que el mundo en el que viven sea mejor.

-¿Qué no debemos hacer?

-Dejarlo todo en manos de los políticos, pero no porque sean malos, sino porque el sistema político no da para tanto, el Estado no da para tanto, no lo puede resolver todo.

-¿Qué no aguanta?

-La cursilería.

-¿Es nostálgica?

-Para nada. Hay que olvidarse de lo que ya no se puede tener.

-Envejecer, ¿le da miedo?

-Tengo ya 71 años, muchos. Más que envejecer, lo que me da miedo es perder la cabeza.

-¿A qué no le da importancia?

-A que la gente no piense como yo.

-¿Qué le apetece?

-Pasear por las noches. Hacerlo en Estrasburgo, por ejemplo, me encanta.

-¿Va a pecho descubierto?

-Soy un poco inconsciente y, a veces, me meto en unos líos tremendo. Me interesa todo y, en ocasiones, soy demasiado osada.

-¿Qué parece usted pero no es?

-¡Conflictiva!

-¿Qué más no es?

-No soy nada tímida, nunca he tenido problemas a la hora de expresar mis sentimientos.

-¿Qué le relaja?

-Muchísimo, estar con mis nietos.

-¿De qué tiene tentaciones?

-De comer, ¡me encanta! Estoy a régimen permanentemente.

-¿A veces se da miedo a sí misma?

-Sí, porque no me canso...; 'párate Cristina', me digo a veces, 'párate porque vas a llegar a agobiar a los que te rodean'. Pero no es fácil.

-¿Qué quiere hacer?

-Todo lo que pueda por ayudar a Lorca, estoy muy volcada en eso.

-¿Dónde encuentra paz?

-En la familia, el arte, el agua.

-¿A qué actriz querría parecerse?

-¿En qué sentido?

-Físicamente.

-Físicamente me gustaría parecerme a Michelle Pfeiffer. (Risas).

-¿Su personaje histórico?

-Isabella d'Este: lista, hábil, diplomática, humanista y una gran negociadora política.

Presumida

-¿Qué viaje no ha olvidado?

-Uno que hice a los 17 años, con la periodista Consuelo Álvarez de Toledo, por los conventos y monasterios de Castilla-León. Maravilloso.

-¿Quiso ser monja?

-No, soy demasiado presumida para haber sido monja. Cuando me lo proponían ellas, yo les decía: '¡Con lo que me gusta a mí arreglarme!'.

-¿Qué sabor recuerda?

-El del melocotón jeromo, que se ha perdido. Originario de Murcia y con un aroma espectacular.

-¿Su perfume?

-Chanel nº 5. Toda mi vida lo he usado. Le soy muy fiel. (Risas).

-Como Marilyn Monroe...

-...cuando ella lo usaba ya lo usaba yo también, ¡es que soy muy vieja!

-¿En qué cuadro habitaría?

-En uno de esos paisajes tan misteriosos de Patinir.

-¿A qué escultura se abrazaría?

-Al 'David' de Miguel Ángel me encantaría, pero ¡mido un metro y medio! Brancusi es un escultor que me encanta, y Donatello.

-¿Le gustaría conocer su futuro?

-No.

-¿Qué ha aprendido?

-Que la vida es querer a las personas y que te quieran.

-¿Qué locura le gustaría hacer?

-Miles. Por ejemplo, me encantaría poder practicar 'skate'. Pero ya no me atrevo a patinar.

-¿Qué deportes practica?

-Voy al gimnasio mucho, casi todos los días. Gimnasia en los aparatos y también algo de pesas. Y ando.

-¿Cómo ve la Región?

-Perpleja. Está muy castigada por la crisis, mucho, mucho. Tenemos que trabajar muchísimo si queremos sacarla adelante.

-¿Los barcos no le gustan?

-Los barcos siempre se me quedan muy pequeños.

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